The Whole Muṣḥaf
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From Al-Fātiḥa to An-Nās — every sūrah opens with its illuminated cartouche, every āyah closes with its rosette. Scroll without interruption, as a reader walks through a manuscript.
¡En el nombre de Alá, el Compasivo, el Misericordioso!
Alabado sea Alá, Señor del universo,
el Compasivo, el Misericordioso,
Dueño del día del Juicio,
A Ti solo servimos y a Ti solo imploramos ayuda.
Dirígenos por la vía recta,
la vía de los que Tú has agraciado, no de los que han incurrido en la ira, ni de los extraviados.
`lm.
Ésta es la Escritura, exenta de dudas, como dirección para los temerosos de Alá,
que creen en lo oculto, hacen la azalá y dan limosna de lo que les hemos proveído.
creen en lo que se te ha revelado a ti y antes de ti, y están convencidos de la otra vida.
Ésos son los dirigidos por su Señor y ésos los que prosperarán.
Da lo mismo que adviertas o no a los infieles: no creen.
Alá ha sellado sus corazones y oídos; una venda cubre sus ojos y tendrán un castigo terrible.
Hay entre los hombres quienes dicen: «Creemos en Alá y en el último Día», pero no creen.
Tratan de engañar a Alá y a los que creen; pero, sin darse cuenta, sólo se engañan a sí mismos.
Sus corazones están enfermos y Alá les ha agravado su enfermedad. Tendrán un castigo doloroso por haber mentido.
Cuando se les dice: «¡No corrompáis en la tierra!», dicen: «Pero ¡si somos reformadores!»
¡No son ellos, en realidad, los corruptores? Pero no se dan cuenta.
Cuando se les dice: «¡Creed como creen los demás!», dicen: «¿Es que vamos a creer como creen los tontos?» Son ellos los tontos, pero no lo saben.
Cuando encuentran a quienes creen, dicen: «¡Creemos!» Pero, cuando están a solas con sus demonios, dicen: «Estamos con vosotros, era sólo una broma».
Alá les devolverá la broma y les dejará que persistan en su rebeldía, errando ciegos.
Ésos son los que han trocado la Dirección por el extravío. Por eso, su negocio no ha resultado lucrativo y no han sido bien dirigidos.
Son como uno que alumbra un fuego. En cuanto éste ilumina lo que le rodea, Alá se les lleva la luz y les deja en tinieblas: no ven.
Son sordos, mudos, ciegos, no se convierten.
O como si viniera del cielo una nube borrascosa, cargada de tinieblas, truenos y relámpagos. Se ponen los dedos en los oídos contra el rayo, por temor a la muerte. Pero Alá cerca a los infieles.
El relámpago les arrebata casi la vista. Cuando les ilumina, caminan a su luz; pero, cuando les oscurece, se detienen. Si Alá hubiera querido, les habría quitado el oído y la vista. Alá es omnipotente.
¡Hombres! Servid a vuestro Señor, Que os ha creado, a vosotros y a quienes os precedieron. Quizás, así, tengáis temor de Él.
Os ha hecho de la tierra lecho y del cielo edificio. Ha hecho bajar agua del cielo, mediante la cual ha sacado frutos para sustentaros. No atribuyáis iguales a Alá a sabiendas.
Si dudáis de lo que hemos revelado a Nuestro siervo, traed una sura semejante y, si es verdad lo que decís, llamad a vuestros testigos en lugar de llamar a Alá.
Pero, si no lo hacéis -y nunca podréis hacerlo-, guardaos del fuego cuyo combustible lo constituyen hombres y piedras, y que ha sido preparado para los infieles.
Anuncia la buena nueva a quienes creen y obran bien: tendrán jardines por cuyos bajos fluyen arroyos. Siempre que se les dé como sustento algún fruto de ellos, dirán: «Esto es igual que lo que se nos ha dado antes». Pero se les dará algo sólo parecido. Tendrán esposas purificadas y estarán allí eternamente.
Alá no se avergüenza de proponer la parábola que sea, aunque se trate de un mosquito. Los que creen saben que es la Verdad, que viene de su Señor. En cuanto a los que no creen, dicen: «¿Qué es lo que se propone Alá con esta parábola?» Así extravía Él a muchos y así también dirige a muchos. Pero no extravía así sino a los perversos.
Quienes violan la alianza con Alá después de haberla concluido, cortan los lazos que Alá ha ordenado mantener y corrompen en la tierra, ésos son los que pierden.
¿Cómo podéis no creer en Alá, siendo así que os dio la vida cuando aún no existíais, que os hará morir y os volverá a la vida, después de lo cual seréis devueltos a Él?
Él es Quien creó para vosotros cuanto hay en la tierra. Y subió al cielo e hizo de él siete cielos. Es omnisciente.
Y cuando tu Señor dijo a los ángeles: «Voy a poner un sucesor en la tierra». Dijeron: «¿Vas a poner en ella a quien corrompa en ella y derrame sangre, siendo así que nosotros celebramos Tu alabanza y proclamamos Tu santidad?» Dijo: «Yo sé lo que vosotros no sabéis».
Enseñó a Adán los nombres de todos los seres y presentó éstos a los ángeles diciendo: «Informadme de los nombres de éstos, si es verdad lo que decís».
Dijeron: «¡Gloria a Ti! No sabemos más que lo que Tú nos has enseñado. Tú eres, ciertamente, el Omnisciente, el Sabio».
Dijo: «¡Adán! ¡Infórmales de sus nombres!» Cuando les informó de sus nombres, dijo: «¿No os he dicho que conozco lo oculto de los cielos y de la tierra y que sé lo que mostráis lo que ocultáis?»
Y cuando dijimos a los ángeles: «¡Prosternaos ante Adán!». Se prosternaron, excepto Iblis. Se negó y fue altivo: era de los infieles.
Dijimos: «¡Adán! ¡Habita con tu esposa en el Jardín y comed de él cuanto y donde queráis. pero no os acerquéis a este árbol! Si no, seréis de los impíos».
Pero el Demonio les hizo caer, perdiéndolo, y les sacó del estado en que estaban. Y dijimos: «¡Descended! Seréis enemigos unos de otros. La tierra será por algún tiempo vuestra morada y lugar de disfrute».
Adán recibió palabras de su Señor y Éste se volvió a él. Él es el Indulgente, el Misericordioso.
Dijimos: «¡Descended todos de él! Si. pues, recibís de Mí una dirección, quienes sigan Mi dirección no tendrán que. temer y no estarán tristes.
Pero quienes no crean y desmientan Nuestros signos, ésos morarán en el Fuego eternamente».
¡Hijos de Israel! Recordad la gracia que os dispensé y sed fieles a la alianza que conmigo concluisteis. Entonces, Yo seré fiel a la que con vosotros concluí. ¡Temedme, pues, a Mí y sólo a Mí!
¡Creed en lo que he revelado en confirmación de lo que habéis recibido! ¡No seáis los primeros en no creer en ello, ni malvendáis Mis signos! ¡Temedme, pues, a Mí. y sólo a Mí!
¡No disfracéis la Verdad de falsedad, ni ocultéis la Verdad conociéndola!
¡Haced la azalá, dad el azaque e inclinaos con los que se inclinan!
¿Mandáis a los hombres que sean piadosos y os olvidáis de vosotros mismos siendo así que leéis la Escritura? ¿Es que no tenéis entendimiento?
¡Buscad ayuda en la paciencia y en la azalá! Sí, es algo difícil, pero no para los humildes,
que cuentan con encontrar a su Señor y volver a Él.
¡Hijos de Israel! Recordad la gracia que os dispensé y que os distinguí entre todos los pueblos.
Temed un día en que nadie pueda satisfacer nada por otro, ni se acepte la intercesión ajena, compensación ni auxilio.
Y cuando os salvamos de las gentes de Faraón, que os sometían a duro castigo, degollando a vuestros hijos varones y dejando con vida a vuestras mujeres. Con esto os probó vuestro Señor duramente.
Y cuando os separamos las aguas del mar y os salvamos, anegando a las gentes de Faraón en vuestra presencia.
Y cuando nos dimos cita con Moisés durante cuarenta días. Luego, cuando se fue, cogisteis el ternero, obrando impíamente.
Luego, después de eso, os perdonamos. Quizás, así, fuerais agradecidos.
Y cuando dimos a Moisés la Escritura y el Criterio. Quizás, así, fuerais bien dirigidos.
Y cuando Moisés dijo a su pueblo: ¡Pueblo! Habéis sido injustos con vosotros mismos al coger el ternero. ¡Volveos a vuestro Creador y mataos unos a otros.! Esto es mejor para vosotros a los ojos de vuestro Creador. Así se aplacará. Él es el Indulgente, el Misericordioso».
Y cuando dijisteis: «¡Moisés! No creeremos en ti hasta que veamos a Alá claramente». Y el Rayo se os llevó, viéndolo vosotros venir.
Luego, os resucitamos después de muertos. Quizás, así, fuerais agradecidos.
Hicimos que se os nublara y que descendieran sobre vosotros el maná y las codornices: «¡Comed de las cosas buenas de que os hemos proveído!» No fueron injustos con Nosotros, sino que lo fueron consigo mismos.
Y cuando dijimos: «¡Entrad en esta ciudad, y comed donde y cuando queráis de lo que en ella haya! ¡Entrad por la puerta prosternándoos y decid '¡Perdón!'» Os perdonaremos vuestros pecados y daremos más a quienes hagan el bien.
Pero los impíos cambiaron por otras las palabras que se les habían dicho e hicimos bajar contra los impíos un castigo del cielo por haber obrado perversamente.
Y cuando Moisés pidió agua para su pueblo. Dijimos: «¡Golpea la roca con tu vara!» Y brotaron de ella doce manantiales. Todos sabían de cuál debían beber. «¡Comed y bebed del sustento de Alá y no obréis mal en la tierra corrompiendo!»
Y cuando dijisteis: «¡Moisés! No podremos soportar una sola clase de alimento. ¡Pide a tu Señor de parte nuestra que nos saque algo de lo que la tierra produce: verduras, pepinos, ajos, lentejas y cebollas!» Dijo: «¿Vais a cambiar lo que es mejor por algo peor? ¡Bajad a Egipto y hallaréis lo que pedís!» La humillación y la miseria se abatieron sobre ellos e incurrieron en la ira de Alá. Porque no habían prestado fe a los signos de Alá y habían dado muerte a los profetas sin justificación. Porque habían desobedecido y violado la ley.
Los creyentes, los judíos, los cristianos, los sabeos, quienes creen en Alá y en el último Día y obran bien. ésos tienen su recompensa junto a su Señor. No tienen que temer y no estarán tristes.
Y cuando concertamos un pacto con vosotros y levantamos la montaña por encima de vosotros: «¡Aferraos a lo que os hemos dado y recordad su contenido! Quizás, así, seáis temerosos de Alá».
Luego, después de eso, os volvisteis atrás y, si no llega a ser por el favor de Alá en vosotros y por Su misericordia, habriáis sido de los que pierden.
Sabéis, ciertamente, quiénes de vosotros violaron el sábado. Les dijimos: «¡Convertíos en monos repugnantes!»
E hicimos de ello un castigo ejemplar para los contemporáneos y sus descendientes, una exhortación para los temerosos de Alá.
Y cuando Moisés dijo a su pueblo: «Alá os ordena que sacrifiquéis una vaca». Dijeron: «¿Nos tomas a burla?» Dijo: «¡Alá me libre de ser de los ignorantes!»,
Dijeron: «Pide a tu Señor de nuestra parte que nos aclare cómo ha de ser ella». Dijo: «Dice que no es una vaca vieja ni joven, sino de edad media. Haced, pues, como se os manda».
Dijeron: «Pide a tu Señor de nuestra parte que nos aclare de qué color ha de ser». Dijo: «Dice que es una vaca amarilla de un amarillo intenso, que haga las delicias de los que la miran».
Dijeron: «Pide a tu Señor de nuestra parte que nos aclare cómo es, pues todas las vacas nos parecen iguales. Así. si Alá quiere, seremos, ciertamente, bien dirigidos».
Dijo: «Dice que es una vaca que no ha sido empleada en el laboreo de la tierra ni en el riego del cultivo, sana, sin tacha». Dijeron: «Ahora has dicho la verdad». Y la sacrificaron, aunque poco faltó para que no lo hicieran.
Y cuando matasteis a un hombre y os lo recriminasteis, pero Alá reveló lo que ocultabais.
Entonces dijimos: «¡Golpeadlo con un pedazo de ella!» Así Alá volverá los muertos a la vida y os hará ver Sus signos. Quizás, así, comprendáis.
Luego, después de eso, se endurecieron vuestros corazones y se pusieron como la piedra o aún más duros. Hay piedras de las que brotan arroyos, otras que se quiebran y se cuela el agua por ellas, otras que s vienen abajo por miedo a Alá. Alá está atento a lo que hacéis.
¿Cómo vais a anhelar que os crean si algunos de los que escuchaban la Palabra de Alá la alteraron a sabiendas, después de haberla comprendido?
Y, cuando encuentran a quienes creen, dicen: «¡Creemos!» Pero, cuando están a solas, dicen. «¿Vais a contarles lo que Alá os ha revelado para que puedan esgrimirlo como argumento contra vosotros ante vuestro Señor? ¿Es que no razonáis?»
¿No saben que Alá conoce lo que ocultan y lo que manifiestan?
Hay entre ellos gentiles que no conocen la Escritura, sino fantasías y no hacen sino conjeturar.
¡Ay de aquéllos que escriben la Escritura con sus manos y luego dicen: Esto viene de Alá, para, luego, malvenderlo! ¡Ay de ellos por lo que sus manos han escrito! ¡Ay de ellos por lo que han cometido!
Dicen: «El fuego no nos tocará más que por días contados». Di: «¿Os ha prometido algo Alá? Pues Alá no faltará a Su promesa. ¿O es que decís contra Alá lo que no sabéis?»
¡Pues sí! Quienes hayan obrado mal y estén cercados por su pecado, ésos morarán en el Fuego eternamente.
Pero quienes hayan creído y obrado bien, ésos morarán en el Jardín eternamente.
Y cuando concertamos un pacto con los hijos de Israel: «¡No sirváis sino a Alá! ¡Sed buenos con vuestros padres y parientes, con los huérfanos y pobres, hablad bien a todos, haced la azalá dad el azaque!» Luego, os desviasteis, exceptuados unos pocos, y os alejasteis.
Y cuando concertamos un pacto con vosotros: «¡No derraméis vuestra sangre ni os expulséis de casa unos a otros!» Lo aceptasteis, sois testigos.
Pero sois vosotros los que os matáis y expulsáis a algunos de los vuestros de sus casas, haciendo causa común contra ellos con pecado y violación de la ley. Y, si acuden a vosotros como cautivos, los rescatáis. El haberlos expulsado era ya ilícito. Entonces, ¿es que creéis en parte de la Escritura y dejáis de creer en otra parte? ¿Qué merecen quienes de vosotros tal hacen sino la ignominia en la vid de acá y ser enviados al castigo más duro el día de la Resurrección? Alá está atento a lo que hacéis.
Ésos son los que han comprado la vida de acá a cambio de la otra. No se les mitigará el castigo ni encontrarán quien les auxilie.
Dimos a Moisés la Escritura y mandamos enviados después de él. Dimos a Jesús, hijo de María, las pruebas claras y le fortalecimos con el Espíritu Santo. ¿Es que tenías que mostraros altivos siempre que venía a vosotros un enviado con algo que no deseabais? A unos les desmentisteis, a otros les disteis muerte.
Dicen: «Nuestros corazones están incircuncisos». ¡No! Alá les ha maldecido por su incredulidad. Es tan poco lo que creen...
Y cuando les vino de Alá una Escritura que confirmaba lo que ya tenían - antes, pedían un fallo contra los que no creían -, cuando vino a ellos lo que ya conocían, no le prestaron fe. ¡Que la maldición de Alá caiga sobre los infieles!
¡Qué mal negocio han hecho, no creyendo en lo que Alá ha revelado, rebelados porque Alá favoreció a quien Él quiso de Sus siervos, e incurriendo en Su ira una y otra vez! Los infieles tendrán un castigo humillante.
Y cuando se les dice: «¡Creed en lo que Alá ha revelado!», dicen: «Creemos en lo que se nos ha revelado». Pero no creen en lo que vino después. que es la Verdad, en confirmación de lo que ya tenían. Di: «¿Por qué, pues, si erais creyentes, matasteis antes a los profetas de Alá?»,
Moisés os aportó pruebas claras. pero, ido, cogisteis el ternero, obrando impíamente.
Y cuando concertamos un pacto con vosotros y levantamos la montaña por encima de vosotros: «¡Aferraos a lo que os hemos dado y escuchad!» Dijeron: «Oímos y desobedecemos». Y, como castigo a su incredulidad, quedó empapado su corazón del amor al ternero. Di: «Si sois creyentes, malo es lo que vuestra fe os ordena».
Di: «Si se os reserva la Morada Postrera junto a Alá, con exclusión de otras gentes. entonces ¡desead la muerte. si sois consecuentes!»
Pero nunca la desearán por lo que sus manos han cometido. Alá conoce bien a los impíos.
Verás que son los más ávidos de vivir, más aún que los asociadores. Hay entre ellos quien desearía vivir mil años, pero eso no le libraría del castigo. Alá ve bien o que hacen.
Di: «Si hay alguien enemigo de Gabriel -él es quien. autorizado por Alá. lo reveló a tu corazón, en confirmación de los mensajes anteriores, como dirección y buena nueva para los creyentes-,
si hay alguien enemigo de Alá, de Sus ángeles, de Sus enviados, de Gabriel y de Miguel, Alá, a Su vez, es enemigo de los infieles».
Te hemos revelado, en verdad, signos claros y sólo los perversos pueden negarlos.
¿Es que siempre que conciertan una alianza van algunos de ellos a rechazarla? No, la mayoría no creen.
Y, cuando viene a ellos un Enviado mandado por Alá, que confirma lo que han recibido, algunos de aquéllos a quienes se había dado la Escritura se echan la Escritura de Alá a la espalda, como si no supieran nada.
Han seguido lo que los demonios contaban bajo el dominio de Salomón. Salomón no dejó de creer, pero los demonios sí, enseñando a los hombres la magia y lo que se había revelado a los os ángeles, Harut y Marut, en Babel. Y éstos no enseñaban a nadie, que no dijeran que sólo eran una tentación y que, por tanto, no debía dejar de creer. Aprendieron de ellos cómo dividir a un hombre de su esposa. Y con ello no dañaban a nadie sino autorizados por Alá. Aprendieron lo que les dañaba y no les aprovechaba, sabiendo bien que quien adquiría eso no iba a tener parte en la otra vida. ¡Qué mal negocio han hecho! Si supieran...
Si hubieran creído y temido a Alá, la recompensa de Éste habría sido mejor. Si supieran...
¡Creyentes! ¡No digáis: «¡Raina!», sino «¡Unzurna!» y escuchad! los infieles tendrán un castigo doloroso.
Los que no creen, tanto gente de la Escritura como asociadores, no desearían que vuestro Señor os enviara bien alguno. Pero Alá particulariza con Su misericordia a quien Él quiere. Alá es el Dueño del favor inmenso.
Si abrogamos una aleya o provocamos su olvido, aportamos otra mejor o semejante. ¿No sabes que Alá es omnipotente?
¿No sabes que el dominio de los cielos y de la tierra es de Alá y que no tenéis. fuera de Alá, amigo ni auxiliar?
¿O preferís pedir a vuestro Enviado, como fue Moisés pedido antes? Quien cambie la fe por la incredulidad se ha extraviado del camino recto.
A muchos de la gente de la Escritura les gustaría hacer de vosotros infieles después de haber sido creyentes, por envidia, después de habérseles manifestado la Verdad. Vosotros, empero, perdonad y olvidad hasta que venga Alá con su orden. Alá es omnipotente.
Haced la azalá y dad el azaque. El bien que hagáis como anticipo a vosotros mismos, volveréis a encontrarlo junto a Alá. Alá ve bien lo que hacéis.
Y dicen: «Nadie entrará en el Jardín sino los judíos o los cristianos.» Ésos son sus anhelos. Di: «¡Aportad vuestra prueba, si es verdad lo que decís!»
¡Pues si! Quien se someta a Alá y haga el bien, tendrá su recompensa junto a su Señor. No tiene que temer y no estará triste.
Los judíos dicen: «Los cristianos carecen de base», y los cristianos dicen: «Los judíos carecen de base», siendo así que leen la Escritura. Lo mismo dicen quienes no saben. Alá decidirá entre ellos el día de la Resurrección sobre aquello en que discrepaban.
¿Hay alguien que sea más impío que quien impide que se mencione Su nombre en las mezquitas de Alá y se empeña en arruinarlas? Hombres así no deben entrar en ellas sino con temor. ¡Que ,¿ sufran ignominia en la vida de acá y terrible castigo en la otra!
De Alá son el Oriente y el Occidente. Adondequiera que os volváis, allí está la faz de Alá. Alá es inmenso, omnisciente.
Dicen: «Alá ha adoptado un hijo». ¡Gloria a Él! ¡No! Suyo es lo que está en los cielos y en la tierra. Todo Le obedece.
Es el Creador de los cielos y de la tierra. Y cuando decide algo, le dice tan sólo: «¡Sé!» y es.
Los que no saben dicen: «¿Por qué Alá no nos habla o nos viene un signo?» Lo mismo decían sus antecesores. Sus corazones son iguales. En verdad, hemos aclarado los signos a gente que está convencida.
Te hemos enviado con la Verdad como nuncio de buenas nuevas y como monitor, y no tendrás que responder de los condenados al fuego de la gehena.
Ni los judíos ni los cristianos estarán satisfechos de ti mientras no sigas su religión. Di: «La dirección de Alá es la Dirección». Ciertamente, si sigues sus pasiones después e haber sabido tú lo que has sabido. no tendrás amigo ni auxiliar frente a Alá.
Aquéllos a quienes hemos dado la Escritura y la leen como debe ser leída. creen en ella. Quienes, en cambio, no creen en ella, ésos son los que pierden.
¡Hijos de Israel! Recordad la gracia que os dispensé y que os distinguí entre todos los pueblos.
Temed un día en que nadie pueda satisfacer nada por otro, ni se acepte ninguna compensación ni aproveche ninguna intercesión. ni sea posible auxilio alguno.
Y cuando su Señor probó a Abraham con ciertas órdenes. Al cumplirlas, dijo: «Haré de ti guía para los hombres». Dijo: «¿Y de mi descendencia?» Dijo: "Mi alianza no incluye a los impíos».
Y cuando hicimos de la Casa lugar de reunión y de refugio para los hombres. Y: «¡Haced del lugar de Abraham un oratorio!» Y concertamos una alianza con Abraham e Ismael: que purificaran Mi Casa para los que dieran las vueltas, para los que acudieran a hacer un retiro, a inclinarse y a prosternarse.
Y cuando Abraham dijo: «¡Señor! Haz de ésta una ciudad segura y provee de frutos a su población, a aquéllos que crean en Alá y en el último Día». Dijo: «A quienes no crean, es dejaré que gocen por breve tiempo. Luego. les arrastraré al castigo del Fuego. ¡Qué mal fin...!»
Y cuando Abraham e Ismael levantaban los cimientos de la Casa: «¡Señor, acéptanoslo! ¡Tú eres Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe!
¡Y haz, Señor, que nos sometamos a Ti, haz de nuestra descendencia una comunidad sumisa a Ti, muéstranos nuestros ritos y vuélvete a nosotros! ¡Tú eres, ciertamente, el Indulgente, el Misericordioso!
¡Señor! Suscita entre ellos a un Enviado de su estirpe que les recite Tus aleyas y les enseñe la Escritura y la Sabiduría les purifique! Tú eres, ciertamente, el Poderoso, el Sabio».
¿Quién sino el necio de espíritu puede sentir aversión a la religión de Abraham? Le elegimos en la vida de acá y en la otra vida es, ciertamente, de los justos.
Cuando su Señor le dijo: «¡Sométete!». Dijo: «Me someto al Señor del universo».
Abraham ordenó hacer lo mismo a sus hijos varones, y también Jacob: «¡Hijos míos! Alá os ha escogido esta religión. Así, pues, no muráis sino sometidos a Él».
¿Fuisteis, acaso, testigos de lo que dijo Jacob a sus hijos varones cuando iba a morir. «¿A quién serviréis cuando yo ya no esté?» Dijeron: «Serviremos a tu Dios, el Dios de tus padres Abraham, Ismael e Isaac, como a un Dios Uno. Nos sometemos a Él».
Ésa es una comunidad ya desaparecida. Ha recibido lo que merecía, como vosotros recibiréis lo que merezcáis. No tendréis que responder de lo que ellos hacían.
Dicen: «Si sois judíos o cristianos, estáis en la vía recta». Di: «No, antes bien la religión de Abraham, que fue hanif y no asociador».
Decid: «Creemos en Alá y en lo que se nos ha revelado, en lo que se reveló a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus, en lo que Moisés, Jesús y los profetas recibieron de su Señor. No hacemos distinción entre ninguno de ellos y nos sometemos a É».
Así, pues, si creen en lo mismo que vosotros creéis, estarán en la vía recta. Pero si se desvían, estarán entonces en oposición. Alá te bastará contra ellos. Él e Quien todo lo oye. Quien todo lo sabe».
¡Tinte de Alá! Y ¿Quién puede teñir mejor que Alá? Somos Sus servidores.
Di: «¿Vais a discutir con nosotros sobre Alá. siendo así que Él es nuestro Señor y Señor vuestro? Nosotros respondemos de nuestras obras y vosotros de las vuestras. Y Le servimos sinceramente.
¿O diréis que Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus fueron judíos o cristianos?» Di: «¿Quién sabe más? ¿Vosotros o Alá? ¿Hay alguien que sea más impío que quien oculta un testimonio que ha recibido de Alá? Alá está atento a lo que hacéis».
Ésa es una comunidad ya desaparecida. Ha recibido lo que merecía como vosotros recibiréis lo que merezcáis. No tendréis que responder de lo que ellos hacían.
Los necios de entre los hombres dirán: «Qué es lo que les ha inducido a abandonar la alquibla hacia la que se orientaban?» Di: «De Alá son el Oriente y el Occidente. Dirige a quien Él quiere a una vía recta».
Hemos hecho así de vosotros un comunidad moderada, para que seáis testigos de los hombres y para que el Enviado sea testigo de vosotros. No pusimos la alquibla hacia la que antes te orientabas sino para distinguir a quien seguía al Enviado de quien le daba la espalda. Ciertamente, es cosa grave, pero no para aquéllos a quienes Alá dirige. Alá no va a dejar que se pierda vuestra fe. Alá es manso para con los hombres, misericordioso.
Vemos cómo vuelves tu rostro al cielo. Haremos, pues, que te vuelvas hacia una dirección que te satisfaga. Vuelve tu rostro hacia la Mezquita Sagrada. Dondequiera que estéis, volved vuestro rostro hacia ella. Aquéllos que han recibido la Escritura saben bien que es la Verdad que viene de su Señor. Alá está atento a lo que hacen.
Aun si aportas toda clase de signos a quienes han recibido la Escritura., no siguen tu alquibla, ni tú debes seguir la suya, ni siguen unos la alquibla de otros. Y, si sigues sus pasiones, después de haber sabido tú lo que has sabido, entonces, serás de los impíos.
Aquéllos a quienes hemos dado la Escritura la conocen como conocen a sus propios hijos varones. Pero algunos de ellos ocultan la Verdad a sabiendas.
La Verdad viene de tu Señor. ¡No seas, pues, de los que dudan!
Todos tienen una dirección adonde volverse. ¡Rivalizad en buenas obras! Dondequiera que os encontréis, Alá os juntará. Alá es omnipotente.
Vengas de donde vengas, vuelve tu rostro hacia la Mezquita Sagrada. Ésta es la Verdad que viene de tu Señor. Alá está atento a lo que hacéis.
Vengas de donde vengas. vuelve tu rostro hacia la Mezquita Sagrada. Estéis donde estéis, volved vuestros rostros hacia ella, de modo que nadie, excepto los que hayan obrado impíamente, puedan alegar nada contra vosotros. Y no les tengáis miedo a ellos, sino a Mí. Así completaré Mi gracia en vosotros. Y quizás. así, seáis bien dirigidos.
Igual que os hemos mandado un Enviado de entre vosotros para que os recite Nuestras aleyas, para que os purifique, para que os enseñe la Escritura y la Sabiduría, para que os enseñe lo que no sabíais.
¡Acordaos de Mí, que Yo Me acordaré de vosotros! ¡Dadme las gracias y no Me seáis desagradecidos!
¡Vosotros, los que creéis, buscad ayuda en la paciencia y en la azalá! Alá está con los pacientes.
¡Y no digáis de quienes han caído por Alá que han muerto! No, sino que viven. Pero no os dais cuenta...
Vamos a probaros con algo de miedo, de hambre, de pérdida de vuestra hacienda, de vuestra vida, de vuestros frutos. Pero ¡anuncia buenas nuevas a los que tienen paciencia.
que, cuando les acaece una desgracia, dicen: «Somos de Alá y a Él volvemos»!
Ellos reciben las bendiciones y la misericordia de su Señor. Ellos son los que están en la buena dirección.
Safa y Marwa figuran entre los ritos prescritos por Alá. Por eso, quien hace la peregrinación mayor a la Casa o la menor, no hace mal en dar las vueltas alrededor de ambas. Y si uno hace el bien espontáneamente, Alá es agradecido, omnisciente.
Quienes ocultan las pruebas claras y la Dirección que hemos revelado, después de habérselo Nosotros aclarado a los hombres en la Escritura, incurren en la maldición de Alá y de los hombres.
Pero aquéllos que se arrepientan y se enmienden y aclaren, a ésos Me volveré. Yo soy el Indulgente, el Misericordioso.
Los que no crean y mueran siendo infieles, incurrirán en la maldición de Alá. de los ángeles y de los hombres, en la de todos ellos.
Eternos en ella, no se les mitigará el castigo, ni les será dado esperar.
Vuestro Dios es un Dios Uno. No hay más dios que Él, el Compasivo, el Misericordioso.
En la creación de los cielos y de la tierra, en la sucesión de la noche y el día, en las naves que surcan el mar con lo que aprovecha a los hombres, en el agua que Alá hace bajar del cielo, vivificando con ella la tierra después de muerta, diseminando por ella toda clase de bestias, en la variación de los vientos, en las nubes, sujetas entre el cielo y la tierra, hay, ciertamente, signos para gente que razona.
Hay hombres que, fuera de Alá, toman a otros que equiparan a Él y les aman como se ama a Alá. Pero los creyentes aman a Alá con un amor más fuerte. Si vieran los impíos, cuando vean e castigo, que la fuerza es toda de Alá y que Alá castiga severamente...
Cuando los corifeos se declaren irresponsables de sus secuaces, vean el castigo y se rompan los lazos que les unían...
Los secuaces dicen: «Si pudiéramos volver, nos declararíamos irresponsables de ellos, como ellos se han declarado de nosotros». Así Alá les mostrará sus obras para pesar de ellos. ¡Nunca saldrán del Fuego!
¡Hombres! ¡Comed de los alimentos lícitos y buenos que hay en la tierra y no sigáis los pasos del Demonio! Es para vosotros un enemigo declarado.
Os ordena lo malo y lo deshonesto y que digáis contra Alá lo que no sabéis.
Y cuando se les dice: «¡Seguid lo que Alá ha revelado!», dicen: «¡No! Seguiremos las tradiciones de nuestros padres». Pero ¿y si sus padres eran incapaces de razonar y no estaban bien dirigidos?
Los incrédulos son como cuando uno grita al ganado, que no percibe más que una llamada, un grito: son sordos, mudos, ciegos, no razonan.
¡Creyentes! ¡Comed de las cosas buenas de que os hemos proveído y dad gracias a Alá, si es a Él solo a Quien servís!
Os ha prohibido sólo la carne mortecina, la sangre. la carne de cerdo y la de todo animal sobre el que se haya invocado un nombre diferente del de Alá. Pero si alguien se ve compelido por la necesidad -no por deseo ni por afán de contravenirno peca. Alá es indulgente, misericordioso.
Quienes ocultan algo de la Escritura que Alá ha revelado y lo malvenden, sólo fuego ingerirán en sus entrañas y Alá no les dirigirá la palabra el día de la Resurrección ni les declarará puros. Tendrán un castigo doloroso.
Ésos son los que han trocado la Dirección por el extravío. el perdón por el castigo. ¿Cómo pueden permanecer imperturbables ante el Fuego?
Esto es así porque Alá ha revelado la Escritura con la Verdad. Y quienes discrepan sobre la Escritura están en marcada oposición.
La piedad no estriba en que volváis vuestro rostro hacia el Oriente o hacia el Occidente, sino en creer en Alá y en el último Día, en los ángeles, en la Escritura y en los profetas, en dar de la hacienda. por mucho amor que se le tenga, a los parientes, huérfanos, necesitados, viajero, mendigos y esclavos, en hacer la azalá y dar el azaque, en cumplir con los compromisos contraídos, en ser pacientes en el infortunio, en la aflicción y en tiempo de peligro. ¡Ésos son los hombres sinceros, ésos los temerosos de Alá!
¡Creyentes! Se os ha prescrito la ley del talión en casos de homicidio: libre por libre, esclavo por esclavo, hembra por hembra. Pero, si a alguien le rebaja su hermano la pena, que la demanda sea conforme al uso la indemnización apropiada. Esto es un alivio por parte de vuestro Señor, una misericordia. Quien, después de esto. viole la ley, tendrá un castigo doloroso.
En la ley del talión tenéis vida, ¡hombres de intelecto! Quizás, así, temáis a Alá.
Se os ha prescrito que, cuando uno de vosotros vea que va a morir dejando bienes, haga testamento en favor de sus padres y parientes más cercanos conforme al uso. Esto constituye un deber para los temerosos de Alá.
Si alguien lo cambia luego de haberlo oído, pecará sólo el que lo cambie. Alá todo lo oye, todo lo sabe.
Pero, si alguien teme una injusticia o ilegalidad por parte del testador y consigue un arreglo entre los herederos, no peca. Alá es indulgente, misericordioso.
¡Creyentes!; Se os ha prescrito el ayuno, al igual que se prescribió a los que os precedieron. Quizás, así, temáis a Alá.
Días contados. Y quien de vosotros esté enfermo o de viaje, un número igual de días. Y los que, pudiendo, no ayunen podrán redimirse dando de comer a un pobre. Y, si uno hace el bien espontáneamente, tanto mejor para él. Pero os conviene más ayunar. Si supierais...
Es el mes de ramadán, en que fue revelado el Corán como dirección para los hombres y como pruebas claras de la Dirección y del Criterio. Y quien de vosotros esté presente ese mes, que ayune en él. Y quien esté enfermo o de viaje, un número igual de días. Alá quiere hacéroslo fácil y no difícil. ¡Completad el número señalado de días y ensalzad a Alá por haberos dirigido! Quizás, así seáis agradecidos.
Cuando Mis siervos te pregunten por Mí, estoy cerca y respondo a la oración de quien invoca cuando Me invoca. ¡Que Me escuchen y crean en Mí! Quizás, así, sean bien dirigidos.
Durante el mes del ayuno os es lícito por la noche uniros con vuestras mujeres: son vestidura para vosotros y vosotros lo sois para ellas. Alá sabe que os engañabais a vosotros mismos. Se ha vuelto a vosotros y os ha perdonado. Ahora, pues, yaced con ellas y buscad lo que Alá os ha prescrito. Comed y bebed hasta que, a la alborada, se distinga un hilo blanco de un hilo negro. Luego, observad un ayuno riguroso hasta la caída de la noche. Y no las toquéis mientras estéis de retiro en la mezquita. Éstas son las leyes de Alá, no os acerquéis a ellas. Así explica Alá Sus aleyas a los hombres. Quizás, así, Le teman.
No os devoréis la hacienda injustamente unos a otros. No sobornéis con ella a los jueces para devorar una parte de la hacienda ajena injusta y deliberadamente.
Te preguntan acerca de los novilunios. Di: «Son indicaciones que sirven a los hombres para fijar la época de la peregrinación». La piedad no estriba en que entréis en casa por detrás. sino en que temáis a Alá. ¡Entrad en casa por la puerta y temed a Alá! Quizás, así prosperéis.
Combatid por Alá contra quienes combatan contra vosotros, pero no os excedáis. Alá no ama a los que se exceden.
Matadles donde deis con ellos, y expulsadles de donde os hayan expulsado. Tentar es más grave que matar. No combatáis contra ellos junto a la Mezquita Sagrada, a no ser que os ataquen allí. Así que, si combaten contra vosotros, matadles: ésa es la retribución de los infieles.
Pero, si cesan, Alá es indulgente, misericordioso.
Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda culto a Alá. Si cesan, no haya más hostilidades que contra los impíos.
El mes sagrado por el mes sagrado. Las cosas sagradas caen bajo la ley del talión. Si alguien os agrediera, agredidle en la medida que os agredió. Temed a Alá y sabed que Él está con los que Él temen.
Gastad por la causa de Alá y no os entreguéis a la perdición. Haced el bien. Alá ama a quienes hacen el bien.
Llevad a cabo la peregrinación mayor y la menor por Alá. Pero, si os veis impedidos, ofreced una víctima conforme a vuestros medios. No os afeitéis la cabeza hasta que la víctima llegue al lugar del sacrificio. Si uno de vosotros está enfermo o tiene una dolencia en la cabeza, puede redimirse ayunando, dando limosna u ofreciendo un sacrificio. Cuando estéis en seguridad, quien aproveche para hacer la peregrinación menor, mientras llega el tiempo de la mayor, que ofrezca una víctima según sus posibilidades. Pero, si no encuentra qué ofrecer, deberá ayunar tres días durante la peregrinación mayor y siete a su regreso, esto es, diez completos. Esto atañe a aquél cuya familia no reside en las cercanías de la Mezquita Sagrada. ¡Temed a Alá! ¡Sabed que Alá es severo en castigar!
Ya se sabe cuáles son los meses de la peregrinación. Quien decida hacerla en esos meses se abstendrá durante la peregrinación de comercio carnal, de cometer actos impíos y de discutir. Alá conoce el bien que hacéis. ¡Aprovisionaos! La mejor provisión es el temor de Alá...¡Temedme, pues, hombres de intelecto!
No hacéis mal, si buscáis favor de vuestro Señor. Cuando os lancéis desde Arafat, ¡recordad a Alá junto al Monumento Sagrado! Recordadle... cómo os ha dirigido... cuando erais, ates, de los extraviados.
¡Haced, luego, como los demás y pedid perdón a Alá! Alá es indulgente, misericordioso.
Cuando hayáis cumplido vuestros ritos, ¡recordad a Alá como recordáis a vuestros antepasados o con más fervor aún! Hay entre los hombres quienes dicen: «¡Señor! ¡Danos n la vida de acá!» Ésos no tendrán parte en la otra vida.
Otros dicen: «¡Señor! ¡Danos bien en la vida de acá y en la otra y presérvanos del castigo del Fuego!»
Ésos tendrán parte según sus méritos. Alá es rápido en ajustar cuentas...
¡Recordad a Alá en días determinados! Quien los reduzca a dos días no hace mal; como tampoco quien se demore, si es que teme a Alá. ¡Temed a Alá! ¡Sabed que seréis congregados hacia Él!
Hay entre los hombres alguno cuya manera de hablar sobre la vida de acá te gusta, que toma a Alá por testigo de lo que su corazón encierra. Es un fogoso discutidor.
Pero, apenas te vuelve la espalda, se esfuerza por corromper en el país y destruir las cosechas y el ganado. Alá no ama la corrupción.
Y. cuando se le dice: «¡Teme a Alá!», se apodera de él un orgullo criminal. Tendrá la gehena como retribución. ¡Qué mal lecho...!
Hay entre los hombres quien se sacrifica por deseo de agradar a Alá. Alá es manso con Sus siervos.
¡Creyentes! ¡Entrad todos en la Paz y no sigáis los pasos del Demonio! Es para vosotros un enemigo declarado.
Pero si, después de haber recibido las pruebas claras, cometéis un desliz, sabed que Alá es poderoso, sabio.
¿Qué esperan sino que Alá y los ángeles vengan a ellos en un nublado? La cosa está ya decidida. Todo será devuelto a Alá.
Pregunta a los Hijos de Israel cuántos signos claros les dimos. Si uno, después de recibir la gracia de Alá, la cambia... Alá es severo en castigar.
La vida de acá ha sido engalanada a los ojos de los infieles, que se burlan de los que creen. Pero los temerosos de Alá estarán por encima de ellos el día de la Resurrección. Y Alá provee sin medida a quien Él quiere.
La Humanidad constituía una sola comunidad. Alá suscitó profetas portadores de buenas nuevas, que advertían, y reveló por su medio la Escritura con la Verdad para que decida entre los hombres sobre aquello en que discrepaban. Sólo aquéllos a quienes se les había dado discreparon sobre ella, a pesar de las pruebas claras recibidas, y eso por rebeldía mutua. Alá quiso dirigir a los creyentes hacia la Verdad, sobre la que los otros discrepaban. Alá dirige a quien Él quiere a una vía recta.
¿O creéis que vais a entrar en el Jardín antes de pasar por lo mismo que pasaron quienes os precedieron? Sufrieron el infortunio y la tribulación y una conmoción tal que el Enviado y los que con él creían dijeron: «¿Cuándo vendrá el auxilio de Alá?» Sí, el auxilio de Alá está cerca.
Te preguntan qué deben gastar. Di «Los bienes que gastéis, que sean para los padres, los parientes más cercanos, los huérfanos, los necesitados y el viajero». Alá conoce perfectamente el bien que hacéis.
Se os ha prescrito que combatáis, aunque os disguste. Puede que os disguste algo que os conviene y améis algo que no os conviene. Alá sabe, mientras que vosotros no sabéis.
Te preguntan si está permitido combatir en el mes sagrado. Di: «Combatir en ese mes es pecado grave. Pero apartar del camino de Alá -y negarle- y de la Mezquita Sagrada y expulsar de ella a la gente es aún más grave para Alá, así como tentar es más grave que matar». Si pudieran, no cesarían de combatir contra vosotros hasta conseguir apartaros de vuestra fe. Las obras de aquéllos de vosotros que apostaten de su fe y mueran como infieles serán vanas en la vida de acá y en la otra. Ésos morarán en el Fuego eternamente.
Quienes creyeron y quienes dejaron sus hogares, combatiendo esforzadamente por Alá, pueden esperar la misericordia de Alá. Alá es indulgente, misericordioso.
Te preguntan acerca del vino y del maysir, Di: «Ambos encierran pecado grave y ventajas para los hombres, pero su pecado es mayor que su utilidad». Te preguntan qué deben gastar. Di: «Lo superfluo». Así o explica Alá las aleyas, Quizás, así, meditéis
sobre la vida de acá y la otra. Te preguntan acerca de los huérfanos. Di: «Está bien mejorar su condición; pero, si mezcláis vuestra hacienda con la suya, tratadles como a hermanos». Alá distingue al corruptor del reformador. Y si Alá hubiera querido os habría afligido. Alá es poderoso, sabio.
No os caséis con mujeres asociadoras hasta que crean. Una esclava creyente es mejor que una asociadora, aunque ésta os guste más. No caséis con asociadores hasta que éstos crean. Un esclavo creyente es mejor que un asociador, aunque éste os guste más. Ésos os llaman al Fuego, en tanto que Alá os llama al Jardín y al perdón si quiere, y explica Sus aleyas a los hombres. Quizás, así, se dejen amonestar.
Te preguntan acerca de la menstruación. Di: «Es un mal. ¡Manteneos, pues, aparte de las mujeres durante la menstruación y no os acerquéis a ellas hasta que se hayan purificado! Y cuando se hayan purificado, id a ellas como Alá os ha ordenado». Alá ama a quienes se arrepienten. Y ama a quienes se purifican.
Vuestras mujeres son campo labrado para vosotros. ¡Venid, pues, a vuestro campo como queráis, haciendo preceder algo para vosotros mismos! ¡Temed a Alá y sabed que Le encontraréis! ¡Y anuncia la buena nueva a los creyentes!
Jurando por Alá, no hagáis de Él un obstáculo que os impida practicar la caridad, ser temerosos de Alá y reconciliar a los hombres. Alá todo lo oye, todo lo sabe.
Alá no tendrá en cuenta la vanidad de vuestros juramentos, pero sí tendrá en cuenta la intención de vuestros corazones. Alá es indulgente, benigno.
Quienes juren no acercarse a sus mujeres tienen de plazo cuatro meses. Si se retractan,... Alá es indulgente, misericordioso.
Si se deciden por el repudio,... Alá todo lo oye, todo lo sabe.
Las repudiadas deberán esperar tres menstruaciones. No les es lícito ocultar lo que Alá ha creado en su seno si es que creen en Alá y en el último Día. Durante esta espera, sus esposo tienen pleno derecho a tomarlas de nuevo si desean la reconciliación. Ellas tienen derechos equivalentes a sus obligaciones, conforme al uso, pero los hombres están un grado por encima de ellas. Alá es poderoso, sabio.
El repudio se permite dos veces. Entonces, o se retiene a la mujer tratándola como se debe o se la deja marchar de buena manera. No os es lícito recuperar nada de lo que les disteis, a menos que las dos partes teman no observar las leves de Alá. Y, si teméis que no observen las leyes de Alá, no hay inconveniente en que ella obtenga su libertad indemnizando al marido. Éstas son las leyes de Alá, no las violéis. Quienes violan las leyes de Alá, ésos son los impíos.
Si la repudia, ésta ya no le será permitida sino después de haber estado casada con otro. Si este último la repudia. no hay inconveniente en que aquéllos vuelvan a reunirse, si creen que observarán las leyes de Alá. Éstas son las leyes de Alá Las explica a gente que sabe.
Cuando repudiéis a vuestras mujeres y éstas alcancen su término, retenedlas como se debe o dejadlas en libertad como se debe. ¡No las sujetéis a la fuerza, en violación de las leyes de Alá! Quien esto hace es injusto consigo mismo. ¡No toméis a burla las aleyas de Alá, antes bien recordad la gracia de Alá para con vosotros y lo que os ha revelado de la Escritura y de la Sabiduría, exhortándoos con ello! ¡Temed a Alá y sabed que Alá es omnisciente!
Cuando repudiéis a vuestras mujeres y éstas alcancen su término, no les impidáis que se casen con sus maridos, si se ponen buenamente de acuerdo. A esto se exhorta a quien de vosotros crea en Alá y en el último Día. Esto es más correcto para vosotros y más puro. Alá sabe, mientras que vosotros no sabéis.
Las madres amamantarán a sus hijos durante dos años completos si desea que la lactancia sea completa. El padre debe sustentarlas y vestirlas conforme al uso. A nadie se le pedirá sino según sus posibilidades. No se dañará a la madre por razón de su hijo, ni al padre. Un deber semejante incumbe al heredero. Y no hay inconveniente en que el padre y la madre quieran, de mutuo acuerdo y luego de consultarse, destetar al niño. Y, si queréis emplear a una nodriza para vuestros hijos, no hacéis mal, siempre que paguéis lo acordado conforme al uso. ¡Temed a Alá y sabed que Alá ve bien lo que hacéis!
Las viudas que dejéis deben esperar cuatro meses y diez días; pasado ese tiempo, no seréis ya responsables de lo que ellas dispongan de sí mismas conforme al uso. Alá está bien informado de lo que hacéis.
No hacéis mal en proponer a tales mujeres casaros con ellas o en ocultarles vuestra intención de hacerlo. Alá sabe que pensaréis en ellas. Pero ¡no les prometáis nada en secreto! ¡Habladas, más bien, como se debe! ¡Y no decidáis concluir el matrimonio hasta que se cumpla el período prescrito de espera! ¡Sabed que Alá conoce lo que hay en vuestras mentes, de modo que cuidado con Él! Pero sabed que Alá es indulgente, benigno.
.No hacéis mal en repudiar a vuestras mujeres mientras aún no las hayáis tocado o asignado dote. Proveedles, no obstante, como se debe, el acomodado según sus posibilidades y el pobre según las suyas. Esto constituye un deber para quienes hacen el bien.
Y, si las repudiáis antes de tocarlas y luego de haberles asignado dote, pagadles la mitad de lo asignado, a menos que ellas o aquél en cuya mano esté la conclusión del matrimonio renuncien a ello. La renuncia es más conforme al temor de Alá. No os olvidéis de mostraros generosos unos con otros. Alá ve bien lo que hacéis.
¡Observad las azalás -sobre todo. la azalá intermedia- y estad con devoción ante Alá!
Si teméis algún peligro, de pie o montados. Y, cuando estéis en seguridad, ¡recordad a Alá... cómo os enseño lo que no sabíais...!
Los que de vosotros mueran dejando esposas deberían testar en favor de ellas para su mantenimiento durante un año sin echarlas. Y, si ellas se van, no se os reprochará lo que ellas hagan honradamente respecto a su persona. Alá es poderoso, sabio.
Hay que proveer a las repudiadas como se debe. Esto constituye un deber para los temerosos de Alá.
Así explica Alá Sus aleyas. Quizás, así, razonéis.
¿No has visto a quienes, por millares, dejaron sus hogares por miedo a la muerte? Alá les había dicho: «¡Morid!» Luego, les resucitó. Sí, Alá dispensa Su favor a los hombres, pero la mayoría de los hombres no agradecen.
¡Combatid por Alá y sabed que Alá todo lo oye, todo lo sabe!
¿Quién será el que haga un préstamo generoso a Alá? Alá se lo devolverá multiplicado. Alá cierra y abre. Seréis devueltos a Él.
¿No has visto a los dignatarios de los Hijos de Israel? Cuando, después de Moisés, dijeron a un profeta suyo: «¡Suscítanos a un rey para que combatamos por Alá!» Dijo: «Puede que no combatáis una vez que se os prescriba el combate». Dijeron: «¿Cómo no vamos a combatir por Alá si se nos ha expulsado de nuestros hogares y de nuestros hijos?» Pero, cuando se les prescribió el combate, volvieron la espalda, salvo unos pocos. Alá conoce bien a los impíos.
Su profeta les dijo: «Alá os ha suscitado a Saúl como rey». Dijeron: «¿Cómo va él a dominar sobre nosotros si nosotros tenemos más derecho que él al dominio y no se le ha concedido abundancia de hacienda?» Dijo: «Alá lo ha escogido prefiriéndolo a vosotros y le ha dado más ciencia y más cuerpo». Alá da Su dominio a quien Él quiere. Alá es inmenso, omnisciente.
Su profeta les dijo: «El signo de su dominio será que el Arca volverá a vosotros, llevada por los ángeles, con sakina de vuestro Señor y reliquia de lo que dejaron las gentes de Moisés y de Aarón. Ciertamente tenéis en ello un signo, si es que sois creyentes».
Y, cuando Saúl marchó con los soldados, dijo: «Alá os probará con un arroyo. Quien beba de él no será de los míos. Quien no lo pruebe, será de los míos, a menos que beba una sola vez del hueco de la mano». Y bebieron de él, salvo unos pocos. Y, cuando él y los que creían lo hubieron cruzado, dijeron: «Hoy no podemos nada contra Goliat y sus soldados». Los que contaban con encontrar a Alá dijeron: «¡Cuántas veces una tropa reducida ha vencido a otra considerable con permiso de Al á! Alá está con los que tienen paciencia».
Y, cuando salieron contra Goliat y sus soldados, dijeron: «¡Señor! ¡Infunde en nosotros paciencia, afirma nuestros pasos, auxílianos contra el pueblo infiel!»
Y les derrotaron con permiso de Alá. David mató a Goliat y Alá le dio el dominio y la sabiduría, y le enseñó lo que Él quiso. Si Alá no hubiera rechazado a unos hombres valiéndose de otros, la tierra se habría ya corrompido. Pero Alá dispensa Su favor a todos.
Éstas son las aleyas de Alá, que te recitamos conforme a la verdad. Ciertamente, tú eres uno de los enviados.
Éstos son los enviados. Hemos preferido a unos más que a otros. A alguno de ellos Alá ha hablado. Y a otros les ha elevado en categoría. Dimos a Jesús, hijo de María, las pruebas claras, y le fortalecimos con el Espíritu Santo. Si Alá hubiera querido, los que les siguieron no habrían combatido unos contra otros, después de haber recibido las pruebas claras. Pero discreparon: de ellos, unos creyeron y otros o. Si Alá hubiera querido, no habrían combatido unos contra otros. Pero Alá hace lo que quiere.
¡Creyentes! Dad limosna de lo que os hemos proveído antes de que venga un día en que no sirvan ni comercio ni amistad ni intercesión. Los infieles, ésos son los impíos.
¡Alá! No hay más dios que El. el Viviente, el Subsistente. Ni la somnolencia ni el sueño se apoderan de Él. Suyo es lo que está en los cielos y en la tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él si no es con Su permiso? Conoce su pasado y su futuro, mientras que ellos no abarcan nada de Su ciencia, excepto lo que Él quiere. Su Trono se extiende sobre los cielos y sobre la tierra y su conservación no le resulta onerosa. Él es el Altísimo, el Grandioso.
No cabe coacción en religión. La buena dirección se distingue claramente del descarrío. Quien no cree en los taguts y cree en Alá, ese tal se ase del asidero más firme, de un asidero irrompible. Alá todo lo oye, todo lo sabe.
Alá es el Amigo de los que creen, les saca de las tinieblas a la luz. Los que no creen, en cambio, tienen como amigos a los taguts, que les sacan de la luz a las tinieblas. Ésos morarán en el Fuego eternamente.
¿No has visto a quien disputaba con Abraham sobre su Señor porque Alá le había dado el dominio? Cuando Abraham dijo: «Mi Señor es Quien da la vida y da la muerte». Dijo: «Yo doy la vida y doy a muerte». Abraham dijo: «Alá trae el sol por oriente; tráelo tú por Occidente». Así fue confundido el infiel. Alá no dirige al pueblo impío.
O como quien pasó por una ciudad en ruinas. Dijo: «¿Cómo va Alá a devolver la vida a ésta después de muerta?» Alá le hizo morir y quedar así durante cien años. Luego, le resucitó y dijo: «¿Cuánto tiempo has permanecido así?» Dijo: «He permanecido un día o parte de un día». Dijo: «No, que has permanecido así cien años. ¡Mira tu alimento y tu bebida! N se han echado a perder. ¡Mira a tu asno! Para hacer de ti un signo para los hombres. ¡Mira los huesos, cómo los componemos y los cubrimos de carne!». Cuando lo vio claro, dijo: «Ahora sé que Alá es omnipotente».
Y cuando Abraham dijo: «¡Señor. muéstrame cómo devuelves la vida a los muertos!» Dijo: «¿Es que no crees?» Dijo: «Claro que sí, pero es para tranquilidad de mi corazón». Dijo: «Entonces, coge cuatro aves y despedázalas. Luego, pon en cada montaña un pedazo de ellas y llámalas. Acudirán a ti rápidamente. Sabe que Alá es poderoso, sabio».
Quienes gastan su hacienda por Alá son semejantes a un grano que produce siete espigas, cada una de las cuales contiene cien granos. Así dobla Alá a quien Él quiere. Alá es inmenso, omnisciente.
Quienes gastan su hacienda por Alá sin hacerlo seguir de alarde ni agravio tendrán su recompensa junto a su Señor. No tienen que temer y no estarán tristes.
Una palabra cariñosa, un perdón valen más que una limosna seguida de agravio. Alá Se basta a Sí mismo, es benigno.
¡Creyentes! No malogréis vuestras limosnas alardeando de ellas o agraviando, como quien gasta su hacienda para ser visto de los hombres, sin creer en Alá ni en el último Día. Ese tal es semejante a una roca cubierta de tierra. Cae sobre ella un aguacero y la deja desnuda. No pueden esperar nada por lo que han merecido. Alá no dirige al pueblo infiel.
Quienes gastan su hacienda por deseo de agradar a Alá y por su propio fortalecimiento son semejantes a un jardín plantado en una colina. Si cae sobre él un aguacero, da fruto doble; si no cae, rocío. Alá ve bien lo que hacéis.
¿Desearía alguno de vosotros poseer un jardín de palmeras y vides por cuyo bajo fluyeran arroyos, con toda clase de frutos, envejecer mientras sus hijos son aún débiles y que un torbellino de fuego cayera sobre el jardín y éste se incendiara? Así os explica Alá las aleyas. Quizás, así meditéis.
¡Creyentes! ¡Dad limosna de las cosas buenas que habéis adquirido y de lo que, para vosotros, hemos sacado de la tierra! Y no elijáis lo malo para vuestras limosnas, como tampoco vosotros lo tomaríais a menos que tuvierais los ojos cerrados. Sabed que Alá Se basta a Sí mismo, es digno de alabanza.
El Demonio os amenaza con la pobreza y os ordena lo deshonesto, mientras que Alá os promete Su perdón y favor. Alá es inmenso, omnisciente.
Concede la sabiduría a quien Él quiere. Y quien recibe la sabiduría recibe mucho bien. Pero no se dejan amonestar sino los dotados de intelecto.
Sea cual sea la limosna que deis, sea cual sea el voto que hagáis, Alá lo conoce. Y los impíos no tendrán quien les auxilie.
Si dais limosna públicamente, es algo excelente. Pero, si la dais ocultamente y a los pobres, es mejor para vosotros y borrará en parte vuestras malas obras. Alá está bien informado de lo que hacéis.
No tienes tú por qué dirigirles sino que Alá dirige a quien Él quiere. Lo que hagáis de bien redundará en vuestro propio beneficio. Y no lo hagáis si no es por deseo de agradara Alá. Lo que hagáis de bien os será devuelto y no seréis tratados injustamente.
Para los pobres que están en la miseria por haberse dedicado a la causa de Alá y que no pueden desplazarse. El ignorante los cree ricos porque se abstienen. Les reconocerás por su aspecto. No piden a la gente inoportunamente. Y lo que hacéis de bien, Alá lo conoce perfectamente.
Los que gastan su hacienda de noche o de día, en secreto o en público, tendrán su recompensa junto a su Señor. No tienen que temer y no estarán tristes.
Quienes usurean no se levantarán sino como se levanta aquél a quien el Demonio ha derribado con sólo tocarle, y eso por decir que el comercio es como la usura, siendo así que Alá ha autorizado el comercio y prohibido la usura. Quien. exhortado por su Señor. renuncie conservará lo que haya ganado. Su caso está en manos de Alá. Los reincidentes, ésos serán los condenados al Fuego y en él permanecerán para siempre.
Alá hace que se malogre la usura, pero hace fructificar la limosna. Alá no ama a nadie que sea infiel pertinaz, pecador.
Los que hayan creído y obrado bien, los que hayan hecho la azalá y dado el azaque tendrán su recompensa junto a su Señor. No tienen que temer y no estarán tristes.
¡Creyentes! ¡Temed a Alá! ¡Y renunciad a los provechos pendientes de la usura, si es que sois creyentes!
Si no lo hacéis así, podéis esperar guerra de Alá y Su Enviado. Pero, si os arrepentís, tendréis vuestro capital, no siendo injustos ni siendo tratados injustamente.
Si está en apuro, concededle un respiro hasta que se alivie su situación. Y aún sería mejor para vosotros que le condonarais la deuda. Si supierais...
Temed un día en que seréis devueltos a Alá. Entonces, cada uno recibirá su merecido. Y no serán tratados injustamente.
¡Creyentes!. Si contraéis una deuda por un plazo determinado, ponedlo por escrito. Que un escribano tome fiel nota en vuestra presencia, sin rehusarse a escribir como Alá le dé a entender. Que escriba. Que el deudor dicte en el temor de Alá, su Señor, y que no deduzca nada. Y si el deudor fuera necio, débil o incapaz de dictar, que dicte su procurador con fidelidad. Llamad, para que sirvan de testigos, a dos de vuestros hombres; s no los hay, elegid a un hombre y a dos mujeres de entre quienes os plazcan como testigos, de tal modo que si una yerra, la otra subsane su error. Que los testigos no se sustraigan cuando se les llame. Que no os repugne subscribir una deuda, sea pequeña o grande, precisando su vencimiento. Esto es más equitativo ante Alá, es más correcto para el testimonio y da menos lugar a dudas. A menos que se trate de una operación concluida entre vosotros sin intermediarios; entonces, no hay inconveniente en que no lo pongáis por escrito. Pero ¡tomad testigos cuando os vendáis algo! ¡Y que no se moleste al escribano ni al testigo! Si lo hacéis, cometeréis una iniquidad. ¡Temed a Alá! Alá os instruye. Alá es omnisciente.
Y si estáis de viaje y no encontráis escribano, que se deposite una fianza. Si uno confía un depósito a otro, debe el depositario restituir el depósito en el temor de Alá, su Señor. Y no rehuséis deponer como testigos. Quien rehúsa tiene un corazón pecador. Alá sabe bien lo que hacéis.
De Alá es lo que está en los cielos y en la tierra. Lo mismo si manifestáis lo que tenéis en vosotros que si lo ocultáis, Alá os pedirá cuenta de ello Perdona a quien Él quiere y castiga a quien Él quiere. Alá es omnipotente.
El Enviado cree en cuanto le ha sido revelado por su Señor, y lo mismo los creyentes. Todos ellos creen en Alá, en Sus ángeles. en Sus Escrituras y en Sus enviados. No hacemos distinción ente ninguno de Sus enviados. Han dicho: «Oímos y obedecemos. ¡Tu perdón, Señor! ¡Eres Tú el fin de todo!»
Alá no pide nada a nadie más allá de sus posibilidades. Lo que uno haya hecho redundará en su propio bien o en su propio mal. ¡Señor! ¡No castigues nuestros olvidos o nuestras faltas! ¡Señor! ¡No nos impongas una carga como la que impusiste a quienes nos precedieron! ¡Señor! ¡No nos impongas más allá de nuestras fuerzas! ¡Y absuélvenos, perdónanos, apiádate d nosotros! ¡Tú eres nuestro Protector! ¡Auxílianos contra el pueblo infiel!
`lm.
¡Alá! No hay más dios que Él, el Viviente, el Subsistente.
Él te ha revelado la Escritura con la Verdad, en confirmación de los mensajes anteriores. Él ha revelado la Toro y el Evangelio
antes, como dirección para los hombres, y ha revelado el Criterio. Quienes no crean en los signos de Alá tendrán un castigo severo. Alá es poderoso, vengador.
No hay nada en la tierra ni en el cielo que se esconda de Alá.
Él es Quien os forma en el seno como quiere. No hay más dios que Él, el Poderoso, el Sabio.
Él es Quien te ha revelado la Escritura. Algunas de sus aleyas son unívocas y constituyen la Escritura Matriz; otras son equívocas. Los de corazón extraviado siguen las equívocas, por espíritu de discordia y por ganas de dar la interpretación de ello. Pero nadie sino Alá conoce la interpretación de ello. Los arraigados en la Ciencia dicen:«Creemos en ello. Todo procede de nuestro Señor». Pero no se dejan amonestar sino los dotados de intelecto.
¡Señor! ¡No hagas que nuestros corazones se desvíen, después de habernos Tú dirigido! ¡Regálanos, de Ti, misericordia! Tú eres el Munífico.
¡Señor! Tú eres quien va a reunir a los hombres para un día indubitable. Alá no falta a Su promesa.
A quienes no crean, ni su hacienda ni sus hijos les servirán de nada frente a Alá. Ésos servirán de combustible para el Fuego.
Como ocurrió con la gente de Faraón y con los que les precedieron: desmintieron Nuestros signos y Alá les castigó por sus pecados. Alá castiga severamente.
Di a quienes no creen: «Seréis vencidos y congregados hacia la gehena». ¡Qué mal lecho...!
Tuvisteis un signo en las dos tropas que se encontraron: la que combatía por Alá y la otra, infiel, que, a simple vista, creyó que aquélla le doblaba en número. Alá fortalece con Su auxilio a quien Él quiere. Sí, hay en ello motivo de reflexión para quienes tienen ojos.
El amor de lo apetecible aparece a los hombres engalanado: las mujeres, los hijos varones, el oro y la plata por quintales colmados, los caballos de raza, los rebaños los campos de cultivo... Eso es breve disfrute de la vida de acá. Pero Alá tiene junto a Sí un bello lugar de retorno.
Di: «¿Puedo informaros de algo mejor que eso?» Quienes teman a Alá encontrarán junto a su Señor jardines por cuyos bajos fluyen arroyos y en los que estarán eternamente, esposas purificadas y la satisfacción de Alá. Alá ve bien a Sus siervos,
que dicen: «¡Señor! ¡Nosotros creemos! ¡Perdónanos, pues, nuestros pecados y presérvanos del castigo del Fuego!»,
pacientes, sinceros, devotos, que practican la caridad y piden perdón al rayar el alba.
Alá atestigua, y con Él los ángeles y los hombres dotados de ciencia, que no hay más dios que Él, Que vela por la equidad. No hay más dios que Él, el Poderoso, el Sabio.
Ciertamente, la Religión, para Alá, es el islam. Aquéllos a quienes se dio la Escritura no se opusieron unos a otros, por rebeldía mutua, sino después de haber recibido la Ciencia. Quien no cree en los signos de Alá,... Alá es rápido en ajustar cuentas.
Si disputan contigo, di: «Yo me someto a Alá y lo mismo hacen quienes me siguen». Y di a quienes recibieron la Escritura y a quienes no la recibieron. «¿Os convertís al islam?», Si se convierten , están bien dirigidos; si vuelven la espalda, a ti sólo te incumbe la transmisión. Alá ve bien a Sus siervos.
Anuncia un castigo doloroso a quienes no creen en los signos de Alá, matan a los profetas sin justificación y matan a los hombres que ordenan la equidad.
Ésos son aquéllos cuyas obras son vanas en la vida de acá y en la otra y no tendrán quienes les auxilien.
¿No has visto a quienes han recibido una porción de la Escritura ? Se les invita a que acepten la Escritura de Alá para que decida entre ellos, pero algunos vuelven la espalda y se van.
Es que han dicho: «El fuego no nos tocará más que por días contados». Sus propias mentiras les han engañado en su religión.
¿Qué pasará cuando les reunamos para un día indubitable y cada uno reciba su merecido? Y no serán tratados injustamente.
Di: «¡Oh, Alá, Dueño del dominio! Tú das el dominio a quien quieres y se lo retiras a quien quieres, exaltas a quien quieres y humillas a quien quieres. En Tu mano está el bien. Eres omnipotente.
Tú haces que la noche entre en el día y que el día entre en la noche. Tú sacas al vivo del muerto y al muerto del vivo. Tú provees sin medida a quien quieres».
Que no tomen los creyentes como amigos a los infieles en lugar de tomar a los creyentes -quien obre así notendrá ninguna participación en Alá-, a menos quetengáis algo que temer de ellos. Al á os advierte quetengáis cuidado con Él. ¡Alá es el fin de todo!
Di: «Lo mismo si escondéis lo que tenéis en vuestros pechos que si lo manifestáis, Alá lo conoce». Y conoce lo que está en los cielos y en la tierra. Alá es omnipotente.
El día que cada uno se encuentre frente al bien y el mal que ha hecho, deseará tener bien lejos ese día. Alá advierte que tengáis cuidado con Él. Alá es manso con Sus siervos.
Di: «Si amáis a Alá ,¡seguidme! Alá os amará y os perdonará vuestros pecados. Alá es indulgente, misericordioso».
Di: «¡Obedeced a Alá y al Enviado!»Si vuelven la espalda,... Alá no ama a los infieles.
Alá ha escogido a Adán, a Noé, a la familia de Abraham y a la de Imran por encima de todos.
Como descendientes unos de otros. Alá todo lo oye. todo lo sabe.
Cuando la mujer de Imran dijo: «¡Señor! Te ofrezco en voto, a Tu exclusivo servicio, lo que hay en mi seno. ¡Acéptamelo! Tú eres Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe».
Y cuando dio a luz a una hija, dijo:«¡Señor! Lo que he dado a luz es una hembra -bien sabía Alá lo que había dado a luz- y un varón no es igual que una hembra. Le he puesto por nombre María y la pongo bajo Tu protección contra el maldito Demonio, y también a su descendencia».
Su Señor la acogió favorablemente, la hizo crecer bien y la confió a Zacarías. Siempre que Zacarías entraba en el Templo para verla, encontraba sustento junto a ella. Decía:«María!, ¿de dónde te viene eso?» Decía ella:«De Alá. Alá provee sin medida a quien Él quiere».
Entonces, Zacarías invocó a su Señor diciendo: «¡Señor! ¡Regálame, de Ti, una descendencia buena! Tú escuchas a quien Te invoca».
Los ángeles le llamron cuando, de pie, oraba en el Templo: «Alá te anuncia la buena nueva de Juan, en confirmación de una Palabra que procede de Alá, y que será jefe, abstinente, profeta, de l os justos».
«¡Señor!» dijo, «¿cómo puedo tener un muchacho si soy ya viejo y mi mujer estéril?» Dijo:«Así será. Alá hace lo que Él quiere».
Dijo: «¡Señor! ¡Dame un signo!»Dijo. «Tu signo será que no podrás hablar a la gente durante tres días sino por señas. Recuerda mucho a tu Señor y glorifícale, al anochecer y al alba».
Y cuando los ángeles dijeron:«¡María! Alá te ha escogido y purificado. Te ha escogido entre todas las mujeres del universo.
¡María! ¡Ten devoción a tu Señor, prostérnate e inclínate con los que se inclinan!»
Esto forma parte de las historias referentes a lo oculto, que Nosotros te revelamos. Tú no estabas con ellos cuando echaban suertes con sus cañas para ver quién de ellos iba a encargarse de María. Tú no estabas con ellos cuando disputaban.
Cuando los ángeles dijeron: «¡María! Alá te anuncia la buena nueva de una Palabra que procede de Él. Su nombre es el Ungido, Jesús, hijo de María, considerado en la vida de acá y en la otra y será de los allegados.
Hablará a la gente en la cuna y de adulto, y será de los justos».
Dijo ella:«¡Señor! ¿Cómo puedo tener un hijo, si no me ha tocado mortal?» Dijo: «Así será. Alá crea lo que Él quiere. Cuando decide algo, le dice tan sólo: "¡Sé!" y es.
Él le enseñara la Escritura, la Sabiduría, la Tora y elEvangelio».
Y como enviado a los Hijos de Israel: «Os he traído un signo que viene de vuestro Señor. Voy a crear para vosotros, de la arcilla, a modo de pájaros. Entonces, soplaré en ellos y, con permiso de Alá, se convertirán en pájaros. Con permiso de Alá, curaré al ciego de nacimiento y al leproso y resucitaré a los muertos. Os informaré de lo que coméis y de lo que almacenáis en vuestras casas. Ciertamente, tenéis en ello un signo, si es que sois creyentes.
Y en confirmación de la Toraanterior a mí y para declararos lícitas algunas de las cosas que se os han prohibido. Y os he traído un signo que viene de vuestro Señor. ¡Temed, pues, a Alá y obedecedme!
Alá es mi Señor y Señor vuestro. ¡Servidle, pues! Esto es una vía recta».
Pero, cuando Jesús percibió su incredulidad, dijo: «¿Quiénes son mis auxiliares en la vía que lleva a Alá?» Los apóstoles dijeron: «Nosotros somos los auxiliares de Alá. ¡Creemos en Alá! ¡Sé testigo de nuestra sumisión!
¡Señor! Creemos en lo que has revelado y seguimos al enviado. Inscríbenos, pues, entre los que dan testimonio».
E intrigaron y Alá intrigó también. Pero Alá es el Mejor de los que intrigan.
Cuando Alá dijo: «¡Jesús! Voy a llamarte a Mí, voy a elevarte a Mí, voy a librarte de los que no creen y poner, hasta el día de la Resurrección, a los que te siguen por encima de los que no creen. Luego, volveréis a Mí y decidiré entre vosotros sobre aquello en que discrepabais.
A quienes no crean les castigaré severamente en la vida de acá y en la otra. Y no tendrán quienes les auxilien.
En cuanto a quienes crean y obren bien, Él les remunerará debidamente. Alá no ama a los impíos».
Esto te recitamos de las aleyas y de la sabia Amonestación.
Para Alá, Jesús es semejante a Adán, a quien creó de tierra y a quien dijo:«¡Sé!» y fue.
La Verdad viene de tu Señor. ¡No seas, pues, de los que dudan!
Si alguien disputa contigo a este propósito, después de haber sabido tú lo que has sabido, di:«¡Venid! Vamos a llamar a nuestros hijos varones y a vuestros hijos varones, a nuestras mujeres y a vuestra s mujeres, a nosotros mismos y a vosotros mismos. Execrémonos mutuamente e imprequemos la maldición de Alá sobre quienes mientan».
Ésta es la exposición auténtica. No hay ningún otro dios que Alá. Alá es el Poderoso, el Sabio.
Si vuelven la espalda... Alá conoce bien a los corruptores.
Di: «¡Gente de la Escritura !Convengamos en una fórmula aceptable a nosotros y a vosotros, según la cual no serviremos sino a Alá, no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie de entre nosotros como Señor fuera de Alá». Y, si vuelven la espalda, decid: «¡Sed testigos de nuestra sumisión!»
¡Gente dela Escritura ! ¿Por qué disputáis de Abraham, siendo así que la Tora y el Evangelio no fueron revelados sino después de él? ¿Es que no razonáis?
¡Mirad cómo sois! Disputabais de lo que conocíais. ¿Vais a disputar de lo que no conocéis? Alá sabe, mientras que vosotros no sabéis.
Abraham no fue judío ni cristiano, sino que fue hanif, sometido a Alá, no asociador.
Los más allegados a Abraham son los que le han seguido, así como este Profeta y los que han creído. Alá es el Amigo de los creyentes.
Un grupo de la gente de la Escritura desearía extraviaros; pero a nadie sino a sí mismos extravían y no se dan cuenta.
¡Gente de la Escritura ! ¿Porqué no creéis en los signos de Alá, siendo, como sois, testigos de ellos?
¡Gente de laEscritura ! ¿Por qué disfrazáis la Verdad de falsedad y ocultáis la Verdad conociéndola?
Otro grupo de la gente de la Escrituradice: «¡Creed al comenzar el día en lo que se ha revelado a los que creen y dejad de creer al terminar el día! Quizás, así, se conviertan.
Y no creáis sino a quienes siguen vuestra religión». Di: «La Dirección es la dirección de Alá. Que no se dé a otro lo que se os ha dado a vosotros, que no discutan con vosotros ante vuestro Señor». Di: «El favor está en la mano de Alá, Que lo dispensa a quien Él quiere». Alá es inmenso, omnisciente.
Particulariza con Su misericordia a quien Él quiere. Alá es el Dueño del favor inmenso.
Entre la gente de laEscritura hay quien, si le confías un quintal, te lo devuelve y hay quien, si le confías un dinar, no te lo devuelve sino es atosigándole. Y esto es así porque dicen: «No tenemos por qué ser escrupulosos con los gentiles». Mienten contra Alá a sabiendas.
¡Pues sí! Si uno cumple su promesa y teme a Alá,... Alá ama quienes le temen.
Quienes malvenden la alianza con Alá y sus juramentos no tendrán parte en la otra vida. Alá no les dirigirá la palabra ni les mirará el día de la Resurrección, no les declarará puros y tendrán un castigo doloroso.
Algunos de ellos trabucan con sus lenguas la Escritura para que creáis que está en la Escritura lo que no está en la Escritura, diciendo que viene de Alá, siendo así que n o viene de Alá. Mienten contra Alá a sabiendas.
No está bien que un mortal a quien Alá da la Escritura, el jucio y el profetismo, vaya diciendo a la gente: «¡Sed siervos míos y no de Alá!» Antes bien: «¡Sed maestros, puesto que enseñáis la Escritura y la estudiáis!»
Alá no os ordena que toméis como señores a los ángeles y a los profetas. ¿Es que iba a ordenaros que fuerais infieles, después de haberos sometido a Él?
Y cuando Alá concertó un pacto con los profetas: «Cuando venga a vosotros un Enviado que confirme lo que de Mí hayáis recibido comoEscritura y como Sabiduría. habéis de creer en él y auxiliarle». Dijo: «¿Estáis dispuestos a aceptar mi alianza con esa condición?» Dijeron: «Estamos dispuestos». Dijo:«Entonces, ¡sed testigos! Yo también. con vosotros, soy testigo».
Quienes, después de esto, vuelvan la espalda serán los perversos.
¿Desearían una religión diferente de la de Alá, cuando los que están en los cielos y en la tierra se someten a Él de grado o por fuerza? Y serán devueltos a Él.
Di «Creemos en Alá y en lo que se nos ha revelado, en lo que se ha revelado a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus, en lo que Moisés, Jesús y los profetas han recibido de su Señor. No hacemos distinción entre ninguno de ellos y nos sometemos a Él».
Si alguien desea una religión diferente del islam, no se le aceptará y en la otra vida será de los que pierdan.
¿Cómo va Alá a dirigir a un pueblo que ha dejado de creer después de haber creído, de haber sido testigo de la veracidad del Enviado y de haber recibido las pruebas claras? Alá no dirige al pueblo impío.
Esos tales incurrirán, como retribución, en la maldición de Alá, de los ángeles y de los hombres, en la de todos ellos.
Eternos en ella, no se les mitigará el castigo, ni les será dado esperar.
Serán exceptuados quienes, después de eso, se arrepientan y se enmienden. Alá es indulgente, misericordioso.
A quienes dejen de creer, después de haber creído, y luego se obstinen en su incredulidad, no se les aceptará el arrepentimiento. Ésos son los extraviados.
Si uno que no cree muere siendo infiel, aunque ofrezca como precio de rescate la tierra llena de oro, no se le aceptará. Esos tales tendrán un castigo doloroso y no encontrarán quienes les auxilien.
No alcanzaréis la piedad auténtica mientras no gastéis algo de lo que amáis. Y Alá conoce bien cualquier cosa que gastáis.
Antes de que fuera revelada la Tora, todo alimento era lícito para los Hijos de Israel, salvo lo que Israel se había vedado a sí mismo. Di: «Si es verdad lo que decís., ¡traed la Tora y leedla!»,
Quienes, después de eso, inventen la mentira contra Alá, ésos son los impíos.
Di: «Alá ha dicho la verdad. Seguid, pues, la religión de Abraham, que fue hanif y no asociador».
La primera Casa erigida para los hombres es, ciertamente, la de Bakka, casa bendita y dirección para todos.
Hay en ella signos claros. Es el lugar de Abraham y quien entre en él estará seguro. Alá ha prescrito a los hombres la peregrinación a la Casa, si disponen de medios. Y quien no crea... Alá puede prescindir de las criaturas.
Di: «¡Gente de la Escritura !¿Por qué no creéis en los signos de Alá? Alá es testigo de lo que hacéis».
Di: «¡Gente de la Escritura !¿Por qué desviáis a quien cree del camino de Alá, deseando que sea tortuoso, siendo así que sois testigos? Alá está atento a lo que hacéis».
¡Creyentes! Si obedecéis a algunos de los que han recibido la Escritura, harán que, luego de haber creído, no creáis.
¿Cómo podéis dejar de creer si se os recitan las aleyas de Alá y Su Enviado se halla entre vosotros? Quien se aferre a Alá será dirigido a una vía recta.
¡Creyentes! Temed a Alá con el temor que Le es debido y no muráis sino como musulmanes.
Aferraos al pacto de Alá, todos juntos, sin dividiros. Recordad la gracia que Alá os dispensó cuando erais enemigos: reconcilió vuestros corazones y, por Su gracia, os transformasteis en hermanos; estabais al borde de un abismo de fuego y os libró de él. Así os explica Alá Sus signos. Quizás, así, seáis bien dirigidos.
¡Que constituyáis una comunidad que llame al bien, ordenando lo que está bien y prohibiendo lo que está mal! Quienes obren así serán los que prosperen.
¡No seáis como quienes, después de haber recibido las pruebas claras, se dividieron y discreparon! Esos tales tendrán un castigo terrible
el día que unos rostros estén radiantes y otros hoscos. A aquéllos cuyos rostros estén hoscos: «¿Habéis dejado de creer luego de haber creído? Pues ¡gustad el castigo por no haber creído!»
En cuanto a aquéllos cuyos rostros estén radiantes, gozarán eternamente de la misericordia de Alá.
Éstas son las aleyas de Alá, que te recitamos conforme a la verdad. Alá no quiere la injusticia para las criaturas.
De Alá es lo que está en los cielos y en la tierra. Todo será devuelto a Alá.
Sois la mejor comunidad humana que jamás se haya suscitado: ordenáis lo que está bien, prohibís lo que está mal y creéis en Alá. Si la gente de la Escritura creyera, les iría mejor. Hay entre ellos creyentes, pero la mayoría son perversos.
Os dañarán, pero poco. Y si os combaten, os volverán la espalda. Luego, no seles auxiliará.
Han sido humillados dondequiera que se ha dado con ellos, excepto los protegidos por un pacto con Alá o por un pacto con los hombres. Han incurrido en la ira de Alá y les ha señalado la miseria. Por no haber creído en los signos de Alá y por haber matado a los profetas sin justificación. Por haber desobedecido y violado la ley.
No todos son iguales. Entre la gente de la Escritura hay una comunidad honrada: durante la noche, recitan las aleyas de Alá y se prosternan,
creen en Alá y en el último Día, ordenan lo que está bien, prohiben lo que está mal y rivalizan en buenas obras. Esos tales son de los justos.
No se les desagradecerá el bien que hagan. Alá conoce bien a los que Le temen.
A quienes no crean, ni su hacienda ni sus hijos les servirán de nada frente a Alá. Esos tales morarán en el Fuego eternamente.
Lo que gastan en la vida de acá es semejante a un viento glacial que bate la cosecha de gente que se ha dañado a sí misma y la destruye. No es Alá quien ha sido injusto con ellos, sino que ellos lo han sido consigo mismos.
¡Creyentes! No intiméis con nadie ajeno a vuestra comunidad. Si no, no dejarán de dañaros. Desearían vuestra ruina. El odio asomó a sus bocas, pero lo que ocultan sus pechos es peor. Os hemos explicado las aleyas. Si razonarais...
Vosotros, bien que les amáis, pero ellos no os aman. Vosotros creéis en toda la Escritura... Ellos, cuando os encuentran, dicen: «¡Creemos!» pero, cuando están a solas, se muerden las puntas d e los dedos, de rabia contra vosotros. Di:«¡Morid de rabia!» Alá sabe bien lo que encierran los pechos.
Si os sucede un bien. les duele; si os hiere un mal, se alegran. Pero, si tenéis paciencia y teméis a Alá, sus artimañas no os harán ningún daño. Alá abarca todo lo que hacen.
Y cuando dejaste por la mañana temprano a tu familia para asignar a los creyentes sus puestos de combate. Alá todo lo oye, todo lo sabe.
Cuando dos de vuestras tropas proyectaron abandonar, a pesar de ser Alá su Amigo. ¡Que los creyentes confíen en Alá!
Alá, ciertamente, os auxilió en Badr cuando erais humillados. ¡Temed a Alá! Quizás, así, seáis agradecidos.
Cuando decías a los creyentes: «¿No os basta que vuestro Señor os refuerce con tres mil ángeles enviados abajo?
¡Pues sí! Si tenéis paciencia y teméis a Alá, si os acometen así de súbito, vuestro Señor os reforzará con cinco mil ángeles provistos de distintivos».
Alá no lo hizo sino como buena nueva para vosotros y para que, con ello, se tranquilizaran vuestros corazones -la victoria no viene sino de Alá, el Poderoso, el Sabio-,
para despedazar a los que no creían o derrotarlos y que regresaran, así, decepcionados.
No es asunto tuyo si Él se vuelve a ellos o les castiga. Han obrado impíamente.
De Alá es lo que está en los cielos y en la tierra. Perdona a quien Él quiere y castiga a quien Él quiere. Alá es indulgente, misericordioso.
¡Creyentes! ¡No usureéis, doblando una y otra vez! ¡Y temed a Alá! Quizás, así, prosperéis.
¡Y temed el fuego preparado para los infieles!
¡Y obedeced a Alá y al Enviado!; Quizás, así, se os tenga piedad.
¡Y apresuraos a obtener el perdón de vuestro Señor y un Jardín tan vasto como los cielos y la tierra, que ha sido preparado para los temerosos de Alá,
que dan limosna tanto en la prosperidad como en la adversidad, reprimen la ira, perdonan a los hombres -Alá ama a quienes hacen el bien-,
que, si cometen una indecencia o son injustos consigo mismos, recuerdan a Alá, piden perdón por sus pecados -¿y quién puede perdonarlos pecados sino Alá?- y no reinciden a sabiendas!
Su retribución será el perdón de su Señor y jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente. ¡Qué grata es la recompensa de los que obran bien!
Antes de vosotros han ocurrido casos ejemplares. ¡Id por la tierra y mirad cómo terminaron los desmentidores!
Ésta es una explicación para los hombres, dirección, exhortación para los temerosos de Alá.
¡No os desaniméis ni estéis tristes, ya que seréis vosotros quienes ganen! Si es que sois creyentes...
Si sufrís una herida, otros han sufrido una herida semejante. Nosotros hacemos alternar esos días entre los hombres para que reconozca Alá a quienes crean y tome testigos de entre vosotros -Alá no ama a los impíos-,
para que pruebe Alá a los creyentes y extermine a los infieles.
O ¿creéis que vais a entrar en el Jardín sin que Alá haya sabido quiénes de vosotros han combatido y quiénes han tenido paciencia?
Sí, deseabais la muerte antes de encontrarla. Ya la habéis visto, pues, con vuestros propios ojos.
Mahoma no es sino un enviado, antes del cual han pasado otros enviados. Si, pues, muriera o le mataran, ¿ibais a volveros atrás? Quien se vuelva atrás no causará ningún daño A Alá. Y Alá retribuirá a los agradecidos.
Nadie puede morir sino con permiso De Alá y según el plazo fijado. A quien quiera la recompensa dela vida de acá, le daremos de ella. Y a quien quiera la recompensa de la otra vida, le daremos de ella. Y retribuiremos a los agradecidos.
¡Qué de profetas ha habido, junto a los cuales combatieron muchas miriadas, y no se descorazonaron por los reveses padecidos por Alá, no flaquearon, no cedieron! Alá ama a los tenaces.
No decían más que:«¡Señor! ¡Perdónanos nuestros pecados y los excesos que hemos cometido! ¡Afirma nuestros pasos! ¡Auxílianos contra el pueblo infiel!»
Alá les dio la recompensa de la vida de acá y la buena recompensa de la otra. Alá ama a quienes hacen el bien.
¡Creyentes! Si obedecéis a quienes no creen, os harán retroceder y regresaréis habiendo perdido.
¡No! Alá es vuestro Protector y el Mejor de los auxiliares.
Infundiremos el terror en los corazones de los que no crean, por haber asociado a Alá algo a lo que Él no ha conferido autoridad. Su morada será el Fuego. ¡Qué mala es la mansión de los impíos!
Alá ha cumplido la promesa que os hizo cuando, con Su permiso, les vencíais, hasta que, por fin, flaqueasteis, discutisteis sobre el particular y desobedecisteis, después de haberos Él dejado ver l a victoria que queríais. -De vosotros unos desean la vida de acá y otros desean la otra vida-. Luego, hizo que os retirarais de ellos para probaros. Ciertamente, os ha perdonado. Alá dispensa su favor a los creyentes.
Cuando subíais sin preocuparos de nadie, mientras que el Enviado os llamaba a retaguardia. Os atribulaba una y otra vez para que no estuvierais tristes por lo que se os había escapado ni por lo que os había ocurrido. Alá está bien informado de lo que hacéis.
Luego, pasada la tribulación, hizo descender sobre vosotros seguridad: un sueño que venció a algunos de vosotros. Otros, en cambio, preocupados tan sólo por su suerte y pensando de Alá equivocadamente, a la manera de los paganos, decían: «¿Tenemos nosotros algo que ver con esto?» Di: «Todo está en manos De Alá». Ocultan para sí lo que no te manifiestan. Dicen: «Si hubiera dependido de nosotros, no habríamos tenido muertos aquí» Di: «También. si os hubierais quedado en casa, la muerte habría sorprendido en sus lechos a aquéllos de quienes estaba ya escrita. Alá ha hecho esto para probar lo que hay en vuestros pechos y purificar lo que hay en vuestros corazones. Alá sabe bien lo que encierran los pechos».
Si algunos de los vuestros huyeron el día que se encontraron los dos ejércitos, fue porque el Demonio les hizo caer por alguna culpa que habían cometido. Pero Alá les ha perdonado ya. Alá es indulgente, benigno.
¡Creyentes! ¡No seáis como quienes no creen y dicen de sus hermanos que están de viaje o de incursión: «Si se hubieran quedado con nosotros, no habrían muerto o no les habrían matado»! ¡Haga Alá que les pese esto en sus corazones! Alá da la vida y dala muerte. Alá ve bien lo que hacéis.
Y si sois muertos por Alá o morís de muerte natural, el perdón y misericordia de Alá son mejores que lo que ellos amasan.
Si morís de muerte natural o sois muertos, seréis, si, congregados hacia Alá.
Por una misericordia venida de Alá, has sido suave con ellos. Si hubieras sido áspero y duro de corazón, se habrían escapado de ti. ¡Perdónales, pues, y pide el perdón de Alá en su favor y consúltales sobre el asunto! Pero, cuando hayas tomado una decisión. confía en Alá. Alá ama a los que confían en Él.
Si Alá os auxilia, no habrá nadie que pueda venceros. Pero, si os abandona, ,¿quién podrá auxiliaros fuera de Él? ¡Que los creyentes confíen en Alá!
No es propio de un profeta el cometer fraude. Quien defraude llevará lo defraudado el día de la Resurrección. Luego, cada uno recibirá su merecido. Y no serán tratados injustamente.
¿Es que quien busca agradar a Alá es como quien incurre en la ira de Alá y tiene por morada la gehena? ¡Qué mal fin...!
Estarán por categorías junto a Alá. Alá ve bien lo que hacen.
Alá ha agraciado a los creyentes al enviarles un Enviado salido de ellos, que les recita Sus aleyas, les purifica y les enseña la Escritura y la Sabiduría. Antes estaban evidentemente extraviados.
¿Cómo, cuando os sobreviene una desgracia, después de haber infligido el doble de aquélla, decís aún:«¿De dónde viene esto?» Di: «De vosotros mismos». Aláes omnipotente.
Y lo que os pasó el día que se encontraron los dos ejércitos fue porque lo permitió Alá y para que supiera quiénes eran los creyentes
y quiénes los hipócritas. Se les dijo: «¡Vamos! ¡Combatid por Alá o rechazad al enemigo!» Dijeron: «Si supiéramos combatir, os seguiríamos». Aquel día estaban más cerca de la incredulidad que de la fe. Dicen con la boca lo que no tienen en el corazón. Pero Alá sabe bien lo que ocultan.
Son ellos quienes, mientras se quedaban en casa, decían de sus hermanos: «Si nos hubieran escuchado, no les habrían matado». Di: «¡Apartad, pues la muerte de vosotros, si es verdad lo que decís»
Y no penséis que quienes han caído por Alá hayan muerto. ¡Al contrario! Están vivos y sustentados junto a su Señor.
contentos por el favor que Alá les ha hecho y alegres por quienes aún no les han seguido, porque no tienen que temer y no estarán tristes,
alegres por una gracia y favor de Alá y porque Alá no deja de remunerar a los creyentes.
A quienes escucharon a Alá y al Enviado, luego de la herida recibida, a quienes, entre ellos, hicieron el bien y temieron a Alá, se les reserva una magnífica recompensa.
A aquéllos a quienes se dijo: «La gente se ha agrupado contra vosotros, ¡tenedles miedo!», esto les aumentó la fe y dijeron: «Alá nos basta! ¡Es un protector excelente!»
Y regresaron por una gracia y favor de Alá, sin sufrir mal. Buscaron la satisfacción de Alá. Y Alá es el Dueño del favor inmenso.
Así es el Demonio: hace tener miedo de sus amigos. Pero, si sois creyentes, no tengáis miedo de ellos, sino de Mí.
Que no te entristezca ver a quienes se precipitan en la incredulidad. No podrán causar ningún daño a Alá. Alá no quiere darles parte en la otra vida. Tendrán un castigo terrible.
Quienes compren la incredulidad con la fe no causarán ningún daño a Alá y tendrán un castigo doloroso.
Que no piensen los infieles que el que les concedamos una prórroga supone un bien para ellos. El concedérsela es para que aumente su pecado. Tendrán un castigo humillante.
No va Alá a dejar a los creyentes en la situación en que os halláis hasta que distinga al malo del bueno. Ni va Alá a enteraros de lo oculto. Pero Alá elige de entre Sus enviados a quien Él quiere. Creed, pues, en Alá y en Sus enviados. Si creéis y teméis a Alá, tendréis una magnífica recompensa.
Que no crean quienes se muestran avaros del favor recibido de Alá que eso es bueno para ellos. Al contrario, es malo. El día de la Resurrección llevarán a modo de collar el objeto de su avaricia. L a herencia de los cielos y de la tierra pertenece a Alá. Alá está bien informado de lo que hacéis.
Alá ha oído las palabras de quienes han dicho.«Alá es pobre y nosotros somo ricos». Tomaremos nota de lo que han dicho y de que han matado a los profetas sin justificación. Y les diremos: «¡Gustad el castigo del fuego de la gehena!
Esto es lo que vuestras obras han merecido, que Alá no es injusto con Sus siervos».
Esos mismos han dicho:«Alá ha concertado una alianza con nosotros: que no creamos en ningún enviado hasta tanto que nos traiga una oblación que el fuego consuma». Di: «Antes de mí, otros enviados os trajeron las pruebas claras y lo que habéis pedido. ¡Por qué, pues, les matasteis, si es verdad lo que decís?»
Y si te desmienten, también fueron desmentidos otros enviados antes de ti, que vinieron con las pruebas claras, las Escrituras y la Escritura luminosa.
Cada uno gustará la muerte, pero no recibiréis vuestra recompensa íntegra hasta el día dela Resurrección. Habrá triunfado quien sea preservado del Fuego e introducido en el Jardín. La vida de acá no es más que falaz disfrute.
Seréis, ciertamente, probados en vuestra hacienda y en vuestras personas. Y oiréis, ciertamente, muchas cosas malas de aquéllos que han recibido la Escritura antes de vosotros y de los asociadores ; pero, si sois pacientes y teméis a Alá, eso sí que es dar muestras de resolución.
Cuando Alá concertó un pacto con los que habían recibido la Escritura: «Tenéis que explicársela a los hombres, no se la ocultéis». Pero se la echaron a la espalda y la malvendieron. ¡Qué mal negocio...!
No creas, no, que quienes se alegran delo que han hecho y gustan de ser alabados por lo que han dejado de hacer, no creas, no, que vayan a librarse del castigo. Tendrán un castigo doloroso.
El dominio de los cielos y dela tierra pertenece a Alá. Alá es omnipotente.
En la creación de los cielos y de la tierra y en la sucesión de la noche y el día hay, ciertamente, signos para los dotados de intelecto.
que recuerdan a Alá de pie, sentados o echados, y que meditan en la creación de los cielos y de la tierra:«¡Señor! No has creado todo esto en vano ¡Gloria a Ti! ¡Presérvanos del castigo del Fuego!».
¡Señor! Tú cubres de oprobio a quien introduces en el Fuego. Los impíos no tendrán quien les auxilie.
¡Señor! ;Hemos oído a uno que llamaba a la fe: «¡Creed en Vuestro Señor!» y hemos creído. ¡Señor!¡ Perdónanos nuestros pecados! ¡Borra nuestras malas obras y recíbenos. cuando muramos, entre los justos!
¡Y danos, Señor, lo que nos has prometido por Tus enviados y no nos cubras de oprobio el día de la Resurrección! Tú no faltas a Tu promesa.
Su Señor escuchó su plegaria: «No dejaré que se pierda obra de ninguno de vosotros, lo mismo si es varón que si es hembra, que habéis salido los unos de los otros. He de borrar las malas obras de quienes emigraron y fueron expulsados de sus hogares, de quienes padecieron por causa Mía, de quienes combatieron y fueron muertos, y he de introducirles en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos: recompensa de Alá». Alá tiene junto a Sí la bella recompensa.
¡Que no te desconcierte ver a los infieles yendo de acá para allá por el país!
¡Mezquino disfrute! Luego, su morada será la gehena. ¡Qué mal lecho...!
En cambio, quienes teman a su Señor tendrán jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente, como alojamiento que Alá les brinda. Y lo que hay junto a Alá es mejor para los justos.
Hay entre la gente de la Escrituraquienes creen en Alá y en la Revelación hecha a vosotros y a ellos. Humildes ante Alá, no han malvendido los signos de Alá. Esos tales tendrán su re compensa junto a su Señor. Alá es rápido en ajustar cuentas.
¡Creyentes! ¡Tened paciencia, rivalizad en ella! ¡Sed firmes! ¡Temed a Alá! Quizás así, prosperéis.
¡Hombres! ¡Temed a vuestro Señor, Que os ha creado de una sola persona, de la que ha creado a su cónyuge, y de los que ha diseminado un gran número de hombres y de mujeres! ¡Temed a Alá, en Cuyo nombre os pedís cosas, y respetad la consanguinidad! Alá siempre os observa.
Dad a los huérfanos los bienes que les pertenecen. No sustituyáis lo malo por lo bueno. No consumáis su hacienda agregándola a la vuestra. Sería un gran pecado.
Si teméis no ser equitativos con los huérfanos, entonces, casaos con las mujeres que os gusten: dos, tres o cuatro. Pero. si teméis no obrar con justicia, entonces con una sola o con vuestras esclavas. Así, evitaréis mejor el obrar mal.
Dad a vuestras mujeres su dote gratuitamente. Pero, si renuncian gustosas a una parte en vuestro favor, haced uso de ésta tranquilamente.
¡No confiéis a los incapaces la hacienda que Alá os ha dado para subsistir!, ¡sustentadles de ella y vestidles! ¡Y habladles con cariño!
Tantead a los huérfanos hasta que alcancen la nubilidad, Cuando los creáis ya maduros, pasadles su hacienda. No la consumáis pródiga y prematuramente antes de que alcancen la mayoría de edad. El rico, que no se aproveche. El pobre, que gaste como es debido. Cuando les entreguéis su hacienda, requerid la presencia de testigos. Alá basta para ajustar cuentas...
Sea para los hombres una parte de lo que los padres y parientes más cercanos dejen; y para las mujeres una parte de lo que los padres y parientes más cercanos dejen. Poco o mucho, es una parte determinada.
Si asisten al reparto parientes, huérfanos, pobres, dadles algún sustento de ello y habladles con cariño.
Quienes dejen menores de edad y estén intranquilos por ellos, que tengan miedo. Que teman a Alá y digan palabras oportunas.
Quienes consuman injustamente la hacienda de los huérfanos, sólo fuego ingerirán en sus entrañas y arderán en fuego de la gehena.
Alá os ordena lo siguiente en lo que toca a vuestros hijos: que la porción del varón equivalga a la de dos hembras. Si éstas son más de dos, les corresponderán dos tercios de la herencia. Si es hija única. la mitad. A cada uno de los padres le corresponderá un sexto de la herencia, si deja hijos; pero, si no tiene hijos y le heredan sólo sus padres, un tercio es para la madre. Si tiene hermanos, un sexto es para la madre. Esto, luego de satisfacer sus legados o deudas. De vuestros ascendientes o descendientes no sabéis quiénes os son más útiles. Ésta es obligación de Alá. Alá es omnisciente, sabio.
A vosotros os corresponde la mitad de lo que dejen vuestras esposas si no tienen hijos. Si tienen, os corresponde un cuarto. Esto, luego de satisfacer sus legados o deudas. Si no tenéis hijos, a ellas les corresponde un cuarto de lo que dejéis. Si tenéis, un octavo de lo que dejéis. Esto. luego de satisfacer vuestros legados o deudas. Si los herederos de un hombre o de una mujer son parientes colaterales y le sobrevive un hermano o una hermana, entonces, les corresponde, a cada uno de los dos, un sexto. Si son más, participarán del tercio de la herencia, luego de satisfacer los legados o deudas, sin dañar a nadie. Ésta es disposición de Alá. Alá es omnisciente, benigno.
Éstas son las leyes de Alá. A quien obedezca a Alá y a Su Enviado, Él le introducirá en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente. ¡Éste es el éxito grandioso!
A quien, al contrario, desobedezca a Alá y a Su Enviado y viole Sus leyes. Él le introducirá en un Fuego, eternamente. Tendrá un castigo humillante.
.Llamad a cuatro testigos de vosotros contra aquéllas de vuestras mujeres que cometan deshonestidad. Si atestiguan, recluidlas en casa hasta que mueran o hasta que Alá les procure una salida.
Si dos de los vuestros la cometen, castigad a ambos severamente. Pero, si se arrepienten y enmiendan, dejadles en paz. Alá es indulgente, misericordioso.
.Alá perdona sólo a quienes cometen el mal por ignorancia y se arrepienten en seguida. A éstos se vuelve Alá. Alá es omnisciente, sabio.
Que no espere perdón quien sigue obrando mal hasta que, en el artículo de la muerte, dice: «Ahora me arrepiento». Ni tampoco quienes mueren siendo infieles. A éstos les hemos preparado un castigo doloroso.
¡Creyentes! No es lícito recibir en herencia a mujeres contra su voluntad, ni impedirles que vuelvan a casarse para quitarles parte de lo que les habíais dado, a menos que sean culpables de deshonestidad manifiesta. Comportaos con ellas como es debido. Y si os resultan antipáticas, puede que Alá haya puesto mucho bien en el objeto de vuestra antipatía.
Y si queréis cambiar de esposa y le habíais dado a una de ellas un quintal, no volváis a tomar nada de él. ¿Ibáis a tomarlo con infamia y pecado manifiesto?
Y ¿cómo ibais a tomarlo, después de haber yacido y de haber concertado ella con vosotros un pacto solemne?
En adelante. no os caséis con las mujeres con que han estado casados vuestros padres. Sería deshonesto y aborrecible. ¡Mal camino...!
En adelante, os están prohibidas vuestras madres, vuestras hijas, vuestras hermanas, vuestras tías paternas o maternas, vuestras sobrinas por parte de hermano o de hermana, vuestras madres de leche, vuestras hermanas de leche, las madres de vuestras mujeres, vuestras hijastras que están bajo vuestra tutela, nacidas de mujeres vuestras con las que habéis consumado el matrimonio -si no, no hay culpa-, las esposas de vuestros propios hijos, así como casaros con dos hermanas a un tiempo. Alá es indulgente, misericordioso.
Y las mujeres casadas, a menos que sean esclavas vuestras. ¡Mandato de Alá! Os están permitidas todas las otras mujeres, con tal que las busquéis con vuestra hacienda, con intención de casaros, no por fornicar. Retribuid, como cosa debida, a aquéllas de quienes habéis gozado como esposas. No hay inconveniente en que decidáis algo de común acuerdo después de cumplir con lo debido. Alá es omnisciente, sabio.
Quien de vosotros no disponga de los medios necesarios para casarse con mujeres libres creyentes, que tome mujer de entre vuestras jóvenes esclavas creyentes. Alá conoce bien vuestra fe. Salís los unos de los otros. Casaos con ellas con permiso de sus amos y dadles la dote conforme al uso, como a mujeres honestas, no como a fornicadoras o como a amantes. Si estas mujeres se casan y cometen una deshonestidad, sufrirán la mitad del castigo que las mujeres libres. Esto va dirigido a aquéllos de vosotros que tengan miedo de caer en pecado. Sin embargo, es mejor para vosotros que tengáis paciencia. Alá es indulgente, misericordioso.
Alá quiere aclararos y dirigiros según la conducta de los que os precedieron, y volverse a vosotros. Alá es omnisciente, sabio.
Alá quiere volverse a vosotros, mientras que los que siguen lo apetecible quieren que os extraviéis por completo.
Alá quiere aliviaros, ya que el hombre es débil por naturaleza.
¡Creyentes! No os devoréis la hacienda injustamente unos a otros. Es diferente si comerciáis de común acuerdo. No os matéis unos a otros. Alá es misericordioso con vosotros.
A quien obre así, violando la ley impíamente, le arrojaremos a un Fuego. Es cosa fácil para Alá.
Si evitáis los pecados graves que se os han prohibido, borraremos vuestras malas obras y os introduciremos con honor.
No codiciéis aquello por lo que Alá ha preferido a unos de vosotros más que a otros. Los hombres tendrán parte según sus méritos y las mujeres también. Pedid a Alá de Su favor. Alá es omnisciente.
Hemos designado para todos herederos legales de lo que dejen: los padres, los parientes más cercanos, los unidos a vosotros por juramento. Dadles su parte. Alá es testigo de todo.
Los hombres tienen autoridad sobre las mujeres en virtud de la preferencia que Alá ha dado a unos más que a otros y de los bienes que gastan. Las mujeres virtuosas son devotas y cuidan, en ausencia de sus maridos, de lo que Alá manda que cuiden. ¡Amonestad a aquéllas de quienes temáis que se rebelen, dejadlas solas en el lecho, pegadles! Si os obedecen, no os metáis más con ellas. Alá es excelso, grande.
Si teméis una ruptura entre los esposos, nombrad un árbitro de la familia de él y otro de la de ella. Si desean reconciliarse, Alá hará que lleguen a un acuerdo. Alá es omnisciente, está bien informado.
¡Servid a Alá y no Le asociéis nada! ¡Sed buenos con vuestros padres, parientes, huérfanos, pobres, vecinos -parientes y no parientes-, el compañero de viaje, el viajero y vuestros esclavos! Alá no ama al presumido, al jactancioso,
a los avaros y a los que empujan a otros a ser avaros, a los que ocultan el favor que Alá les ha dispensado, -hemos preparado para los infieles un castigo humillante-.
a los que gastan su hacienda para ser vistos de los hombres, sin creer en Alá ni en el último Día. Y si alguien tiene por compañero al Demonio, mal compañero tiene...
¿Qué les habría costado haber creído en Alá y en el último Día y haber gastado en limosnas parte de aquello de que Alá les ha proveído? Alá les conoce bien.
Alá no hará ni el peso de un átomo de injusticia a nadie. Y si se trata de una obra buena, la doblará y dará, por Su parte, una magnífica recompensa.
¿Qué pasará cuando traigamos a un testigo de cada comunidad y te traigamos a ti como testigo contra éstos?
Ese día, los que fueron infieles y desobedecieron al Enviado querrán que la tierra se aplane sobre ellos. No podrán ocultar nada a Alá.
¡Creyentes! No os acerquéis ebrios a la azalá. Esperad a que estéis en condiciones de saber lo que decís. No vayáis impuros -a no ser que estéis de viaje- hasta que os hayáis lavado. Y si estáis enfermos o de viaje, si viene uno de vosotros de hacer sus necesidades, o habéis tenido contacto con mujeres y no encontráis agua, recurrid a arena limpia y pasadla por el rostro y por las manos. Alá es perdonador, indulgente.
¿No has visto a quienes han recibido una porción de la Escritura ? Compran el extravío y quieren que vosotros os extraviéis del Camino.
Alá conoce mejor que nadie a vuestros enemigos. Alá basta como amigo. Alá basta como auxiliar.
Algunos judíos alteran el sentido de las palabras y dicen: «Oímos y desobedecemos... ¡Escucha, sin que se pueda oír! ¡Raina!», trabucando con sus lenguas y atacando la Religión. Si dijeran: «Oímos y obedecemos...¡Escucha! ¡Unzurna!», sería mejor para ellos y más correcto. Pero Alá les ha maldecido por su incredulidad. Creen, pero poco.
Vosotros, los que habéis recibido la Escritura, ¡creed en lo que hemos revelado, en confirmación de lo que ya poseíais, antes de que borremos los rasgos de los rostros, antes de que los pongamos del revés o les maldigamos como maldijimos a los del sábado! ¡La orden de Alá se cumple!
Alá no perdona que se Le asocie. Pero perdona lo menos grave a quien Él quiere. Quien asocia a Alá comete un gravísimo pecado.
¿No has visto a quienes se consideran puros? No, es Alá Quien declara puro a quien Él quiere y nadie será tratado injustamente en lo más mínimo.
¡Mira cómo inventan la mentira contra Alá! Basta eso como pecado manifiesto.
¿No has visto a quienes han recibido una porción de la Escritura ? Creen en el chibt y en los taguts y dicen de los infieles: «Éstos están mejor dirigidos que los creyentes».
A ésos son a quienes Alá ha maldecido, y no encontrarás quien auxilie a quien Alá maldiga.
Aunque tuvieran parte en el dominio no darían a la gente lo más mínimo.
¿Envidiarán a la gente por el favor que Alá les ha dispensado? Hemos dado a la familia de Abraham la Escritura y la Sabiduría. les hemos dado un dominio inmenso.
De ellos, unos creen en ella y otros se apartan de ella. La gehena les bastará como fuego.
A quienes no crean en Nuestros signos les arrojaremos a un Fuego. Siempre que se les consuma la piel, se la repondremos, para que gusten el castigo. Alá es poderoso, sabio.
A quienes crean y obren bien, les introduciremos en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente, para siempre. Allí tendrán esposas purificadas y haremos que les dé una sombra espesa.
Alá os ordena que restituyáis los depósitos a sus propietarios y que cuando decidáis entre los hombres lo hagáis con justicia. ¡Qué bueno es aquello a que Alá os exhorta! Alá todo lo oye, todo lo ve.
¡Creyentes! Obedeced a Alá, obedeced al Enviado y a aquéllos de vosotros que tengan autoridad. Y, si discutís por í algo, referidlo a Alá y al Enviado, si es que créis en Alá y en el último Día. Es lo mejor y la solución más apropiada.
¿No has visto a quienes pretenden creer en lo que se te ha revelado a ti y en lo que se ha revelado antes de ti? Quieren recurrir al arbitraje de los taguts, a pesar de que se les ha ordenado no creer en ellos. El Demonio quiere extraviarles profundamente.
Cuando se les dice: «¡Venid a lo que Alá ha revelado, venid al Enviado!», ves que los hipócritas se apartan de ti completamente.
¿Qué harán, entonces, cuando les aflija una desgracia por lo que ellos mismos han cometido y vengan a ti, jurando por Alá: «No queríamos sino hacer bien y ayudar»?
Esos tales son aquéllos de quienes Alá conoce lo que encierran sus corazones ¡Apártate de ellos, amonéstales, diles palabras persuasivas que se apliquen a su caso!
No hemos mandado a ningún Enviado sino para, con permiso de Alá, ser obedecido. Si, cuando fueron injustos consigo mismos, hubieran venido a ti y pedido el perdón de Alá, y si el Enviado hubiera también pedido el perdón por ellos, habrían encontrado a Alá indulgente, misericordioso.
Pero ¡no, por tu Señor! No creerán hasta que te hayan hecho juez de su disputa; entonces, ya no encontrarán en sí mismos dificultad en aceptar tu decisión y se adherirán plenamente.
Si les hubiéramos prescrito: «¡Mataos unos a otros!» o «¡Salid de vuestros hogares!», no lo habrían hecho, salvo unos pocos de ellos. Pero, si se hubieran conformado a las exhortaciones recibidas, habría sido mejor para ellos y habrían salido más fortalecidos.
les habríamos dado entonces, por parte Nuestra, una magnífica recompensa
y les habríamos dirigido por una vía recta.
Quienes obedecen a Alá y al Enviado, están con los profetas, los veraces, los testigos y los justos a los que Alá ha agraciado. ¡Qué buena compañía!
Así es el favor de Alá. Alá basta como omnisciente.
¡Creyentes! ¡Tened cuidado! Acometed en destacamentos o formando un solo cuerpo.
Hay entre vosotros quien se queda rezagado del todo y, si os sobreviene una desgracia, dice: «Alá me ha agraciado, pues no estaba allí con ellos».
Pero, si Alá os favorece, seguro que, dice, como si no existiera ninguna amistad entre vosotros y él: «¡Ojalá hubiera estado con ellos, habría obtenido un éxito grandioso!»
¡Que quienes cambian la vida de acá por la otra combatan por Alá! A quien. combatiendo por Alá, sea muerto o salga victorioso, le daremos una magnífica recompensa.
¿Por qué no queréis combatir por Alá y por los oprimidos -hombres, mujeres y niños que dicen: «¡Señor! ¡Sácanos de esta ciudad, de impíos habitantes! ¡Danos un amigo designado por Ti! ¡Danos un auxiliar designado por tí!»?
Quienes creen, combaten por Alá. Quienes no creen, combaten por los taguts. Combatid, pues, contra los amigos del Demonio. ¡Las artimañas del Demonio son débiles!
¿No has visto a aquéllos a quienes se dijo: «¡Deponed las armas! ¡Haced la azalá y dad el azaque!»? Cuando se les prescribe el combate, algunos de ellos tienen tanto miedo de los hombres como deberían tener de Alá, o aún más, y dicen: «¡Señor! ¿Por qué nos has ordenado combatir? Si nos dejaras para un poco más tarde...» Di: «El breve disfrute de la vida de acá es mezquino. La otra vida es mejor para quien teme a Alá. No se os tratará injustamente en lo más mínimo».
Dondequiera que os encontréis, la muerte os alcanzará, aun si estáis en torres elevadas. Si les sucede un bien, dicen: «Esto viene de Alá». Pero, si es un mal, dicen: «Esto viene de ti». Di: «Todo viene de Alá». Pero ¿qué tienen éstos, que apenas comprenden lo que se les dice?
Lo bueno que te sucede viene de Alá. Lo malo que te sucede viene de ti mismo. Te hemos mandado a la Humanidad como Enviado. Alá basta como testigo.
Quien obedece al Enviado, obedece a Alá. Quien se aparta... Nosotros no te hemos mandado para que seas su custodio.
Y dicen: «¡Obediencia! Pero, cuando salen de tu presencia, algunos traman de noche hacer otra cosa diferente de lo que tú dices. Alá toma nota de lo que traman de noche. ¡Apártate, pues, de ellos y confía en Alá! ¡Alá basta como protector!
¿No meditan en el Corán ? Si hubiera sido de otro que de Alá, habrían encontrado en él numerosas contradicciones.
Cuando se enteran de algo referente a la seguridad o al temor, lo difunden. Si lo hubieran referido al Enviado y a quienes de ellos tienen autoridad, los que deseaban averiguar la verdad habrían sabido si dar crédito o no. Si no llega a ser por el favor que de Alá habéis recibido y por Su misericordia, habríais seguido casi todos al Demonio.
¡Combate, pues, por Alá! Sólo de ti eres responsable. ¡Anima a los creyentes! Puede que Alá contenga el ímpetu de los infieles. Alá dispone de más violencia y es más terrible en castigar.
Quien intercede de buena manera tendrá su parte y quien intercede de mala manera recibirá otro tanto. Alá vela por todo.
Si os saludan, saludad con un saludo aún mejor, o devolvedlo igual. Alá tiene todo en cuenta.
¡Alá! ¡No hay más dios que Él! Él ha de reuniros para el día indubitable de la Resurreción. Y ¿quién es más veraz que Alá cuando dice algo?
¿Por qué vais a dividiros en dos partidos a propósito de los hipócritas? Alá les ha rechazado ya por lo que han hecho. ¿Es que queréis dirigir a quien Alá ha extraviado? No encontrarás camino para aquél a quien Alá extravía.
Querrían que, como ellos, no creyerais, para ser iguales que ellos. No hagáis, pues, amigos entre ellos hasta que hayan emigrado por Alá. Si cambian de propósito, apoderaos de ellos y matadles donde les encontréis. No aceptéis su amistad ni auxilio,
a menos que sean aliados de gente con la que os una un pacto, o que vengan a vosotros con el ánimo oprimido por tener que combatir contra vosotros o contra su propia gente. Si Alá hubiera querido, les habría dado poder sobre vosotros y habrían combatido contra vosotros. Si se mantienen aparte, si no combaten contra vosotros y os ofrecen someterse, entonces no tendréis justificación ante Alá contra ellos.
Hallaréis a otros que desean vivir en paz con vosotros y con su propia gente. Siempre que se les invita a la apostasía, caen en ella. Si no se mantienen aparte, si no os ofrecen someterse, si no deponen las armas, apoderaos de ellos y matadles donde deis con ellos. Os hemos dado pleno poder sobre ellos.
Un creyente no puede matar a otro creyente, a menos que sea por error. Y quien mate a un creyente por error deberá manumitir a un esclavo creyente y pagar el precio de sangre a la familia de la víctima, a menos que ella renuncie al mismo como limosna. Y si la víctima era creyente y pertenecía a gente enemiga vuestra, deberá manumitir a un esclavo creyente. Pero, si pertenecía a gente con la que os une un pacto, el precio de sangre debe pagarse a la familia de la víctima, aparte de la manumisión de un esclavo creyente. Y quien no disponga de medios, ayunará dos meses consecutivos, como expiación impuesta por Alá. Alá es omniscente, sabio.
Y quien mate a un creyente premeditadamente, tendrá la gehena como retribución, eternamente. Alá se irritará con él, le maldecirá y le preparará un castigo terrible.
¡Creyentes! cuando acudáis a combatir por Alá, cuidado no digáis al primero que os salude: «¡Tú no eres creyente!», buscando los bienes de la vida de acá. Alá ofrece abundantes ocasiones de obtener botín. Vosotros también erais así antes s Alá os agració! ¡Cuidado, pues, que Alá está bien informado de lo que hacéis!
Los creyentes que se quedan en casa, sin estar impedidos, no son iguales que los que combaten por Alá con su hacienda y sus personas. Alá ha puesto a los que combaten con su hacienda y sus personas un grado por encima de los que se quedan en casa. A todos, sin embargo, ha prometido Alá lo mejor, pero Alá ha distinguido a los combatientes por encima de quienes se quedan en casa con una magnífica recompensa,
con el rango que junto a Él ocupan, con perdón y misericordia. Alá es indulgente, misericordioso.
Los ángeles dirán a aquéllos a quienes llamen y que han sido injustos consigo mismos: «Cuál era vuestra situación?» Dirán: «Éramos oprimidos en la tierra». Dirán: «¿Es que la tierra de Alá no era vasta como para que pudierais emigrar?» Esos tales tendrán la gehena como morada. ¡;Mal fin...!
Quedan exceptuados los oprimidos -hombres, mujeres y niños-, que no disponen de posibilidades y no son dirigidos por el Camino.
A éstos puede que Alá les perdone. Alá es perdonador, indulgente.
Quien emigre por Alá, encontrará en la tierra mucho refugio y espacio. La recompensa de aquél a quien sorprenda la muerte, después de dejar su casa para emigrar a Alá y a Su enviado, incumbe a Alá. Alá es indulgente, misericordioso.
Cuando estéis de viaje, no hay incoveniente en que abreviéis la azalá, si teméis un ataque de los infieles. Los infieles son para vosotros un enemigo declarado.
Cuando estés con ellos y les dirijas la azalá, que un grupo se mantenga de pie a tu lado, arma en mano. Cuando se hayan prosternado, que vayan atrás y que otro grupo que aún no haya orado venga y ore contigo. ¡Que tengan cuidado y no dejen las armas de la mano! Los infieles querrían que descuidarais vuestras armas e impedimenta para echarse de improviso sobre vosotros. No hay inconveniente en que dejéis a un lado las armas si la lluvia os molesta o estáis enfermos, pero ¡tened cuidado! Alá ha preparado un castigo humillante para los infieles.
Cuando hayáis terminado la azalá recordad a Alá de pie, sentados o echados. Y, si os sentís tranquilos, haced la azalá. La azalá se ha prescrito a los creyentes en tiempos determinados.
No dejéis de perseguir a esa gente. Si os cuesta, también a ellos, como a vosotros, les cuesta, pero vosotros esperáis de Alá lo que ellos no esperan. Alá es omnisciente, sabio.
Te hemos revelado la Escritura con la Verdad para que decidas entre los hombres como Alá te dé a entender. ¡No abogues por los traidores!
¡Pide perdón a Alá! Alá es indulgente, misericordioso.
¡No discutas defendiendo a los que obran deslealmente consigo mismos! Alá no ama al que es traidor contumaz, pecador.
Se esconden de los hombres, pero no pueden esconderse de Alá, Que está presente cuando traman de noche algo que no Le satisface. Alá abarca todo lo que hacen.
¡Mirad cómo sois! Discutís en favor de ellos en la vida de acá, pero ¿quién va a defenderles contra Alá el día de la Resurrección? ¿Quién será entonces su protector?
Quien obra mal o es injusto consigo mismo, si luego pide perdón a Alá, encontrará a Alá indulgente, misericordioso.
Quien peca, peca, en realidad, en detrimento propio. Alá es omnisciente, sabio.
Quien comete una falta o un pecado y acusa de ello a un inocente, carga con una infamia y con un pecado manifiesto.
Si no llega a ser por el favor de Alá en ti y por Su misericordia, algunos de ellos habrían preferido extraviarte. Pero sólo se extravían a sí mismos y no pueden, en modo alguno, dañarte. Alá te ha revelado la Escritura y la Sabiduría y te ha enseñado lo que no sabías. El favor de Alá en ti es inmenso.
En muchos de sus conciliábulos no hay bien, salvo cuando uno ordena la limosna, lo reconocido como bueno o la , reconciliación entre los hombres. A quien haga esto por deseo de agradar a Alá, le daremos una magnífica recompensa.
A quien se separe del Enviado después de habérsele manifestado claramente la Dirección y siga un camino diferente del de los creyentes, le abandonaremos en la medida que él abandone y le arrojaremos a la gehena. ¡Mal fin...!
Alá no perdona que se Le asocie. Pero perdona lo menos grave a quien Él quiere. Quien asocia a Alá está profundamente extraviado.
En lugar de invocarle a Él, no invocan sino a deidades femeninas. No invocan más que a un demonio rebelde.
¡Que Alá le maldiga! Ha dicho: «He de tomar a un número determinado de Tus siervos,
he de extraviarles, he de inspirarles vanos deseos, he de ordenarles que hiendan las orejas del ganado y que alteren la creación de Alá!» Quien tome como amigo al Demonio, en lugar de tomar a Alá, está manifiestamente perdido.
Les hace promesas y les inspira vanos deseos, pero el Demonio no les promete sino falacia.
La morada de esos tales será la gehena y no hallarán medio de escapar de ella.
A quienes crean y obren bien, les introduciremos en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente, para siempre. ¡Promesa de Alá. verdad! Y ¿quién es más veraz que Alá cuando dice algo?
Esto no depende de lo que vosotros anheléis ni de lo que anhele la gente de la Escritura. Quien obre mal será retribuido por ello y no encontrará, fuera de Alá, amigo ni auxiliar.
El creyente, varón o hembra, que obre bien, entrará en el Jardín y no será tratado injustamente en lo más mínimo.
¿Quién es mejor, tocante a religión. que quien se somete a Alá, hace el bien y sigue la religión de Abraham, que fue hanif ? Alá tomó a Abraham como amigo.
De Alá es lo que está en los cielos y en la tierra. Alá todo lo abarca.
Te consultan a propósito de las mujeres. Di: «Alá os da a conocer Su parecer sobre ellas, aparte de lo que ya se os ha recitado en la Escritura a propósito de las huérfanas a las que aún no habéis dado la parte que les corresponde y con las que deseáis casaros, y a propósito de los niños débiles, y que tratéis con equidad a los huérfanos. Alá conoce perfectamente el bien que hacéis.
Y si una mujer teme malos tratos o aversión por parte de su marido, no hay inconveniente en que se reconcilien, pues es mejor la reconciliación. El ánimo es propenso a la codicia, pero si hacéis bien a otros y teméis a Alá,... Alá está bien informado de lo que hacéis.
No podréis ser justos con vuestras mujeres, aun si lo deseáis. No seáis, pues, tan parciales que dejéis a una de ellas como en suspenso. Si ponéis paz y teméis a Alá,... Alá es indulgente, misericordioso.
Si se separan, Alá enriquecerá a cada uno con Su abundancia. Alá es inmenso, sabio.
De Alá es lo que está en los cielos y en la tierra. Hemos ordenado a quienes, antes de vosotros, recibieron la Escritura, y a vosotros también, el temor de Alá. Si no creéis,... de Alá es lo que está en los cielos y en la tierra. Alá Se basta a Sí mismo es digno de alabanza.
De Alá es lo que está en los cielos y en la tierra. Alá basta como protector.
¡Hombres! Si Él quisiera, os haría desaparecer y os sustituiría por otros. Alá es capaz de hacerlo.
Quien desee la recompensa de la vida de acá, sepa que Alá dispone de la recompensa de la vida de acá y de la otra. Alá todo lo oye, todo lo ve.
¡Creyentes! Sed íntegros en la equidad, cuando depongáis como testigos de Alá, aun en contra vuestra, o de vuestros padres o parientes más cercanos. Lo mismo si es rico que si es pobre, Alá está más cerca de él. No sigáis la pasión faltando a la justicia. Si levantáis falso testimonio u os zafáis,... Alá está bien informado de lo que hacéis.
¡Creyentes! Creed en Alá, en Su Enviado, en la Escritura que ha revelado a Su Enviado y en la Escritura que había revelado antes. Quien no cree en Alá, en Sus ángeles, en Sus Escrituras, en Sus enviados y en el último Día, ese tal está profundamente extraviado.
A quienes crean y luego dejen de creer, vuelvan a creer y de nuevo dejen de creer, creciendo en su incredulidad, Alá no está para perdonarles ni dirigirles por un camino.
Anuncia a los hipócritas que tendrán un castigo doloroso.
Toman a los infieles como amigos, en lugar de tomar a los creyentes. ¿Es que buscan en ellos el poder? El poder pertenece en su totalidad a Alá.
Él os ha revelado en la Escritura : «Cuando oigáis que las aleyas de Alá no son creídas y son objeto de burla, no os sentéis con ellos mientras no cambien de tema de conversación; si no, os haréis como ellos». Alá reunirá a los hipócritas y a los infieles, todos juntos, en la gehena.
Están a la expectativa, a ver cómo os va. Cuando tenéis éxito con la ayuda de d Alá, dicen: «Pues ¿no estábamos con vosotros?» Pero, si los infieles obtienen un éxito parcial, dicen: «¿No tuvimos ocasión de venceros y, en cambio, os defendimos contra los creyentes?» Alá decidirá entre vosotros el día de la Resurrección. Alá no permitirá que los infieles prevalezcan sobre los creyentes.
Los hipócritas tratan de engañar a Alá, pero es Él Quien les engaña. Cuando se disponen a hacer la azalá lo hacen perezosamente, sólo para ser vistos de los hombres, apenas piensan en Alá.
Vacilantes, no se pronuncian por unos ni por otros. No encontrarás camino para aquél a quien Alá extravía.
¡Creyentes! No toméis a los infieles como amigos, en lugar de tomar a los creyentes. ¿Queréis dar a Alá un argumento manifiesto en contra vuestra?
Los hipócritas estarán en lo más profundo del Fuego y no encontrarás quien les auxilie,
salvo si se arrepienten, se enmiendan, se aferran a Alá y rinden a Alá un culto sincero. Éstos estarán en companía de los creyentes y Alá dará a los creyentes una magnífica recompensa.
¿Por qué va Alá a castigaros si sois agradecidos y creéis? Alá es agradecido, omnisciente.
A Alá no le gusta la maledicencia en voz alta, a no ser que quien lo haga haya sido tratado injustamente. Alá todo lo oye, todo lo sabe.
Que divulguéis un bien o lo ocultéis, que perdonéis un agravio... Alá es perdonador, poderoso.
Quienes no creen en Alá ni en Sus enviados y quieren hacer distingos entre Alá y Sus enviados, diciendo: «¡Creemos en unos, pero en otros no!», queriendo adoptar una postura intermedia,
ésos son los infieles de verdad. Y para los infieles tenemos preparado un castigo humillante.
Pero a quienes crean en Alá y en Sus enviados, sin hacer distingos entre ellos, Él les remunerará. Alá es indulgente, misericordioso.
La gente de la Escritura te pide que les bajes del cielo una Escritura. Ya habían pedido a Moisés algo más grave que eso, cuando dijeron: «¡Muéstranos a Alá claramente!» Como castigo a su impiedad el Rayo se los llevó. Luego, cogieron el ternero, aun después de haber recibido las pruebas claras. Se lo perdonamos y dimos a Moisés una autoridad manifiesta.
Levantamos la montaña por encima de ellos en señal de pacto con ellos y les dijimos: «¡Prosternaos al entrar por la puerta!» Y les dijimos: «¡No violéis el sábado!» Y concertamos con ellos un pacto solemne.
por haber violado su pacto, por no haber creído en los signos de Alá, por haber matado a los profetas sin justificación y por haber dicho: «Nuestros corazones están incircuncisos». ¡No! Alá los ha sellado por su incredulidad, de modo que tienen fe, pero poca.
por su incredulidad por haber proferido contra María una enorme calumnia,
y por haber dicho: «Hemos dado muerte al Ungido, Jesús, hijo de María, el enviado de Alá», siendo así que no le mataron ni le crucificaron, sino que les pareció así. Los que discrepan acerca de él, dudan. No tienen conocimiento de él, no siguen más que conjeturas. Pero, ciertamente no le mataron,
sino que Alá lo elevó a Sí. Alá es poderoso, sabio.
Entre la gente de la Escritura no has nadie que no crea en Él antes de su muerte. Él día de la Resurrección servirá de testigo contra ellos.
Prohibimos a los judíos cosas buenas que antes les habían sido lícitas, por haber sido impíos y por haber desviado a tantos del camino de Alá.
por usurear, a pesar de habérseles prohibido, y por haber devorado la hacienda ajena injustamente. A los infieles de entre ellos les hemos preparado un castigo doloroso.
Pero a los que, de ellos, están arraigados en la Ciencia, a los creyentes, que , creen en lo que se te ha revelado a ti y a otros antes de ti, a los que hacen la azalá, a los que dan el azaque, a los que creen en Alá y en el último Día, a ésos les daremos una magnífica recompensa.
Te hemos hecho una revelación, como hicimos una revelación a Noé y a los profeta que le siguieron. Hicimos una revelación a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob, as tribus, Jesús, Job, Jonás, Aarón y Salomón. Y dimos a David Salmos.
Te hemos contado previamente de algunos enviados, de otros no -con Moisés Alá habló de hecho-,
enviados portadores de buenas nuevas y que advertían, para que los hombres no pudieran alegar ningún pretexto ante Alá después de la venida de los enviados. Alá es poderoso, sabio.
Pero Alá es testigo de que lo que El te ha revelado lo ha revelado con Su ciencia. Los ángeles también son testigos, aunque basta Alá como testigo.
Los que no creen y desvían a otros del camino de Alá están profundamente extraviados.
A los que no crean y obren impíamente Alá nunca les perdonará ni les dirigirá por otro camino
que el camino de la gehena, en la que estarán eternamente, para siempre. Es cosa fácil para Alá.
¡Hombres! Ha venido a vosotros el Enviado con la Verdad que viene de vuestro Señor. Creed, pues, será mejor para vosotros. Si no creéis... De Alá es lo que está en los cielos y en la tierra. Alá es omnisciente, sabio.
¡Gente de la Escritura ! ¡No exageréis en vuestra religión! ¡No digáis de Alá sino la verdad: que el Ungido, Jesús, hijo de María, es solamente el enviado de Alá y Su Palabra, que Él ha comunicado a María, y un espíritu que procede de Él! ¡Creed, pues, en Alá y en Sus enviados! ¡No digáis "Tres'! ¡Basta ya, será mejor para vosotros! Alá es sólo un Dios Uno. ¡Gloria a Él Tener un hijo...Suyo es lo que está en los cielos y en la tierra... ¡Alá basta como protector!
El Ungido no tendrá a menos ser siervo de Alá, ni tampoco los ángeles allegados. A todos aquéllos que tengan a menos servirle y hayan sido altivos les congregará hacia Sí.
En cuanto a quienes hayan creído y obrado bien, Él les dará, por favor, Su recompensa y aún más. Pero a quienes hayan tenido a menos servirle y hayan sido altivos, les infligirá un castigo doloroso. No encontrarán, fuera de Alá, amigo ni auxiliar.
¡Hombres! Os ha venido de vuestro Señor una prueba. Y os hemos hecho bajar una Luz manifiesta.
A quienes hayan creído en Alá y se hayan aferrado a Él, les introducirá en Su misericordia y favor y les dirigirá a Sí por una vía recta.
Te piden tu parecer. Di: «Alá os da el Suyo a propósito de los parientes colaterales. Si un hombre muere sin dejar hijos, pero sí una hermana, ésta heredará la mitad de lo que deja, y si ella muere sin dejar hijos, él heredará todo de ella. Si el difunto deja dos, éstas heredarán los dos tercios de lo que deje. Si tiene hermanos, varones y hembras, a cada varón le corresponderá tanto como a dos hembras juntas. Alá os aclara esto para que no os extraviéis. Alá es omnisciente».
¡Creyentes! ¡Respetad vuestros compromisos! La bestia de los rebaños os está permitida, salvo lo que se os recita. La caza no os está permitida mientras estéis sacralizados. Alá decide lo que Él quiere.
¡Creyentes! No profanéis las cosas sagradas de Alá, ni el mes sagrado, ni la víctima, ni las guirnaldas, ni a los que se dirigen a la Casa Sagrada, buscando favor de su Señor y satisfacerle. Podéis cazar cuando dejáis de estar sacralizados. Que el odio que tenéis a gente que hace poco os apartaba de la Mezquita Sagrada no os incite a violar la ley. Ayudaos unos a otros a practicar la piedad y el temor de Alá, no el pecado y la violación de la ley. ¡Y temed a Alá! Alá castiga severamente...
Os está vedada la carne mortecina, la sangre, la carne de cerdo, la de animal sobre el que se haya invocado un nombre diferente del de Alá, la de animal asfixiado o muerto a palos, de una caída, de una cornada, la del devorado parcialmente por las fieras -excepto si aún lo sacrificáis vosotros-, la del inmolado en piedras erectas. Consultar la suerte valiéndose de flechas es una pervesidad. Hoy quienes no creen han desesperado de vuestra religión. ¡No les tengáis, pues, miedo a ellos, sino a Mí! Hoy os he perfeccionado vuestra religión, he completado Mi gracia en vosotros y Me satisface que sea el islam vuestra religión. Si alguien se ve compelido durante un hambre, sin intención de pecar,...Alá es indulgente, misericordioso.
Te preguntan qué les está permitido. Di: «Os están permitidas las cosas buenas. Podéis comer de lo que os cojan los animales de presa que habéis adiestrado para la caza, tal como Alá os ha enseñado. ¡Y mencionad el nombre de Alá sobre ello! ¡Y temed a Alá». Alá es rápido en ajustar cuentas.
Hoy se os permiten las cosas buenas. Se os permite el alimento de quienes han recibido la Escritura, así como también se les permite a ellos vuestro alimento. Y las mujeres creyentes honestas y las honestas del pueblo que, antes que vosotros, había recibido la Escritura, si les dais la dote tomándolas en matrimonio, no como fornicadores o como amantes. Vanas serán las obras de quien rechace la fe y en la otra vida será de los que pierdan.
¡Creyentes! Cuando os dispongáis a hacer la azalá, lavaos el rostro y los brazos hasta el codo, pasad las manos por la cabeza y lavaos los pies hasta el tobillo. Si estáis en estado de impureza legal, purificaos. Y si estáis enfermos o de viaje, si viene uno de vosotros de hacer sus necesidades, o habéis tenido contacto con mujeres y no encontráis agua, recurrid a arena limpia y pasadla por el rostro y por las manos. Alá no quiere imponeros ninguna carga, sino purificaros y completar Su gracia en vosotros. Quizás, así seáis agradecidos.
Recordad la gracia que Alá os dispensó y el pacto que concluyó con vosotros cuando dijisteis: «Oímos y obedecemos». ¡Temed a Alá! Alá sabe bien lo que encierran los pechos.
¡Creyentes! ¡Sed íntegros ante Alá cuando depongáis con equidad! ¡Que el odio a una gente no os incite a obrar injustamente! ¡Sed justos! Esto es lo más próximo al temor de Alá. ¡Y temed a Alá! Alá está bien informado de lo que hacéis.
Alá ha prometido a quienes crean y obren bien perdón y una magnífica recompensa.
Quienes no crean y desmientan Nuestros signos morarán en el fuego de la gehena.
¡Creyentes! Recordad la gracia que Alá os dispensó cuando una gente habría preferido poneros las manos encima y Él se lo impidió. ¡Y temed a Alá! ¡Que los creyentes confíen en Alá!
Alá concertó un pacto con los Hijos de Israel. Suscitamos de entre ellos a doce jefes. Y Alá dijo: «Yo estoy con vosotros. Si hacéis la azalá, dais el azaque, creéis en Mis enviados y les auxiliáis, si hacéis un préstamo generoso a Alá, he de borrar vuestras malas obras e introduciros en jardines por cuyos bajos fluyen arroyos. Quien de vosotros, después de eso, no crea se habrá extraviado del camino recto».
Por haber violado su pacto les hemos maldecido y hemos endurecido sus corazones. Alteran el sentido de las palabras; olvidan parte de lo que se les recordó. Siempre descubrirás en ellos alguna traición, salvo en unos pocos. ¡Borra sus faltas, perdónales! Alá ama a quienes hacen el bien.
Concertamos un pacto con quienes decían: «Somos cristianos». Pero olvidaron parte de lo que se les recordó y, por eso,. provocamos entre ellos enemistad y odio hasta el día de la Resurrección. Pero ya les informará Alá de lo que hacían.
¡Gente de la Escritura ! Nuestro Enviado ha venido a vosotros, aclarándoos mucho de lo que de la Escritura habíais ocultado y revocando mucho también. Os ha venido de Alá una Luz, una Escritura clara,
por medio de la cual Alá dirige a quienes buscan satisfacerle por caminos de paz y les saca, con Su permiso, de las tinieblas a la luz, y les dirige a una vía recta.
No creen, en realidad, quienes dicen: «Alá es el Ungido, hijo de María». Di: «¿Quién podría impedir a Alá que. si Él quisiera, hiciera morir al Ungido, hijo de María, a su madre y a todos los de la tierra?» De Alá es el dominio de los cielos, de la tierra y de lo que entre ellos está. Crea lo que Él quiere. Alá es omnipotente.
Los judíos y los cristianos dicen: «Somos los hijos de Alá y Sus predilectos». Di: «¿Por qué, pues, os castiga por vuestros pecados? No, sino que sois mortales, de Sus criaturas. Perdona a quien Él quiere y castiga a quien Él quiere». De Alá es el dominio de los cielos y de la tierra y de lo que entre ellos está. Es Él el fin de todo.
¡Gente de la Escritura ! Nuestro Enviado ha venido a vosotros para instruiros, después de una interrupción de enviados, no sea que dijerais: «No ha venido a nosotros ningún nuncio de buenas nuevas, ni monitor alguno». Así, pues, sí que ha venido a vosotros un nuncio de buenas nuevas y un monitor. Alá es omnipotente.
Y cuando Moisés dijo a su pueblo: «¡Pueblo! Recordad la gracia que Alá os dispensó cuando suscitó de entre vosotros a profetas e hizo de vosotros reyes, dándoos lo que no se había dado a ninguno en el mundo.
¡Pueblo! ¡Entrad en la Tierra Santa que Alá os destinó y no volváis sobre vuestros pasos; si no, regresaréis habiendo perdido!».
Dijeron: «¡Moisés! Hay en ella un pueblo de hombres fuertes y no entraremos mientras no salgan de ella. Si salen de ella, entonces, sí que entraremos».
Dos de sus hombres, temerosos de Alá, a quienes Alá había agraciado, dijeron: «Entrad contra ellos por la puerta. Una vez franqueada, la victoria será vuestra. Si sois creyentes, ¡confiad en Alá!».
Dijeron: «¡Moisés! No entraremos nunca en ella mientras ellos estén dentro. ¡Ve, pues, tú con tu Señor, y combatid, que nosotros nos quedamos aquí!».
Dijo: «¡Señor! Yo no puedo más que conmigo y con mi hermano. Haz distinción, pues, entre nosotros y este pueblo perverso».
Dijo: «Les estará prohibida durante cuarenta años, tiempo en el que vagarán por la tierra. ¡No te preocupes por este pueblo perverso!».
¡Y cuéntales la historia auténtica de los dos hijos de Adán, cuando ofrecieron una oblación y se le aceptó a uno, pero al otro no! Dijo: «¡He de matarte!». Dijo: «Alá sólo acepta de los que Le temen.
Y si tú pones la mano en mí para matarme, yo no voy a ponerla en ti para matarte, porque temo a Alá, Señor del universo.
Quiero que cargues con tu pecado contra mí y otros pecados y seas así de los moradores del Fuego. Ésa es la retribución de los impíos».
Entonces, su alma le instigó a que s matara a su hermano y le mató, pasando a ser de los que pierden.
Alá envió un cuervo, que escarbó la tierra para mostrarle cómo esconder el cadáver de su hermano. Dijo: «¡Ay de mí! ¿Es que no soy capaz de imitar a este cuervo y esconder el cadáver de mi hermano?». Y pasó a ser de los arrepentidos.
Por esta razón, prescribimos a los Hijos de Israel que quien matara a una persona que no hubiera matado a nadie ni corrompido en la tierra, fuera como si hubiera matado a toda la Humanidad. Y que quien salvara una vida, fuera como si hubiera salvado las vidas de toda la Humanidad. Nuestros enviados vinieron a ellos con las pruebas claras, pero, a pesar de ellas, muchos cometieron excesos en la tierra.
Retribución de quienes hacen la guerra a Alá y a Su Enviado y se dan a corromper en la tierra: serán muertos sin piedad, o crucificados, o amputados de manos y pies opuestos, o desterrados del país. Sufrirán ignominia en la vida de acá y terrible castigo en la otra.
Quedan exceptuados quienes se arrepientan antes de caer en vuestras manos. Sabed, en efecto, que Alá es indulgente, misericordioso.
¡Creyentes! ¡Temed a Alá y buscad el medio de acercaros a Él! ¡Combatid por Su causa! Quizás, así, prosperéis.
Si poseyeran los infiles todo cuanto hay en la tierra y otro tanto, y lo ofrecieran como rescate para librarse del castigo del día de la Resurrección, no se les aceptaría Tendrán un castigo doloroso.
Querrán salir del Fuego, pero no podrán. Tendrán un castigo permanente.
Al ladrón y a la ladrona, cortadles las manos como retribución de lo que han cometido, como castigo ejemplar de Alá. Alá es poderoso, sabio.
Si uno se arrepiente, después de haber obrado impíamente y se enmienda, Alá se volverá a él. Alá es indulgente, misericordioso.
¿No sabes que es de Alá el dominio de los cielos y de la tierra? Castiga a quien Él quiere y perdona a quien Él quiere. Alá es omnipotente.
¡Enviado! Que no te entristezcan quienes se precipitan en la incredulidad. Son de los que dicen con la boca: «Creemos», pero no creen de corazón, y de los judíos. Dan oídos a la mentira, dan oídos a otra gente que no ha venido a ti. Alteran el sentido de las palabras y dicen: «Si se os ha dado esto, ¡tomadlo!; pero, si no es esto lo que se os ha dado. ¡guardaos!». Si Alá quiere que alguien sea tentado, tú no puedes hacer nada por él contra Alá. Esos tales son aquéllos cuyos corazones Alá no ha querido purificar. Sufrirán ignominia en la vida de acá y terrible castigo en la otra.
Dan oído a la mentira y devoran el soborno. Si vienen a ti, decide entre ellos o retírate. Si te retiras, no podrán hacerte ningún daño. Si decides, hazlo con equidad. Alá ama a los que observan la equidad.
Pero ¿cómo van a hacerte juez teniendo como tienen la Tora, en la que se contiene la decisión de Alá? Luego, después de eso, se retiran. Esos tales no son creyentes.
Hemos revelado la Tora, que contiene Dirección y Luz. Los profetas que se habían sometido administraban justicia a los judíos según ella, como hacían los maestros y doctores, según lo que de la Escritura de Alá se les había confiado y de lo cual eran testigos. ¡No tengáis, pues, miedo a los hombres, sino a Mí! ¡Y no malvendáis Mis signos! Quienes no decidan según lo que Alá ha revelado, ésos son los infieles.
Les hemos prescrito en ella: «Vida por vida, ojo por ojo, nariz por nariz, oreja por oreja, diente por diente y la ley del talión por las heridas». Y si uno renuncia a ello, le servirá de expiación. Quienes no decidan según lo que Alá ha revelado, ésos son los impíos.
Hicimos que les sucediera Jesús, hijo de María, en confirmación de lo que ya había de la Tora. Le dimos el Evangelio, que contiene Dirección y Luz, en confirmación de lo que ya había de la Tora y como Dirección y Exhortación para los temerosos de Alá.
Que la gente del Evangelio decida según lo que Alá ha revelado en él. Quienes no decidan según lo que Alá ha revelado ésos son los perversos.
Te hemos revelado la Escritura con la Verdad, en confirmación y como custodia de lo que ya había de la Escritura. Decide, pues, entre ellos según lo que Alá ha revelado y no sigas sus pasiones, que te apartan de la Verdad que has recibido. A cada uno os hemos dado una norma y una vía. Alá, si hubiera querido, habría hecho de vosotros una sola comunidad, pero quería probaros en lo que os dio. ¡Rivalizad en buenas obras! Todos volveréis a Alá. Ya os informará Él de aquello en que discrepabais.
Debes decidir entre ellos según lo que Alá ha revelado. No sigas sus pasiones. ¡Guárdate de ellos, no sea que te seduzcan, desviándote de parte de lo que Alá te ha revelado! Y, si se apartan, sabe que Alá desea afligirles por algunos de sus pecados. Muchos hombres son, ciertamente, perversos.
¿Es una decisión a la pagana lo que desean? Y ¿quién puede decidir mejor que Alá para gente que está convencida?
¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos! Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Alá no guía al pueblo impío.
Ves a los enfermos de corazón precipitarse a ellos, diciendo: «Tenemos miedo de un revés de fortuna». Pero puede que Alá traiga el éxito u otra cosa de Él y, entonces, se dolerán de lo que habían pensado en secreto.
Los creyentes dirán «Son éstos los que juraban solemnemente por Alá que sí, que estaban con vosotros? Sus obras serán vanas y saldrán perdiendo».
¡Creyentes! Si uno de vosotros apostata de su fe... Alá suscitará una gente a la cual Él amará y de la cual será amado, humilde con los creyentes, altivo con los infieles, que combatirán en el camino de Alá y que no temerá la censura de nadie. Éste es el favor de Alá. Lo dispensa a quien Él quiere. Alá es inmenso, omnisciente.
Sólo es vuestro amigo Alá, Su Enviado y los creyentes, que hacen la azalá, dan el azaque y se inclinan.
Quien tome como amigo a Alá, a Su Enviado y a los creyentes... Los partidarios de Alá serán los que venzan.
¡Creyentes! No toméis como amigos a quienes, habiendo recibido la Escritura antes que vosotros, toman vuestra religión a burla y a juego, ni tampoco a los infieles. ¡Y temed a Alá, si es que sois creyentes!
Cuando llamáis a la azalá, la toman a burla y a juego, porque son gente que no razona.
Di: «¡Gente de la Erscritura ! ¿Es que no tenéis más motivo para censurarnos que el que creamos en Alá y en la Revelación hecha a nosotros y a los que nos precedieron y que la mayoría seáis unos perversos?».
Di: «No sé si informaros de algo peor aún que eso respecto a una retribución junto a Alá. Los que Alá ha maldecido, los que han incurrido en Su ira, los que Él ha convertido en monos y cerdos, los que han servido a los taguts, ésos son los que se encuentran en la situación peor y los más extraviados del camino recto».
Cuando vienen a Ti, dicen: «¡Creemos!». Pero entran sin creer y sin creer salen. Alá sabe bien lo que ocultan.
Ves a muchos de ellos precipitarse al pecado y a la violación de la ley y a devorar el soborno. ¡Qué mal está lo que hacen!
¿Por qué los maestros y los doctores no les prohíben sus expresiones pecaminosas y que devoren el soborno? ¡Qué mal está lo que hacen!
Los judíos dicen: «La mano de Alá está cerrada». ¡Que sus propias manos estén cerradas y sean malditos por lo que dicen! Al contrario, Sus manos están abiertas y Él distribuye Sus dones como quiere. Pero la Revelación que tú has recibido de tu Señor acrecentará en muchos de ellos su rebelión e incredulidad. Hemos suscitado entre ellos hostilidad y odio hasta el día de la Resurrección. Siempre que encienden el fuego de la guerra, Alá se lo apaga. Se dan a corromper en la tierra y Alá no ama a los corruptores.
Si la gente de la Escritura creyera y temiera a Alá, les borraríamos sus malas obras y les introduciríamos en los jardines de la Delicia.
Si obsevaran la Tora, el Evangelio y la Revelación que han recibido de su Señor, disfrutarían de los bienes del cielo y de la tierra. Hay entre ellos una comunidad que se mantiene moderada, pero ¡qué mal hacen muchos otros de ellos!
¡Enviado! ¡Comunica la Revelación que has recibido de tu Señor, que, si no lo haces, no comunicas Su mensaje! Alá te í, protegerá de los hombres. Alá no dirige al pueblo infiel.
Di: «¡Gente de la Escritura ! No hacéis nada de fundamento mientras no observéis la Tora. el Evangelio y la Revelación que habéis recibido de vuestro Señor». Pero la Revelación que tú has recibido de tu Señor acrecentará en muchos de ellos su rebelión e incredulidad. ¡No te aflijas, pues, por el pueblo infiel!
Los creyentes, los judíos, los sabeos y los cristianos -quienes creen en Alá y en el último Día y obran bien- no tienen que temer y no estarán tristes.
Concertamos un pacto con los Hijos de Israel y les mandamos enviados. Siempre T que un enviado venía a ellos con algo que no era de su gusto, le desmentían o le daban muerte.
Creían que no iban a ser probados y se portaron como ciegos y sordos. Alá se volvió a ellos, pero muchos de ellos vol- vieron a portarse como ciegos y sordos. Alá ve bien lo que hacen.
No creen, en realidad, quienes dicen: «Alá es el Ungido, hijo de María», siendo así que el mismo Ungido ha dicho: «¡Hijos de Israel, servid a Alá, mi Señor y Señor vuestro!». Alá veda el Jardín a quien asocia a Alá. Su morada será el Fuego. Los impíos no tendrán quien les auxilie.
No creen, en realidad, quienes dicen: «Alá es el tercero de tres». No hay ningún otro dios que Dios Uno y, si no paran de decir eso, un castigo doloroso alcanzará a quienes de ellos no crean.
¿No se volverán a Alá pidiéndole, perdón? Alá es indulgente, misericordioso.
El Ungido, hijo de María, no es sino un enviado, antes del cual han pasado otros enviados, y su madre, veraz. Ambos tomaban alimentos. ¡ Mira cómo les explicamos los signos! ¡Y mira cómo son desviados!
Di: «¿Vais a servir, en lugar de servir a Alá, lo que no puede dañaros ni aprovecharos?» Alá es Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe.
Di: «¡Gente de la Escritura ! No exageréis en vuestra religión profesando algo diferente de la Verdad y no sigáis las pasiones de una gente que ya antes se extravió, extravió a muchos y se apartó del recto camino».
Los Hijos de Israel que no creyeron fueron maldecidos por boca de David y de Jesús, hijo de María, por haber desobedecido y violado la ley.
No se prohibían mutuamente las acciones reprobables que cometían. ¡Qué mal hacían!
Ves a muchos de ellos que traban amistad con los que no creen. Lo que han hecho antes está tan mal que Alá está irritado con ellos y tendrán un castigo eterno.
Si hubieran creído en Alá, en el r Profeta y en la Revelación que éste recibió, no les habrían tomado como amigos. pero muchos de ellos son perversos.
Verás que los más hostiles a los creyentes son los judíos y los asociadores, y que los más amigos de los creyentes son los que dicen: «Somos cristianos». Es que hay entre ellos sacerdotes y monjes y no son altivos.
Cuando oyen lo que se ha revelado al Enviado, ves que sus ojos se inundan de lágrimas de reconocimiento de la Verdad. Dicen: «¡Señor! ¡Creemos! ¡Apúntanos, pues. como testigos!
¿Cómo no vamos a creer en Alá y en la Verdad venida a nosotros si anhelamos que nuestro Señor nos introduzca con los justos?»
Alá les recompensará por lo que han dicho con jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente. Ésa es la retribución de quienes hacen el bien.
Pero quienes no crean y desmientan Nuestros signos morarán en el fuego de la gehena.
¡Creyentes! ¡No prohibáis las cosas buenas que Alá os ha permitido! ¡Y no violéis la ley, que Alá no ama a los que la violan !
¡Comed de lo lícito y bueno de que Alá os ha proveído! ¡Y temed a Alá, en Quien creéis!
Alá no os tendrá en cuenta la vanidad de vuestros juramentos, pero sí el que hayáis jurado deliberadamente. Como expiación, alimentaréis a diez pobres como soléis alimentar a vuestra familia, o les vestiréis, o manumitiréis a un esclavo. Quien no pueda, que ayune tres días. Cuando juréis, ésa será la expiación por vuestros juramentos. ¡Sed fieles a lo que juráis! Así os explica Alá Sus aleyas. Quizás, así, seáis agradecidos.
¡Creyentes! El vino, el maysir, las piedras erectas y las flechas no son sino abominación y obra del Demonio. ¡Evitadlo, pues! Quizás, así, prosperéis.
El Demonio quiere sólo crear hostilidad y odio entre vosotros valiéndose del vino y del maysir, e impediros que recordéis a Alá y hagáis la azalá. ¿Os abstendréis, pues?
¡Obedeced a Alá, obedeced al Enviado y guardaos! Pero, si volvéis la espalda, sabed que a Nuestro Enviado le incumbe sólo la transmisión clara.
Quienes creen y obran bien, no pecan en su comida si temen a Alá, creen y obran bien, luego temen a Alá y creen, luego temen a Alá y hacen el bien. Alá ama a quienes hacen el bien.
¡Creyentes! Alá ha de probaros con alguna caza obtenida con vuestras manos o con vuestras lanzas, para saber quién Le teme en secreto. Quien, después de esto, viole la ley, tendrá un castigo doloroso.
¡Creyentes! No matéis la caza mientras estéis sacralizados. Si uno de vosotros la mata deliberadamente, ofrecerá como víctima a la Caaba, en compensación, una res de su rebaño, equivalente a la caza que mató -a juicio de dos personas justas de entre vosotros-, o bien expiará dando de comer a los pobres o ayunando algo equivalente, para que guste la gravedad de su conducta. Alá perdona lo pasado, pero Alá se vengará del reincidente. Alá es poderoso, vengador.
Os es lícita la pesca y alimentaros de ella para disfrute vuestro y de los viajeros, pero os está prohibida la caza mientras dure vuestra sacralización. Y temed a Alá hacia Quien seréis congregados.
Alá ha hecho de la Caaba, la Casa Sagrada, estación para los hombres, y ha instituido el mes sagrado, la víctima y las guirnaldas para que sepáis que Alá conoce lo que está en los cielos y en la tierra y que Alá es omnisciente.
Sabed que Alá es severo en castigar, pero también que Alá es indulgente, misericordioso.
Al Enviado no le incumbe sino la transmisión. Alá sabe lo que manifestáis y lo que ocultáis.
Di: «No es lo mismo el mal que el bien, aunque te plazca lo mucho malo que hay. ¡Temed, pues, a Alá, hombres de intelecto! Quizás, así, prosperéis».
¡Creyentes! No preguntéis por cosas que, si se os dieran a conocer, os dañarían. Si, con todo, preguntáis por ellas cuando se revela el Corán, se os darán a conocer y Alá os perdonará por ello. Alá es indulgente, benigno.
Gente que os precedió hizo esas mismas preguntas y, por ellas, se hizo infiel.
Alá no ha instituido ni bahira, ni saibas ni wasila, ni hami. Son los infieles quienes han inventado la mentira contra Alá. Y la mayoría no razonan.
Y cuando se les dice: «Venid a la Revelación de Alá y al Enviado», dicen: «Nos basta aquello en que encontramos a nuestros padres». ¡Cómo! ¿Y si sus padres no sabían nada, ni estaban bien dirigidos?
¡Creyentes! ¡Preocupaos de vosotros mismos! Quien se extravía no puede dañaros, si estáis en la buena dirección. Todos volveréis a Alá. Ya os informará Él de lo que hacíais.
¡Creyentes! Cuando, a punto de morir, hagáis testamento, llamad como testigos a dos personas justas de los vuestros o bien a dos de fuera si estáis de viaje y os sobreviene la muerte. Retenedlas después de la azalá. Si dudáis de ellas, que juren por Alá: «¡No nos venderemos, aunque se trate de un pariente, ni ocultaremos el testimonio de Alá! Si no, seríamos de los pecadores».
Si se descubre que son reos de pecado, otros dos, los más próximos, les sustituirán, elegidos entre los perjudicados por el perjurio y jurarán por Alá: «Nuestro testimonio es más auténtico que el de los otros dos. Y no hemos violado la ley. Si no, seríamos de los impíos».
Así, será más fácil conseguir que presten testimonio como es debido, o que teman ver rechazados sus juramentos después de prestados. ¡Temed a Alá y escuchad! Alá no dirige al pueblo perverso.
El día que Alá congregue a los enviados y diga: «¿Qué se os ha respondido?», dirán: «No sabemos. Tú eres Quien conoce a fondo las cosas ocultas».
Cuando dijo Alá: «¡Jesús, hijo de María!; Recuerda Mi gracia, que os dispensé a ti y a tu madre cuando te fortalecí con el Espíritu Santo y hablaste a la gente en la cuna y de adulto, y cuando le enseñé la Escritura, la Sabiduría, la Tora y el Evangelio. Y cuando creaste de arcilla a modo de pájaros con Mi permiso, soplaste en ellos y se convirtieron en pájaros con Mi permiso. Y curaste al ciego de nacimiento y al leproso con Mi permiso. Y cuando resucitaste a los muertos con Mi permiso. Y cuando alejé de ti a los Hijos de Israel cuando viniste a ellos con las pruebas claras y los que de ellos no creían dijeron: 'Esto no es sino manifiesta magia'.
Y cuando inspiré a los apóstoles: '¡Creed en Mí y en Mi enviado!' Dijeron: «¡Creemos! ¡Sé testigo de nuestra sumisión!'».
Cuando dijeron los apóstoles: «¡Jesús, hijo de María! ¿Puede tu Señor hacer que nos baje del cielo una mesa servida?». Dijo: «¡Temed a Alá, si sois creyentes!».
Dijeron: «Queremos comer de ella. Así, nuestros corazones se tranquilizarán, sabremos que nos has hablado verdad y podremos ser testigos de ella».
Dijo Jesús, hijo de María: «¡Alá, Señor nuestro! Haz que nos baje del cielo una mesa servida, que sea para nosotros, el primero como el último, motivo de regocijo y signo venido de Ti. ¡Provéenos del sustento necesario, Tú, Que eres el Mejor de los proveedores!».
Dijo Alá: «Sí, voy a hacer que os baje. Pero, si uno de vosotros, después de eso, no cree, le castigaré como no he castigado a nadie en el mundo».
Y cuando dijo Alá: «¡Jesús, hijo de María! ¡Eres tú quien ha dicho a los hombres: '¡Tomadnos a mí y a mi madre como a dioses, además de tomar a Alá!'?». Dijo: «¡Gloria a Ti! ¿Cómo voy a decir algo que no tengo por verdad? Si lo hubiera dicho, Tú lo habrías sabido. Tú sabes lo que hay en mí, pero yo no sé lo que hay en Ti. Tú eres Quien conoce a fondo las cosas ocultas.
No les he dicho más que lo que Tú me has ordenado: '¡Servid a Alá, mi Señor y Señor vuestro!' Fui testigo de ellos mientras estuve entre ellos, pero, después de llamarme a Ti, fuiste Tú Quien les vigiló. Tú eres testigo de todo.
Si les castigas, son Tus siervos, Si les perdonas, Tú eres el Poderoso, el Sabio».
Alá dice: «Este es un día en que su sinceridad aprovechará a los sinceros. Tendrán jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente, para siempre». Alá está satisfecho de ellos y ellos lo están de Él. ¡Ése es el éxito grandioso!
De Alá es el dominio de los cielos y de la tierra y de lo que en ellos está. Es omnipotente.
¡Alabado sea Alá, Que creó los cielos y la tierra e instituyó las tinieblas y la luz! Aun así, los que no creen equiparan a otros a su Señor.
Él es Quien os creó de arcilla y decretó a cada uno un plazo. Ha sido fijado un plazo junto a Él. Y aún dudáis...
Él es Alá en los cielos y en la tierra. Sabe lo que ocultáis y lo que manifestáis. Sabe lo que merecéis.
Siempre que viene a ellos uno de los signos de su Señor, se apartan de él.
Han desmentido la Verdad cuando ha venido a ellos, pero recibirán noticias de aquello de que se burlaban.
¿Es que no ven a cuántas generaciones precedentes hemos hecho perecer? Les habíamos dado poderío en la tierra como no os hemos dado a vosotros. Les enviamos del cielo una lluvia abundante. Hicimos que fluyeran arroyos a sus pies. Con todo, les destruimos por sus pecados y suscitamos otras generaciones después de ellos.
Si hubiéramos hecho bajar sobre ti una Escritura escrita en pergamino y la hubieran palpado con sus manos, aun así, los que no creen habrían dicho: «Esto no es sino manifiesta magia».
Dicen: «¿Por qué no se ha hecho descender a un ángel sobre él?» Si hubiéramos hecho descender a un ángel, ya se habría decidido la cosa y no les habría sido dado esperar.
Si hubiéramos hecho de él un ángel, le habríamos dado apariencia humana y, con ello, habríamos contribuido a su confusión.
Se burlaron de enviados que te precedieron, pero los que se burlaban se vieron cercados por aquello de que se burlaban.
Di: «¡Id por la tierra y mirad cómo terminaron los desmentidores!».
Di: «¿A quién pertenece lo que está en los cielos y en la tierra?» Di: «¡A Alá!», Él mismo Se ha prescrito la misericordia. Él os reunirá, ciertamente, para el día indubitable de la Resurrección. Quienes se hayan perdido, no creerán.
A Él pertenece lo que sucede de noche y de día. Él es Quien todo lo oye, todo lo sabe.
Di: «¿Tomaré como amigo a otro distinto de Alá, creador de los cielos y de la tierra, Que alimenta sin ser alimentado?» Di: «He recibido la orden de ser el primero en someterse a Alá y no ser de los asociadores».
Di: «Temo, si desobedezco a mi Señor, el castigo de un día terrible».
Él se habrá apiadado de aquél a quien ese día se le haya alejado. Ése es el éxito manifiesto.
Si Alá te aflige con una desgracia, nadie más que Él podrá retirarla. Si te favorece con un bien... Él es omnipotente.
Él es Quien domina a Sus siervos. Él es el Sabio, el Bien Informado.
Di: «¿Cuál es el testimonio de más peso?» Di: «Alá es testigo entre yo y vosotros. Este Corán me ha sido revelado para que, por él. os advierta a vosotros y a aquéllos a quienes alcance. ¿Atestiguaríais, de verdad, que hay otros dioses junto con Alá?» Di: «No, no lo haría». Di: «Él es sólo un Dios Uno y soy inocente de lo que vosotros Le asociáis».
Aquéllos a quienes hemos dado la Escritura la conocen como conocen a sus propios hijos varones. Quienes se hayan perdido, no creerán.
¿Hay alguien que sea más impío que quien inventa una mentira contra Alá o desmiente Sus signos? Los impíos no prosperarán.
El día que les congreguemos a todos, diremos a los que hayan asociado: «¿Dónde están vuestros pretendidos asociados?»
En su confusión, no sabrán decir más que: «¡Por Alá, Señor nuestro, que no éramos asociadores!»
¡Mira cómo mienten contra sí mismos y cómo se han esfumado sus invenciones!
Hay entre ellos quienes te escuchan, pero hemos velado sus corazones y endurecido sus oídos para que no lo entiendan. Aunque vieran toda clase de signos, no creerían en ellos. Hasta el punto de que, cuando vienen a disputar contigo, dicen los que no creen: «Éstas no son sino patrañas de los antiguos».
Se lo impiden a otros y ellos mismos se mantienen a distancia. Pero sólo se arruinan a sí mismos, sin darse cuenta.
Si pudieras ver cuando, puestos de pie ante el Fuego, digan: «¡Ojalá se nos devolviera! No desmentiríamos los signos de nuestro Señor, sino que seríamos de los creyentes».
Pero ¡no! Se les mostrará claramente lo que antes ocultaban. Si se les devolviera, volverían a lo que se les prohibió. ¡Mienten, ciertamente!
Dicen: «No hay más vida que la de acá y no seremos resucitados».
Si pudieras ver cuando, puestos de pie ante su Señor... Dirá: «¿No es esto la Verdad?» Dirán: «¡Claro qué sí, por nuestro Señor!» Dirá: «¡Gustad, pues, el castigo por no haber creído!»
Perderán quienes hayan desmentido el encuentro de Alá. Cuando, al fin, de repente, les venga la Hora, dirán: «¡Ay de nosotros, que nos descuidamos!» Y llevarán su carga a la espalda. ¿No es carga mala la que llevan?
La vida de acá no es sino juego y distracción. Sí, la Morada Postrera es mejor para quienes temen a Alá. ¿Es que no razonáis...?
Ya sabemos que lo que dicen te entristece. No es a ti a quien desmienten, sino que, más bien, lo que los impíos rechazan son los signos de Alá.
También fueron desmentidos antes de ti otros enviados, pero sufrieron con paciencia ese mentís y vejación hasta que les llegó Nuestro auxilio. No hay quien pueda cambiar las palabras de Alá. Tú mismo has oído algo acerca de los enviados.
Y si te resulta duro que se alejen, auque pudieras encontrar un agujero en la tierra o una escala en el cielo para traerles un signo,... Alá, si hubiera querido, les habría congregado a todos para dirigirles. ¡No seas, pues, de los ignorantes!
Sólo escuchan quienes oyen. En cuanto a los muertos, Alá les resucitará y serán devueltos a Él.
Dicen: «¿Por qué no se le ha revelado un signo que procede de su Señor?» Di: «Alá es capaz de revelar un signo». Pero la mayoría no saben.
No hay animal en la tierra, ni ave que vuele con sus alas, que no constituyan comunidades como vosotros. No hemos descuidado nada en la Escritura. Luego, serán congregados hacia su Señor.
Quienes desmienten Nuestros signos son sordos, mudos, vagan entre tinieblas. Alá extravía a quien Él quiere, y a quien Él quiere le pone en una vía recta.
Di: «¿Qué crees que iba a ser de vosotros si os viniera el castigo de Alá u os viniera la Hora? ¿Invocaríais a otros diferentes de Alá? Sinceramente...»
¡No!, antes bien, le invocaríais a Él y quitaría, si Él quisiera, el objeto de vuestra invocación. Y olvidaríais lo que ahora Le asociáis.
Antes de ti, hemos mandado enviados a comunidades y hemos causado a éstas miseria y desgracia. Quizás, así, se humillaran.
Si se hubieran humillado cuando Nuestro rigor les alcanzó... Pero sus corazones se endurecieron y el Demonio engalanó lo que hacían.
Y cuando hubieron olvidado lo que se les había recordado, les abrimos las puertas de todo. Cuando hubieron disfrutado de lo que se les había concedido, Nos apoderamos de ellos de repente y fueron presa de la desesperación.
Así fue extirpado el pueblo que obró impíamente. ¡Alabado sea Alá, Señor del universo!
Di: «¿Qué os parece? Si Alá os privara del oído y de la vista y sellara vuestros corazones, qué dios otro que Alá podría devolvéroslos?» ¡Mira cómo exponemos las aleyas! Aun así, ellos se apartan.
Di: «¿Qué crees que iba a ser de vosotros si os sorprendiera el castigo de Alá repentina o visiblemente? ¿Quién iba a ser destruido sino el pueblo impío?»
No mandamos a los enviados sino como nuncios de buenas nuevas y para advertir. Quienes crean y se enmienden, no tienen que temer y no estarán tristes.
A quienes desmientan Nuestros signos les alcanzará el castigo por haber sido perversos.
Di: «Yo no pretendo poseer los tesoros de Alá, ni conozco lo oculto, ni pretendo ser un ángel. No hago sino seguir lo que se me ha revelado». Di: «¿Son iguales el ciego y el vidente? ¿Es que no reflexionáis?»
Advierte por su medio a quienes teman ser congregados hacia su Señor que no tendrán, fuera de Él, amigo ni intercesor. Quizás. así, teman a Alá.
No rechaces a quienes invocan a su Señor mañana y tarde por deseo de agradarle. No tienes tú que pedirles cuentas de nada, ni ellos a ti. Y, si les rechazas, serás de los impíos.
Así hemos probado a unos por otros para que digan: «¿Es a éstos a quienes Alá ha agraciado de entre nosotros?» ¿No conoce Alá mejor que nadie a los agradecidos?
Cuando vengan a ti los que creen en Nuestros signos, di: «¡Paz sobre vosotros!» Vuestro Señor Se ha prescrito la misericordia, de modo que si uno de vosotros obra mal por ignorancia, pero luego se arrepiente y enmienda... Él es indulgente, misericordioso.
Así es como exponemos los signos, para que aparezca claro el camino de los pecadores.
Di: «Se me ha prohibido servir a aquéllos que invocáis en lugar de invocar a Alá». Di: «No seguiré vuestras pasiones; si no, me extraviaría y no sería de los bien dirigidos».
Di: «Me baso en una prueba clara venida de mi Señor y vosotros lo desmentís. Yo no tengo lo que pedís con tanto apremio. La decisión pertenece sólo a Alá: Él cuenta la verdad y Él es el Mejor en fallar».
Di: «Si yo tuviera lo que pedís con tanto apremio, ya se habría decidido la cosa entre yo y vosotros». Alá conoce mejor que nadie a los impíos.
Él posee las llaves de lo oculto, sólo Él las conoce. Él sabe lo que hay en la tierra y en el mar. No cae ni una hoja sin que Él lo sepa, no hay grano en las tinieblas de la tierra, no hay nada verde, nada seco, que no esté en una Escritura clara.
Él es quien os llama de noche y sabe lo que habéis hecho durante el día. Luego, os despierta en él. Esto es así para que se cumpla un plazo fijo. Luego, volveréis a Él y os informará de lo que hacíais.
Él es Quien domina a Sus siervos. Envía sobre vosotros a custodios. Cuando, al fin, viene la muerte a uno de vosotros, Nuestros enviados le llaman, no se descuidan.
Luego, son devueltos a Alá, su verdadero Dueño. ¿No es a Él a quien toca decidir? Él es el más rápido en ajustar cuentas.
Di: «¿Quién os librará de las tinieblas de la tierra y del mar?» Le invocáis humildemente y en secreto: «Si nos libra de ésta, seremos, ciertamente, de los agradecidos».
Di: «Alá os libra de ésta y de todo apuro, pero vosotros de nuevo Le asociáis».
Di: «Él es el Capaz de enviaros un castigo de arriba o de abajo, o de desconcertaros con partidos diferentes y haceros gustar vuestra mutua violencia». ¡Mira cómo exponemos las aleyas! Quizás, así comprendan mejor.
Pero tu pueblo lo ha desmentido, que es la Verdad. Di: «Yo no soy vuestro protector.
Todo anuncio tiene su tiempo oportuno y pronto lo sabréis».
Cuando veas a los que parlotean de Nuestros signos, déjales hasta que cambien de conversación. Y, si el Demonio hace que te olvides, entonces, después de la amonestación, no sigas con los impíos.
Quienes temen a Alá no deben pedirles cuentas de nada, sino tan sólo amonestarles. Quizás, así, teman a Alá.
¡Deja a quienes toman su religión a juego y distracción y a quienes ha engañado la vida de acá! ¡Amonéstales por su medio, no sea que alguien se pierda por razón de sus obras! No tendrá, fuera de Alá, amigo ni intercesor y, aunque ofrezca toda clase de compensaciones, no se le aceptarán. Ésos son los que se han perdido por razón de sus obras. Se les dará a beber agua muy caliente y tendrán un castigo doloroso por no haber creído.
Di: «¿Invocaremos, en lugar de invocar a Alá, lo que no puede aprovecharnos ni dañarnos? ¿Volveremos sobre nuestros pasos después de habernos dirigido Alá?» Como aquél a quien los demonios han seducido y va desorientado por la tierra... Sus compañeros le llaman, invitándole a la Dirección: «¡Ven a nosotros!» Di: «La dirección de Alá es la Dirección. Hemos recibido la orden de someternos al Señor del universo.
¡Haced la azalá! ¡Temedle! Es Él hacia Quien seréis congregados».
Es Él Quien ha creado con un fin los cielos y la tierra. El día que dice: «¡Sé!», es. Su palabra es la Verdad. Suyo será el dominio el día que se toque la trompeta. El Conocedor de lo oculto y de lo patente. Él es el Sabio, el Bien Informado.
Y cuando Abraham dijo a su padre Azar: «¿Tomas a los ídolos como dioses? Sí, veo que tú y tu pueblo estáis evidentemente extraviados».
Y así mostramos a Abraham el reino de los cielos y de la tierra, para que fuera de los convencidos.
Cuando cerró la noche sobre él, vio una estrella y dijo: «¡Éste es mi Señor!». Pero, cuando se puso, dijo: «No amo a los que se ponen».
Cuando vio la luna que salía, dijo: «Éste es mi Señor». Pero, cuando se puso, dijo: «Si no me dirige mi Señor, voy a ser, ciertamente, de los extraviados».
Cuando vio el sol que salía, dijo: «Éste es mi Señor! ¡Éste es mayor!». Pero, cuando se puso, dijo: «¡Pueblo! Soy inocente de lo que Le asociáis.
Vuelvo mi rostro, como hanif, hacia Quien ha creado los cielos y la tierra. Y no soy asociador».
Su pueblo disputó con él. Dijo: «¿Disputáis conmigo sobre Alá, a pesar de haberme Él dirigido? No temo lo que Le asociáis, a menos que mi Señor quiera algo. Mi Señor lo abarca todo en Su ciencia. ¿Es que no os dejaréis amonestar?
¿Cómo voy a temer lo que Le habéis asociado si vosotros no teméis asociar a Alá algo para lo que Él no os ha conferido autoridad? ¿Cuál, pues, de las dos partes tiene más derecho a seguridad? Si es que lo sabéis...».
Quienes creen y no revisten su fe de impiedad, ésos son los que están en seguridad, los que están dirigidos.
Ése es el argumento Nuestro que dimos a Abraham contra su pueblo. Ascendemos la categoría de quien queremos. Tu Señor es sabio, omnisciente.
Le regalamos a Isaac y a Jacob. Dirigimos a los dos. A Noé ya le habíamos dirigido antes y, de sus descendientes, a David, a Salomón, a Job, a José, a Moisés y a Aarón. Así retribuimos a quienes hacen el bien.
Y a Zacarías, a Juan, a Jesús y a Elías, todos ellos de los justos.
Y a Ismael, a Eliseo, a Jonás y a Lot. A cada uno de ellos le distinguimos entre todos los hombres,
así como a algunos de sus antepasados, descendientes y hermanos. Les elegimos y dirigimos a una vía recta.
Ésta es la dirección de Alá, por la que dirige a quien Él quiere de Sus siervos. Si hubieran sido asociadores, todas sus obras habrían sido vanas.
Fue a éstos a quienes dimos la Escritura, el juicio y el profetismo. Y, si éstos no creen en ello, lo hemos confiado a otro pueblo, que sí que cree.
A éstos ha dirigido Alá. ¡Sigue, pues, su Dirección! Di: «No os pido salario a cambio. No es más que una Amonestación dirigida a todo el mundo».
No han valorado a Alá debidamente cuando han dicho: «Alá no ha revelado nada a un mortal». Di: «Y ¿quién ha revelado la Eiscrituro que Moisés trajo, luz y dirección para los hombres? la ponéis en pergaminos, que enseñáis, pero ocultáis una gran parte. Se os enseñó lo que no sabíais, ni vosotros ni vuestros padres». Di: «¡Fue Alá!». Y déjales que pasen el rato en su parloteo.
Es ésta una Escritura bendita que hemos revelado, que confirma la revelación anterior, para que adviertas a la metrópoli y a los que viven en sus alrededores. Quienes creen en la otra vida, creen también en ella y observan su azalá.
¿Hay alguien que sea más impío que quien inventa una mentira contra Alá, o quien dice: «He recibido una revelación», siendo así que no se le ha revelado nada, o quien dice: «Yo puedo revelar otro tanto de lo que Alá ha revelado»? Si pudieras ver cuando estén los impíos en su agonía y los ángeles extiendan las manos: «¡Entregad vuestras almas! Hoy se os va a retribuir con un castigo degradante, por haber dicho falsedades contra Alá y por haberos desviado altivamente de Sus signos».
«Habéis venido uno a uno a Nosotros, como os creamos por vez primera, y habéis dejado a vuestras espaldas lo que os habíamos otorgado. No vemos que os acompañen vuestros intercesores, que pretendíais eran vuestros asociados. Se han roto ya los lazos que con ellos os unían, se han esfumado vuestras pretensiones».
Alá hace que germinen el grano y el hueso del dátil, saca al vivo del muerto y al muerto del vivo. ¡Ése es Alá! ¡Cómo podéis, pues, ser tan desviados!
Quien hace que el alba apunte, Quien hizo de la noche descanso y del sol y de la luna cómputo. Esto es lo que ha decretado el Poderoso, el Omnisciente.
Y Él es Quien ha hecho, para vosotros, las estrellas, con objeto de que podáis dirigiros por ellas entre las tinieblas de la tierra y del mar. Hemos expuesto así los signos a gente que sabe.
Y Él es Quien os ha creado de una sola persona. Receptáculo y depósito. Hemos expuesto así los signos a gente que entiende.
Y Él es Quien ha hecho bajar agua del cielo. Mediante ella hemos sacado toda clase de plantas y follaje, del que sacamos granos arracimados. Y de las vainas de la palmera, racimos de dátiles al alcance. Y huertos plantados de vides, y los olivos y los granados, parecidos y diferentes. Cuando fructifican, ¡mirad el fruto que dan y cómo madura! Ciertamente, hay en ello signos para gente que cree.
Han hecho de los genios asociados de Alá, siendo así que Él es Quien los ha creado. Y Le han atribuido, sin conocimiento, hijos e hijas. ¡Gloria a Él! ¡Está por encima de lo que Le atribuyen!
Creador de los cielos y de la tierra. ¿Cómo iba a tener un hijo si no tiene compañera, si lo ha creado todo y lo sabe todo?
Ése es Alá, vuestro Señor. No hay más dios que Él. Creador de todo. ¡Servidle, pues! Él vela por todo.
La vista no Le alcanza, pero Él sí que alcanza la vista. Es el Sutil, el Bien Informado.
«Habéis recibido intuiciones de vuestro Señor. Quien ve claro, ve en beneficio propio. Quien está ciego, lo está en detrimento propio. Yo no soy vuestro custodio.»
Así exponemos las aleyas para que digan: «Tú has estudiado» y para explicarlo Nosotros a gente que sabe.
Sigue lo que se te ha revelado, procedente de tu Señor. No hay más dios que Él. Y apártate de los asociadores.
Si Alá hubiera querido, no habrían sido asociadores. No te hemos nombrado custodio de ellos, ni eres su protector.
No insultéis a los que ellos invocan en lugar de invocar a Alá, no sea que, por hostilidad, insulten a Alá sin conocimiento. Así, hemos engalanado las obras de cada comunidad. Luego, volverán a su Señor y ya les informará Él de lo que hacían.
Han jurado solemnemente por Alá que si les viene un signo creerán, ciertamente, en él. Di: «Sólo Alá dispone de los signos». Y ¿qué es lo que os hace prever que, si ocurre, vayan a creer?
Desviaremos sus corazones y sus ojos, como cuando no creyeron por primera vez, y les dejaremos que yerren ciegos en su rebeldía.
Aunque hubiéramos hecho que los ángeles descendieran a ellos, aunque les hubieran hablado los muertos, aunque hubiéramos juntado ante ellos todas las cosas, no habrían creído, a menos que Alá hubiera querido. Pero la mayoría son ignorantes.
Así hemos asignado a cada profeta un enemigo: hombres endemoniados o genios endemoniados, que se inspiran mutuamente pomposas palabras para engañarse. Si tu Señor hubiera querido, no lo habrían hecho. ¡Déjales con sus invenciones!
¡Que los corazones de los que no creen en la otra vida se vean atraídos a ello! ¡Que les plazca! ¡Que lleven su merecido!
«¿Buscaré, pues, a otro diferente de Alá como juez, siendo Él Quien os ha revelado la Escritura explicada detalladamente?» Aquéllos a quienes Nosotros hemos dado la Escritura saben bien que ha sido revelada por tu Señor con la Verdad. ¡No seáis, pues, de los que dudan!
La Palabra de tu Señor se ha cumplido en verdad y en justicia. Nadie puede cambiar Sus palabras. Él es Quien todo lo oye, todo lo sabe.
Si obedecieras a la mayoría de los que están en la tierra, te extraviarían del camino de Alá. No siguen sino conjeturas, no formulan sino hipótesis.
Ciertamente, tu Señor conoce mejor que nadie quién se extravía de Su camino y quiénes son los bien dirigidos.
Comed, pues, de aquello sobre lo que se ha mencionado el nombre de Alá si creéis en Sus signos.
¿Qué razón tenéis para no comer de aquello sobre lo que se ha mencionado el nombre de Alá, habiéndoos Él detallado lo ilícito -salvo en caso de extrema necesidad-? Muchos sin conocimiento extravían a otros con sus pasiones. Tu Señor conoce mejor que nadie a quienes violan la ley.
Evitad el pecado, público o privado. Los que cometan pecado serán retribuidos conforme a su merecido.
No comáis de aquello sobre lo que no hayáis mencionado el nombre de Alá, pues seria una perversidad. Sí, los demonios inspiran a sus amigos que discutan con vosotros. Si les obedecéis, sois asociadores.
El que estaba muerto y que luego hemos resucitado dándole una luz con la cual anda entre la gente, ¿es igual que el que está entre tinieblas sin poder salir? De este modo han sido engalanadas las obras de los infieles...
Así, hemos puesto en cada ciudad a los más pecadores de ella para que intriguen. Pero, al intrigar, no lo hacen sino contra sí mismos, sin darse cuenta.
Cuando les viene un signo dicen: «No creeremos hasta que se nos dé tanto cuanto se ha dado a los enviados de Alá». Pero Alá sabe bien a quién confiar Su mensaje. La humillación ante Alá y un castigo severo alcanzarán a los pecadores por haber intrigado.
Alá abre al islam el pecho de aquél a quien Él quiere dirigir. Y estrecha y oprime el pecho de aquél a quien Él quiere extraviar, como si se elevara en el aire. Así muestra Alá la indignación contra quienes no creen.
Ésta es la vía de tu Señor, recta. Hemos expuesto las aleyas a gente que se deja amonestar.
La Morada de la Paz junto a su Señor es para ellos -Él es su amigo-, como premio a sus obras.
El día que Él les congregue a todos: «¡Asamblea de genios! ¡Habéis abusado de los hombres!» y los hombres que fueron amigos de los genios dirán: «¡Señor! Unos hemos sacado provecho de otros y hemos llegado ya al término que Tú nos habías señalado». Dirá: «Tendréis el Fuego por morada, en el que estaréis eternamente, a menos que Alá disponga otra cosa». Tu Señor es sabio, omnisciente.
Así conferimos a algunos impíos autoridad sobre otros por lo que han cometido.
«¡Asamblea de genios y de hombres! ¿No vinieron a vosotros enviados, salidos de vosotros, para contaros Mis signos y preveniros contra el encuentro de este vuestro día?» Dirán: «Atestiguamos contra nosotros mismos». Pero la vida de acá les engañó y atestiguarán contra sí mismos su incredulidad.
Porque tu Señor no va a destruir injustamente ciudades sin haber antes apercibido a sus habitantes.
Para todos habrá categorías según sus obras. Tu Señor está atento a lo que hacen.
Tu Señor es Quien Se basta a Sí mismo, el Dueño de la misericordia. Si quisiera, os retiraría y os sustituiría por quien Él quisiera, igual que os ha suscitado a vosotros de la descendencia de otra gente.
¡Ciertamente, aquello con que se os ha amenazado vendrá! Y no podréis escapar.
Di: «¡Pueblo! ¡Obrad según vuestra situación! Yo también obraré... Pronto sabréis para quién será la Morada Postrera. Los impíos no prosperarán».
Reservan a Alá una parte de la cosecha y de los rebaños que Él ha hecho crecer. Y dicen: «Esto es para Alá» -eso pretenden- «y esto para nuestros asociados». Pero lo que es para quienes ellos asocian no llega a Alá y lo que es para Alá llega a quienes ellos asocian. ¡Qué mal juzgan!
Así, los que ellos asocian han hecho creer a muchos asociadores que estaba bien que mataran a sus hijos. Esto era para perderles a ellos mismos y oscurecerles su religión. Si Alá hubiera querido, no lo habrían, hecho. Déjales, pues, con sus invenciones.
Y dicen: «He aquí unos rebaños y una cosecha que están consagrados. Nadie se alimentará de ellos sino en la medida que nosotros queramos». Eso pretenden. Hay bestias de dorso prohibido y bestias sobre las que no mencionan el nombre de Alá. Todo eso es una invención contra Él. Él les retribuirá por sus invenciones.
Y dicen: «Lo que hay en el vientre de estas bestias está reservado para nuestros, varones y vedado a nuestras esposas». Pero, si estuviera muerta, participarían de ella. Él les retribuirá por lo que cuentan. Él es sabio, omnisciente.
Saldrán perdiendo quienes, sin conocimiento, maten a sus hijos tontamente y que, inventando contra Alá, prohíban aquello de que Alá les ha proveído. Están extraviados, no están bien dirigidos.
Él es Quien ha creado huertos, unos con emparrados y otros sin ellos, las palmeras, los cereales de alimento vario, los olivos, los granados, parecidos y diferentes. ¡Comed de su fruto, si lo tienen, pero dad lo debido el día de la cosecha! ¡Y no cometáis excesos, que Alá no ama a los inmoderados!.
De las bestias, unas sirven de carga y otras con fines textiles. ¡Comed de lo que Alá os ha proveído y no sigáis los pasos del Demonio! Es para vosotros un enemigo declarado.
Cuatro parejas de reses: una de ganado ovino y otra de ganado caprino -di: «¿Ha prohido los dos machos, o las dos hembras, o lo que encierran los úteros de las dos hembras? ¡Informadme con conocimiento, si sois sinceros!»-,
una de ganado camélido y otra de ganado bovino -di: «¿Ha prohibido los dos machos o las dos hembras o lo que encierran los úteros de las dos hembras? ¿Fuisteis, acaso, testigos cuando Alá os ordenó esto? ¿Hay alguien más impío que aquél que inventa una mentira contra Alá para, sin conocimiento, extraviar a los hombres?»-. Ciertamente, Alá no dirige al pueblo impío.
Di: «En lo que se me ha revelado no encuentro nada que se prohíba comer, excepto carne mortecina, sangre derramada o carne de cerdo -que es una suciedad-, o aquello sobre lo que, por pervesidad, se haya invocado un nombre diferente del de Alá. Pero, si alguien se ve compelido por la necesidad -no por deseo ni por afán de contravenir-... Tu Señor es indulgente, misericordioso».
A los judíos les prohibimos toda bestia ungulada y la grasa de ganado bovino y de ganado menor, excepto la que tengan en los lomos o en las entrañas o la mezclada con los huesos. Así les retribuimos por su rebeldía. Decimos, sí, la verdad.
Si te desmienten, di: «Vuestro Señor es el Dueño de una inmensa misericordia, pero no se alejará Su rigor del pueblo pecador».
Los asociadores dirán: «Si Alá hubiera querido, no habríamos sido asociadores, ni tampoco nuestros padres, ni habríamos declarado nada ilícito». Así desmintieron sus antecesores, hasta que gustaron Nuestro rigor. Di: «¿Tenéis alguna ciencia que podáis mostrarnos?» No seguís sino conjeturas, no formuláis sino hipótesis.
Di: «Es Alá quien posee el argumento definitivo y, si hubiera querido, os habría dirigido a todos».
Di: «¡Traed a vuestros testigos y que atestiguen que Alá ha prohibido esto!» Si atestiguan, no atestiguéis con ellos. No sigas las pasiones de quienes han desmentido Nuestros signos, de quienes no creen en la otra vida y equiparan a otros a su Señor.
Di: «¡Venid, que os recitaré lo que vuestro Señor os ha prohibido: que Le asociéis nada! ¡Sed buenos con vuestros padres, no matéis a vuestros hijos por miedo de empobreceros -ya os proveeremos Nosotros, y a ellos,- alejaos de las deshonestidades, públicas o secretas, no matéis a nadie que Alá haya prohibido, sino con justo motivo ¡Esto os ha ordenado Él. Quizás, así, razonéis».
«¡No toquéis la hacienda del huérfano, sino de manera conveniente, hasta que alcance la madurez! ¡Dad con equidad la medida y el peso justos! No pedimos a nadie sino según sus posibilidades. Sed justos cuando declaréis, aun si se trata de un pariente! ¡Sed fieles a la alianza con Alá! Esto os ha ordenado Él. Quizás, así os dejéis amonestar».
Y: «Ésta es Mi vía, recta. Seguidla, pues, y no sigáis otros caminos, que os desviarían de Su camino. Esto os ha ordenado Él. Quizás, así temáis a Alá».
Dimos, además, la Escritura a Moisés como complemento, por el bien que había hecho, como explicación detallada de todo, como dirección y misericordia. Quizás, así, crean en el encuentro de su Señor.
Es ésta una Escritura bendita que hemos revelado. ¡Seguidla, pues, y temed a Alá! Quizás, así se os tenga piedad.
No sea que dijerais: «Sólo se ha revelado la Escritura a dos comunidades antes que a nosotros y no nos preocupábamos de lo que ellos estudiaban».
O que dijerais: «Si se nos hubiera revelado la Escritura, habríamos sido mejor dirigidos que ellos». Pues ya ha venido a vosotros de vuestro Señor una prueba clara, dirección y misericordia. Y ¿hay alguien más impío que quien desmiente los signos de Alá y se aparta de ellos? Retribuiremos con un mal castigo a quienes se aparten de nuestros mensajes, por haberse apartado.
¿Qué esperan sino que vengan a ellos los ángeles, o que venga tu Señor, o que vengan algunos de los signos de tu Señor? El día que vengan algunos de los signos de tu Señor, no aprovechará su fe a nadie que antes no haya creído o que, en su fe, no haya hecho bien. Di: «¡Esperad! ¡Nosotros esperamos!»
En cuanto a los que han escindido su religión en sectas, es asunto que no te incumbe. Su suerte está sólo en manos de Alá. Luego, ya les informará Él de lo que hacían.
Quien presente una buena obra, recibirá diez veces más. Y quien presente una mala obra, será retribuido con sólo una pena semejante. No serán tratados injustamente.
Di: «A mí, mi Señor me ha dirigido a una vía recta, una fe verdadera, la religión de Abraham, que fue hanif y no asociador»
Di: «Mi azalá, mis prácticas de piedad, mi vida y mi muerte pertenecen a Alá, Señor del universo.
No tiene asociado. Se me ha ordenado esto y soy el primero en someterse a Él»
Di: «¿Buscaré a otro diferente de Alá como Señor. Él que es el Señor de todo?» Nadie comete mal sino en detrimento propio. Nadie cargará con la carga ajena. Luego, volveréis a vuestro Señor y ya os informará Él de aquello en que discrepabais.
Él es Quien os ha hecho sucesores en la tierra y Quien os ha distinguido en categoría a unos sobre otros, para probaros en lo que os ha dado. Tu Señor es rápido en castigar, pero también es indulgente, misericordioso.
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Ésta es una Escritura que se te ha revelado -¡no te apures por ella!-, para que adviertas por ella, y como amonestación para los creyentes.
¡Seguid lo que vuestro Señor os ha revelado y no sigáis a otros amigos en lugar de seguirle a Él! ¡Qué poco os dejáis amonestar!
¡Cuántas ciudades hemos destruido! Les alcanzó Nuestro rigor de noche o durante la siesta.
Cuando les alcanzó Nuestro rigor, no gritaron más que: «¡Fuimos impíos!».
Pediremos, ciertamente, responsabilidades a aquéllos a quienes mandamos enviados, como también a los enviados.
Les contaremos, ciertamente, con conocimiento. No estábamos ausentes.
La pesa ese día será la Verdad. Aquéllos cuyas obras pesen mucho serán los que prosperen,
mientras que aquéllos cuyas obras pesen poco perderán, porque obraron impíamente con Nuestros signos.
Os hemos dado poderío en la tierra y os hemos puesto en ella medios de subsistencia. ¡Qué poco agradecidos sois!
Y os creamos. Luego, os formamos. Luego dijimos a los ángeles: «¡Prosternaos ante Adán!» Se prosternaron, excepto Iblis. No fue de los que se prosternaron.
Dijo: «¿Qué es lo que te ha impedido prosternarte cuando Yo te lo he ordenado?» Dijo: «Es que soy mejor que él. A mí me creaste de fuego, mientras que a él le creaste de arcilla».
Dijo: «Desciende, pues, de aquí! ¡No vas a echártelas de soberbio en este lugar...! ¡Sal, pues, eres de los despreciables!»
Dijo: «¡Déjame esperar hasta el día de la Resurreción!»
Dijo: «¡Cuéntate entre aquellos a quienes es dado esperar!»
Dijo: «Como me has descarriado, he de acecharles en Tu vía recta.
He de atacarles por delante y por detrás, por la derecha y por la izquierda. Y verás que la mayoría no son agradecidos».
Dijo: «¡Sal de aquí, detestable, vil! ¡He de llenar la gehena de tus secuaces ¡De todos vosotros!»
«¡Adán! ¡Habita con tu esposa en el Jardín y comed de lo que queráis, pero no os acerquéis a este árbol! Si no, seréis de los impíos».
Pero el Demonio les insinuó el mal, mostrándoles su escondida desnudez, y dijo: «Vuestro Señor no os ha prohibido acercaros a este árbol sino por temor de que os convirtáis en ángeles u os hagáis inmortales».
Y les juró: «¡De veras, os aconsejo bien!»
Les hizo, pues, caer dolosamente. Y cuando hubieron gustado ambos del árbol, se les reveló su desnudez y comenzaron a cubrirse con hojas del Jardín. Su Señor les llamó: «¿No os había prohibido ese árbol y dicho que el Demonio era para vosotros un enemigo declarado?»
Dijeron: «¡Señor! Hemos sido injustos con nosostros mismos. Si no nos perdonas y Te apiadas de nosotros, seremos, ciertamente, de los que pierden».
Dijo: «¡Descended! Seréis enemigos unos de otros. La tierra será por algún tiempo vuestra morada y lugar de disfrute»
Dijo: «En ella viviréis, en ella moriréis y de ella se os sacará».
¡Hijos de Adán! Hemos hecho bajar para vosotros una vestidura para cubrir vuestra desnudez y para ornato. Pero la vestidura del temor de Alá, ésa es mejor. Ése es uno de los signos de Alá. Quizás, así, se dejen amonestar.
¡Hijos de Adán! Que el Demonio no os tiente, como cuando sacó a vuestros padres del Jardín, despojándoles de su vestidura para mostrarles su desnudez. Él y su hueste os ven desde donde vosotros no les veis. A los que no creen les hemos dado los demonios como amigos.
Cuando cometen una deshonestidad, dicen: «Encontramos a nuestros padres haciendo lo mismo y Alá nos lo ha ordenado». Di: «Ciertamente, Alá no ordena la deshonestidad. ¿Decís contra Alá lo que no sabéis?»
Di: «Mi Señor ordena la equidad. Dirigíos a Él siempre que oréis e invocadle rindiéndole culto sincero. Así como os ha creado, volveréis».
Ha dirigido a unos, pero otros han merecido extraviarse. Éstos han tomado como amigos a los demonios, en lugar de tomar a Alá, y creen ser bien dirigidos.
¡Hijos de Adán! ¡Atended a vuestro atavío siempre que oréis! ¡Comed y bebed, pero no cometáis excesos, que Él no ama a los inmoderados!
Di: «,Quién ha prohibido los adornos que Alá ha producido para Sus siervos y las cosas buenas de que os ha proveído?» Di: «Esto es para los creyentes mientras vivan la vida de acá, pero, en particular, para el día de la Resurrección». Así es como explicamos con detalle las aleyas a gente que sabe.
Di: «Mi Señor prohíbe sólo las deshonestidades, tanto las públicas como las ocultas, el pecado, la opresión injusta, que asociéis a Alá algo a lo que Él no ha conferido autoridad y que digáis contra Alá lo que no sabéis».
Cada comunidad tiene un plazo. Y cuando vence su plazo, no pueden retrasarlo ni adelantarlo una hora.
¡Hijos de Adán! Si vienen a vosotros enviados salidos de vosotros contándoos Mis signos, quienes temen a Alá y se enmiendan no tienen que temer y no estarán tristes.
Pero quienes hayan desmentido Nuestros signos y se hayan apartado altivamente de ellos, ésos morarán en el Fuego eternamente.
¿Hay alguien que sea más impío que quien inventa una mentira contra Alá o niega Sus signos? Ésos tendrán la suerte a que han sido destinados. Cuando, al fin, Nuestros enviados vengan a ellos para llamarles, dirán: «¿Dónde está lo que invocabais en lugar de invocar a Alá?» Ellos dirán: «¡Nos han abandonado!» Entonces, atestiguarán contra sí mismos su incredulidad.
Dirá «¡Entrad en el Fuego a reuniros con las comunidades de genios y hombres que os han precedido!» Siempre que una comunidad entra, maldice a su hermana. Cuando, al fin, se encuentren allí todas, la última en llegar dirá de la primera: «¡Señor! Éstos son quienes nos extraviaron. Dóblales, pues, el castigo del Fuego». Dirá: «Todos reciben el doble. Pero vosotros no sabéis».
La primera de ellas dirá a la última: «No gozáis de ningún privilegio sobre nosotros. Gustad, pues, el castigo que habéis merecido».
A quienes hayan desmentido Nuestros signos y se hayan apartado altivamente de ellos, no se les abrirán las puertas del cielo ni entrarán en el Jardín hasta que entre un camello en el ojo de una aguja. Así retribuiremos a los pecadores.
Tendrán la gehena por lecho y, por encima, cobertores. Así retribuiremos a los impíos.
Quienes creyeron y obraron bien- a nadie pedimos sino según sus posibilidades-. ésos morarán en el Jardín eternamente.
Extirparemos el rencor que quede en sus pechos. Fluirán arroyos a sus pies. Dirán: «¡Alabado sea Alá, Que nos ha dirigido acá! No habríamos sido bien dirigidos si no nos hubiera dirigido Alá. Los enviados de nuestro Señor bien que trajeron la Verdad». Y se les llamará: «Éste es el Jardín. Lo habéis heredado en premio a vuestras obras».
Los moradores del Jardín llamarán a los moradores del Fuego: «Hemos encontrado que era verdad lo que nuestro Señor nos había prometido. Y vosotros, ¿ habéis encontrado si era verdad lo que vuestro Señor os había prometido?» «¡Si!», dirán. Entonces, un voceador pregonará entre ellos: «¡Que la maldición de Alá caiga sobre los impíos.
que desvían a otros del camino de Alá, deseando que sea tortuoso, y no creen en la otra vida!»
Hay entre los dos un velo. En los lugares elevados habrá hombres que reconocerán a todos por sus rasgos distintivos y que llamarán a los moradores del Jardín: «¡Paz sobre vosotros!» No entrarán en él, por mucho que lo deseen.
Cuando sus miradas se vuelvan hacia los moradores del Fuego, dirán: «¡Señor! ¡No nos pongas con el pueblo impío»
Y los moradores de los lugares elevados llamarán a hombres que reconozcan por sus rasgos distintivos. Dirán: «Lo que habéis acumulado y vuestra altivez no os han servido de nada.
¿Son éstos aquéllos de quienes jurabais que Alá no iba a apiadarse de ellos?» «¡Entrad en el Jardín! No tenéis que temer y no estaréis tristes».
Los moradores del Fuego gritarán a los moradores del Jardín: «¡Derramad sobre nosotros algo de agua o algo de lo que Alá os ha proveído!» Dirán: «Alá ha prohibido ambas cosas a los infieles,
que tomaron su religión a distracción y juego, a quienes la vida de acá engañó». Hoy les olvidaremos, como ellos olvidaron que les llegaría este día y negaron Nuestros signos.
Les trajimos una Escritura, que explicamos detalladamente, con pleno conocimiento, como dirección y misericordia para gente que cree.
¿Esperan otra cosa que su cumplimiento? El día que se cumpla, los que antes la olvidaron dirán: «Los enviados de nuestro Señor bien que trajeron la Verdad ¿Tenemos ahora intercesores que intercedan por nosotros o se nos podría devolver y obraríamos de modo diferente al que obramos?» Se han perdido a sí mismos y se han esfumado sus invenciones.
Vuestro Señor es Alá, Que ha creado los cielos y la tierra en seis días. Luego, se ha instalado en el Trono. Cubre el día con la noche, que le sigue rápidamente. Y el sol, la luna y las estrellas, sujetos por Su orden. ¿No son Suyas la creación y la orden? ¡Bendito sea Alá, Señor del universo!
¡Invocad a vuestro Señor humilde y secretamente! Él no ama a quienes violan la ley.
¡No corrompáis en la tierra después de reformada! ¡Invocadle con temor y anhelo! La misericordia de Alá está cerca de quienes hacen el bien.
Es Él quien envía los vientos como nuncios que preceden a Su misericordia. Cuando están cargados de nubes pesadas, las empujamos a un país muerto y hacemos que llueva en él y que salgan, gracias al agua, frutos de todas clases. Así haremos salir a los muertos. Quizás así, os dejéis amonestar.
La vegetación de un país bueno sale con la ayuda de su Señor, mientras que de un país malo sale pero escasa. Así explicamos los signos a gente que agradece.
Enviamos Noé a su pueblo. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún otro dios que a Él. Temo por vosotros el castigo de un día terrible».
Los dignatarios de su pueblo dijeron: «Sí, vemos que estás evidentemente extraviado».
Dijo: «¡Puebla! No estoy extraviado, antes bien he sido enviado por el Señor del universo.
Os comunico los mensajes de mi Señor y os aconsejo bien. Y sé por Alá lo que vosotros no sabéis.
¿Os maravilláis de que os haya llegado una amonestación de vuestro Señor, por medio de un hombre salido de vosotros, para advertiros y para que temáis a Alá y, quizás, así, se os tenga piedad?»
Pero le desmintieron. Así, pues, les salvamos, a él y a quienes estaban con él en la nave, y anegamos a quienes habían desmentido Nuestros signos. Eran, en verdad, un pueblo ciego.
Y a los aditas su hermano Hud. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún otro dios que a Él. ¿No vais a temerle?»
Los dignatarios de su pueblo, que no creían, dijeron: «Vemos que estás tonto y, sí, creemos que eres de los que mienten».
Dijo: «¡Pueblo! No estoy tonto. Antes bien, he sido enviado por el Señor del universo.
Os comunico los mensajes de mi Señor y os aconsejo fielmente.
¿Os maravilláis de que os haya llegado una amonestación de vuestro Señor por medio de un hombre salido de vosotros para advertiros? Y recordad cuando os hizo sucesores después del pueblo de Noé y os hizo corpulentos. ¡Recordad, pues, los beneficios de Alá! Quizás, así, prosperéis».
Dijeron: «¿Has venido a nosotros para que sirvamos a Alá Solo y renunciemos a aquéllos que nuestros padres servían? Tráenos, pues, aquello con que nos amenazas, si es verdad lo que dices».
Dijo: «¡Que la indignación y la ira de vuestro Señor caigan sobre vosotros! ¿Disputaréis conmigo sobre los nombres que habéis puesto, vosotros y vuestros padres? Alá no les ha conferido ninguna autoridad. ¡Y esperad! Yo también soy de los que esperan».
Así, pues, salvamos a él y a los que con él estaban por una misericordia venida de Nosotros. Y extirpamos a quienes habían desmentido Nuestros signos y no eran creyentes.
Y a los tamudeos su hermano Salih. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún otro dios que a Él. Os ha venido de vuestro Señor una prueba: es la camella de Alá, que será signo para vosotros, ¡Dejadla que pazca en la tierra de Alá y no le hagáis mal! Si no, os alcanzará un castigo doloroso.
Recordad cuando os hizo sucesores, después de los aditas y os estableció en la tierra. Edificasteis palacios en las llanuras y excavasteis casas en las montañas. Recordad los beneficios de Alá y no obréis mal en la tierra corrompiendo».
Los dignatarios de su pueblo, altivos, dijeron a los débiles que habían creído: «¿Sabéis si Salih ha sido enviado por su Señor?». Dijeron: «Creemos en el mensaje que se le ha confiado».
Los altivos dijeron: «Pues nosotros no creemos en lo que vosotros creéis».
Y desjarretaron la camella e infringieron la orden de su Señor, diciendo: «¡Salih! ¡Tráenos aquello con que nos amenazas, si de verdad eres de los enviados!»
Les sorprendió el Temblor y amanecieron muertos en sus casas.
Se alejó de ellos, diciendo: «Pueblo! Os he comunicado el mensaje de mi Señor y os he aconsejado bien, pero no amáis a los buenos consejeros».
Y a Lot. Cuando dijo a su pueblo: «¿Cometéis una deshonestidad que ninguna criatura ha cometido antes?
Ciertamente, por concupiscencia, os llegáis a los hombres en lugar de llegaros a las mujeres. ¡Sí, sois un pueblo inmoderado!»
Lo único que respondió su pueblo fue: «¡Expulsadles de la ciudad! ¡Son gente que se las da de puros!»
Y les salvamos, a él y a su familia, salvo a su mujer, que fue de los que se rezagaron.
E hicimos llover sobre ellos una lluvia: ¡Y mira cómo terminaron los pecadores!
Y a los madianitas su hermano Suayb. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún otro dios que a Él. Os ha venido, de vuestro Señor, una prueba. ¡Dad la medida y el peso justos, no defraudéis a los hombres en sus bienes! ¡No corrompáis en la tierra después de reformada! Eso es mejor para vosotros, si es que sois creyentes.
No acechéis en cada vía a quienes creen en Él, amenazándoles y desviándoles del camino de Alá, deseando que sea tortuoso. Y recordad, cuando erais pocos y Él os multiplicó. ¡Y mirad cómo terminaron los corruptores!
Y si algunos de vosotros creen en el mensaje que se me ha confiado y otros no, tened paciencia hasta que Alá decida entre nosotros. Él es el Mejor en decidir».
Los dignatarios del pueblo, altivos, dijeron: «Hemos de expulsarte de nuestra ciudad, Suayb, y a los que contigo han creído, a menos que volváis a nuestra religión». Suayb dijo: «¿Aun si no nos gusta?
Inventaríamos una mentira contra Alá si volviéramos a vuestra religión después de habernos salvado Alá de ella. No podemos volver a ella, a menos que Alá nuestro Señor lo quiera. Nuestro Señor lo abarca todo en Su ciencia. ¡Confiamos en Alá! ¡Señor, falla según Justicia entre nosotros y nuestro pueblo! Tú eres Quien mejor falla».
Los dignatarios de su pueblo, que no creían, dijeron: «Si seguís a Suayb, estáis perdidos...»
Les sorprendió el Temblor y amanecieron muertos en sus casas.
Fue como si los que habían desmentido a Suayb no hubieran habitado en ellas. Los que habían desmentido a Suayb fueron los que perdieron.
Se alejó de ellos, diciendo: «¡Pueblo! Os he comunicado los mensajes de mi Señor y os he aconsejado bien. ¿Cómo voy a sentirlo ahora por gente infiel?»
No enviamos a ningún profeta a ciudad que no infligiéramos a su población miseria y desgracia -quizás, así se humillaran-,
y que no cambiáramos, a continuación, el mal por el bien hasta que olvidaran lo ocurrido y dijeran: «La desgracia y la dicha alcanzaron también a nuestros padres». Entonces, nos apoderábamos de ellos por sorpresa sin que se apercibieran.
Si los habitantes de las ciudades hubieran creído y temido a Alá, habríamos derramado sobre ellos bendiciones del cielo y de la tierra, pero desmintieron y nos apoderamos de ellos por lo que habían cometido.
¿Es que los habitantes de las ciudades están a salvo de que Nuestro rigor les alcance de noche, mientras duermen?
¿O están a salvo los habitantes de las ciudades de que Nuestro rigor les alcance de día, mientras juegan?
¿Es que están a salvo de la intriga de Alá? Nadie está a salvo de la intriga de Alá, sino los que pierden.
¿No hemos indicado a los que han heredado la tierra después de sus anteriores ocupantes que, si Nosotros quisiéramos. les afligiríamos por sus pecados, sellando sus corazones de modo que no pudieran oír?
Ésas son las ciudades de las que te hemos contado algunas cosas. Vinieron a ellas sus enviados con las pruebas claras, pero no estaban para creer en lo que antes habían desmentido. Así sella Alá los corazones de los infieles.
No hemos encontrado en la mayoría de ellos fidelidad a una alianza, pero si hemos encontrado que la mayoría son unos perversos.
Luego, después de ellos, enviamos a Moisés con Nuestros signos a Faraón y a sus dignatarios, pero fueron injustos con ellos. ¡Y mira cómo terminaron los corruptores!
Moisés dijo: «Faraón! He sido enviado por el Señor del universo.
No debo decir nada contra Alá, sino la verdad. Os he traído una prueba clara de vuestro Señor. Deja marchar conmigo a los Hijos de Israel».
Dijo: «Si has traído un signo, muéstralo, si es verdad lo que dices».
Tiró su vara y se convirtió en auténtica serpiente.
Sacó su mano y he aquí que apareció blanca a los ojos de los presentes.
Los dignatarios del pueblo de Faraón dijeron: «Sí, éste es un mago entendido.
Quiere expulsaros de vuestra tierra ¿Qué ordenáis?»
Dijeron: «¡Dales largas, a él y a su hermano, y envía a las ciudades a agentes que convoquen,
que te traigan a todo mago entendido!»
Los magos vinieron a Faraón y dijeron: «Tiene que haber una recompensa para nosotros si vencemos».
Dijo: «Sí, y seréis, ciertamente, de mis allegados».
Dijeron: «¡Moisés! ,Tiras tú o tiramos nosotros?»
Dijo: «¡Tirad vosotros!» Y, cuando tiraron fascinaron los ojos de la gente y les aterrorizaron. Vinieron con un encantamiento poderoso.
E inspiramos a Moisés: «¡Tira tu vara!» Y he aquí que ésta engulló sus mentiras.
Y se cumplió la Verdad y resultó inútil lo que habían hecho.
Fueron, así, vencidos y se retiraron humillados.
Los magos cayeron prosternados
Dijeron: «Creemos en el Señor del universo,
el Señor de Moisés y de Aarón».
Faraón dijo: «¡Habéis creído en él antes de que yo os autorizara! Ésta es, ciertamente, una intriga que habéis urdido en la ciudad para sacar de ella a su población, pero vais a ver...
He de haceros amputar las manos y los pies opuestos. Luego he de haceros crucificar a todos».
Dijeron: «Ciertamente, volveremos a nuestro Señor.
Te vengas de nosotros sólo porque hemos creído en los signos de nuestro Señor cuando han venido a nosotros. ¡Señor! Infunde en nosotros paciencia y haz que cuando muramos lo hagamos sometidos a Ti».
Los dignatarios del pueblo de Faraón dijeron: «¿Dejaréis que Moisés y su pueblo corrompan en el país y os abandonen, a ti a y a tus dioses?» Dijo: «Mataremos sin piedad a sus hijos varones y dejaremos con vida a sus mujeres. Les podemos».
Moisés dijo a su pueblo: «¡Implorad la ayuda de Alá y tened paciencia! La tierra es de Alá y se la da en herencia a quien Él quiere de Sus siervos. El fin es para los que temen a Alá».
Dijeron: «Hemos sufrido antes de que tú vinieras a nosotros y luego de haber venido». Dijo: «Puede que vuestro Señor destruya a vuestro enemigo y os haga sucederles en la tierra para ver cómo actuáis».
Infligimos al pueblo de Faraón años y escasez de frutos. Quizás así, se dejaran amonestar.
Cuando les sonreía la fortuna, decían: «¡Esto es nuestro!». Pero, cuando les sucedía un mal, lo achacaban al mal agüero de Moisés y de quienes con él estaban. ¿Es que su suerte no dependía sólo de Alá? Pero la mayoría no sabían.
Dijeron: «Sea cual sea el signo que nos traigas para hechizarnos con él, no te creeremos».
Enviamos contra ellos la inundación, las langostas, los piojos, las ranas y la sangre, signos inteligibles. Pero fueron altivos, eran gente pecadora.
Y, cuando cayó el castigo sobre ellos, dijeron: «¡Moisés! Ruega a tu Señor por nosotros en virtud de la alianza que ha concertado contigo. Si apartas el castigo de nosotros, creeremos, ciertamente, en ti y dejaremos que los Hijos de Israel partan contigo».
Pero, cuando retiramos el castigo hasta que se cumpliera el plazo que debían observar, he aquí que quebrantaron su promesa.
Nos vengamos de ellos anegándoles en el mar por haber desmentido Nuestros signos y por no haber hecho caso de ellos.
Y dimos en herencia al pueblo que había sido humillado las tierras orientales y las occidentales, que Nosotros hemos bendecido. Y se cumplió la bella promesa de tu Señor a los Hijos de Israel, por haber tenido paciencia. Y destruimos lo que Faraón y su pueblo habían hecho y lo que habían construido.
E hicimos que los Hijos de Israel atravesaran el mar y llegaron a una gente entregada al culto de sus ídolos. Dijeron: «¡Moisés! ¡Haznos un dios, como ellos tienen dioses!» «¡Sois un pueblo ignorante!», dijo.
«Aquello en que estas gentes están va a ser destruido y sus obras serán vanas».
Dijo: «¿Voy a buscaros un dios diferente de Alá, siendo así que Él os ha distinguido entre todos los pueblos?»
Y cuando os salvamos de las gentes de Faraón, que os sometían a duro castigo, matando sin piedad a vuestros hijos varones y dejando con vida a vuestras mujeres. Con esto os probó vuestro Señor duramente.
Y nos dimos cita con Moisés durante treinta días, que completamos con otros diez. Así, la duración con su Señor fue de cuarenta días. Moisés dijo a su hermano Aarón: «Haz mis veces en mi pueblo, obra bien y no imites a los corruptores».
Cuando Moisés acudió a Nuestro encuentro y su Señor le hubo hablado, dijo: «¡Señor! ¡Muéstrate a mí, que pueda mirarte!» Dijo: «¡No Me verás! ¡Mira, en cambio, la montaña! Si continúa firme en su sitio, entonces Me verás». Pero, cuando su Señor se manifestó a la montaña, la pulverizó y Moisés cayó al suelo fulminando. Cuando volvió en si dijo: «¡Gloria a Ti! Me arrepiento y soy el primero de los que creen».
Dijo: «¡Moisés! Con Mis mensajes y con haberte hablado, te he escogido entre todos los hombres. ¡Coge, pues, lo que te doy y sé de los agradecidos!»
Y le escribimos en las Tablas una exhortación sobre todo y una explicación detallada de todo. «Cógelas, pues, con fuerza y ordena a tu pueblo que coja lo mejor de ellas». Yo os haré ver la morada de los perversos.
Apartaré de Mis signos a quienes se ensoberbezcan sin razón en la tierra. Sea cual sea el signo que ven, no creen en él. Si ven el camino de la buena dirección, no lo toman como camino, pero si ven el camino del descarrío, sí que lo toman como camino. Y esto es así porque han desmentido Nuestros signos y no han hecho caso de ellos.
Vanas serán las obras de quienes desmintieron Nuestros signos y la existencia de la otra vida. ¿Podrán ser retribuidos por otra cosa que por lo que hicieron?
Y el pueblo de Moisés, ido éste, hizo un ternero de sus aderezos, un cuerpo que mugía. ¿Es que no vieron que no les hablaba ni les dirigía? Lo cogieron y obraron impíamente.
Y, cuando se arrepintieron y vieron que se habían extraviado, dijeron: «Si nuestro Señor no se apiada de nosotros y nos perdona, seremos, ciertamente, de los que pierden».
Y, cuando Moisés regresó a su pueblo, airado y dolido, dijo: «¡Qué mal os habéis portado, luego de irme y dejaros! ¿Es que queréis adelantar el juicio de vuestro Señor?» Y arrojó las Tablas y, cogiendo de la cabeza a su hermano, lo arrastró hacia sí. Dijo: «¡Hijo de mi madre! La gente me ha humillado y casi me mata. ¡No hagas, pues, que los enemigos se alegren de mi desgracia! ¡No me pongas con el pueblo impío!»
Dijo: «¡Señor! ¡Perdónanos a mí y a mi hermano, e introdúcenos en Tu misericordia! Tú eres la Suma Misericordia».
A quienes cogieron el ternero les alcanzará la ira de su Señor y la humillación en la vida de acá. Así retribuiremos a los que inventan.
Con quienes, habiendo obrado mal, luego se arrepientan y crean, tu Señor será, sí, indulgente, misericordioso.
Cuando se calmó la ira de Moisés cogió las Tablas. Su texto contiene dirección y misericordia para quienes temen a su Señor.
Moisés eligió de su pueblo a setenta hombres para asistir a Nuestro encuentro. Cuando les sorprendió el Temblor dijo: «¡Señor! Si hubieras querido, les habrías hecho perecer antes y a mí también. ¿Vas a hacernos perecer por lo que han hecho los tontos de nuestro pueblo? Esto no es más que una prueba Tuya, que Te sirve para extraviar o dirigir a quien quieres. ¡Tú eres nuestro Amigo! Perdónanos, pues, y apiádate de nosotros! Nadie perdona tan bien como Tú.
Destínanos bien en la vida de acá y en la otra. Nos hemos vuelto a Ti». Dijo: «Inflijo Mi castigo a quien quiero, pero Mi misericordia es omnímoda». Destinaré a ella a quienes teman a Alá y den el azaque y a quienes crean en Nuestros signos.
a quienes sigan al Enviado, el Profeta de los gentiles, a quien ven mencionado en sus textos: en la Tora y en el Evangelio, que les ordena lo que está bien y les prohíbe lo que está mal, les declara lícitas las cosas buenas e ilícitas las impuras, y les libera de sus cargas y de las cadenas que sobre ellos pesaban. Los que crean en él, le sostengan y auxilien, los que sigan la Luz enviada abajo con él, ésos prosperarán.
Di: «¡Hombres Yo soy el Enviado de Alá a todos vosotros, de Aquél a Quien pertenece el dominio de los cielos y de la tierra. No hay más dios que Él. Él da la vida y da la muerte. ¡Creed, pues, en Alá y en su Enviado, el Profeta de los gentiles, que cree en Alá y en Sus palabras! ¡Y seguidle! Quizás, así, seáis bien dirigidos».
En el pueblo de Moisés había una comunidad que se dirigía según la Verdad, y que, gracias a ella, observaba la justicia.
Los dividimos en doce tribus, como comunidades. Cuando el pueblo pidió agua a Moisés, inspiramos a éste «¡Golpea la roca con tu vara!». Y brotaron de ella doce manantiales. Todos sabían de cuál debían beber. Hicimos que se les nublara y les enviamos de lo alto el maná y las codornices: «¡Comed de las cosas buenas de que os hemos proveído.» Y no fueron injustos con Nosotros, sino que lo fueron consigo mismos.
Y cuando se les dijo: «Habitad en esta ciudad y comed cuanto queráis de lo que en ella haya. Decid '¡Perdón!' ¡Entrad por la puerta prosternándoos! Os perdonaremos vuestros pecados y daremos más a los que hagan el bien».
Pero los impíos de ellos cambiaron por otras las palabras ¡que se les habían dicho y les enviamos un castigo del cielo por haber obrado impíamente.
Y pregúntales por aquella ciudad, a orillas del mar, cuyos habitantes violaban el sábado. Los sábados venían a ellos los peces a flor de agua y los otros días no venían a ellos. Les probamos así por haber obrado perversamente.
Y cuando unos dijeron: «¿Por qué exhortáis a un pueblo que Alá va a hacer perecer o a castigar severamente?» Dijeron: «Para que vuestro Señor nos disculpe. Quizás, así teman a Alá».
Y, cuando hubieron olvidado lo que se les había recordado, salvamos a quienes habían prohibido el mal e infligimos un mal castigo a los impíos, por haber obrado perversamente.
Y, cuando desatendieron las prohibiciones, les dijimos: «¡Convertíos en monos repugnantes!»
Y cuando tu Señor anunció que enviaría, ciertamente, contra ellos hasta el día de la Resurrección a gente que les impusiera un duro castigo. Ciertamente, tu Señor es rápido en castigar, pero también es indulgente, misericordioso.
Los dividimos en la tierra en comunidades. De ellos, había unos que eran justos y otros que no. Les probamos con bendiciones e infortunios. Quizás, así, se convirtieran.
Sus sucesores, habiendo heredado la Escritura, se apoderan de los bienes de este mundo, diciendo: «Ya se nos perdonará». Y si se les ofrecen otros bienes, semejantes a los primeros, se apoderan también de ellos. ¿No se concertó con ellos el pacto de la Escritura , según el cual no dirían nada contra Alá sino la verdad? Y eso que han estudiado cuanto en ella hay... Pero la Morada Postrera es mejor para quienes temen a Alá - ¿es que no razonáis?-,
para los que se aferran a la Escritura y hacen la azalá. No dejaremos de remunerar a quienes obren bien.
Y cuando sacudimos la montaña sobre ellos como si hubiera sido un pabellón y creyeron que se les venía encima: «¡Coged con fuerza lo que os hemos dado y recordad bien su contenido! Quizás, así, temáis a Alá».
Y cuando tu Señor sacó de los riñones de los hijos de Adán a su descendencia y les hizo atestiguar contra sí mismos: «¿No soy yo vuestro Señor?» Dijeron: «¡Claro que sí, damos fe!» No sea que dijerais el día de la Resurrección: «No habíamos reparado en ello».
O que dijerais: «Nuestros padres eran ya asociadores y nosostros no somos más que sus descendientes. ¿Vas a hacernos perecer por lo que los falsarios han hecho?»
Así explicamos las aleyas. Quizás así se conviertan.
Cuéntales lo que pasó con aquél a quien dimos Nuestros signos y se deshizo de ellos. El Demonio le persiguió y fue de los descarriados.
Si hubiéramos querido, le habríamos levantado con ellos. Pero se apegó a la tierra y siguió su pasión. Pasó con él como pasa con el perro: jadea lo mismo si le atacas que si le dejas en paz. Así es la gente que desmiente Nuestros signos. Cuéntales estas cosas. Quizás, así, reflexionen.
¡Qué mal ejemplo da la gente que desmiente Nuestros signos y es injusta consigo misma!
Aquél a quien Alá dirige está en el buen camino. Aquéllos, en cambio, a quienes Él extravía, son los que pierden.
Hemos creado para la gehena a muchos de los genios y de los hombres. Tienen corazones con los que no comprenden, ojos con los que no ven, oídos con los que no oyen. Son como rebaños. No, aún más extraviados. Esos tales son los que no se preocupan.
Alá posee los nombres más bellos. Empléalos, pues, para invocarle y apártate de quienes los profanen, que serán retribuidos con arreglo a sus obras.
Entre nuestras criaturas hay una comunidad que se dirige según la Verdad y que, gracias a ella, observa la justicia.
A quienes desmientan Nuestos signos les conduciremos paso a paso, sin que sepan como.
Y les concedo una prórroga. Mi estratagema es segura.
¿No reflexionan? Su paisano no es un poseso. Es sólo un monitor que habla claro.
¿No han considerado el reino de los cielos y de la tierra y todo lo que Alá ha creado? ¿Y que tal vez se acerque su fin? ¿En qué anuncio, después de éste, van a creer?
Aquél a quien Alá extravía, no podrá encontrar quien le dirija. Él les dejará que yerren ciegos en su rebeldía.
Te preguntan por la Hora: «¿Cuándo llegará?» Di: «Sólo mi Señor tiene conocimiento de ella. Nadie sino Él la manifestará a su tiempo. Abruma en los cielos y en la tierra. No vendrá a vosotros sino de repente»,. Te preguntan a ti como si estuvieras bien enterado. Di: «Sólo Alá tiene conocimiento de ella». Pero la mayoría de los hombres no saben.
Di: «Yo no dispongo de nada que pueda aprovecharme o dañarme sino tanto cuanto Alá quiera. Si yo conociera lo oculto, abundaría en bienes y no me alcazaría el mal. Pero no soy sino un monitor, un nuncio de buenas nuevas para gente que cree».
Él es Quien os ha creado de una sola persona, de la que ha sacado a su cónyuge para que encuentre quietud en ella. Cuando yació con ella, ésta llevó una carga ligera, con la que iba de acá para allá; pero cuando se sintió pesada, invocaron ambos a Alá, su Señor. «Si nos das un hijo bueno, seremos, ciertamente, de los agradecidos.
Pero, cuando les dio uno bueno, pusieron a Alá asociados en lo que Él les había dado. ¡Y Alá está por encima de lo que Le asocian!
¿Le asocian dioses que no crean nada -antes bien, ellos mismos han sido creados-
y que no pueden ni auxiliarles a ellos ni auxiliarse a sí mismos?
Si les llamáis a la Dirección, no os siguen. Les da lo mismo que les llaméis o no.
Aquéllos a quienes invocáis, en lugar de invocar a Alá, son siervos como vosotros. ¡Invocadles, pues, y que os escuchen, si es verdad lo que decís...!
¿Tienen pies para andar, manos para asir, ojos para ver, oídos para oír? Di: «¡Invocad a vuestros asociados y urdid algo contra mí! ¡No me hagáis esperar!
Mi amigo es Alá, Que ha revelado la Escritura y Que elige a los justos como amigos.
Y los que vosotros invocáis, en lugar de invocarle a Él, no pueden auxiliaros a vosotros ni auxiliarse a sí mismos».
¡Si les llamáis a la Dirección, no oyen. Les ves que te miran sin verte.
¡Sé indulgente, prescribe el bien y apártate de los ignorantes!
Si el Demonio te incita al mal, busca refugio en Alá. Él todo lo oye, todo lo sabe.
Cuando los que temen a Alá sufren una aparición del Demonio, se dejan amonestar y ven claro.
A sus hermanos, en cambio, persisten en mantenerles descarriados.
Y si no les traes un signo, dicen: «¡Cómo! ¿Por qué no te has escogido uno?» Di: «Yo no hago más que seguir lo que mi Señor me revela». Ésas son pruebas visibles de vuestro Señor, dirección y misericordia para gente que cree.
Y, cuando se recite el Corán, ¡escuchadlo en silencio! Quizás así se os tenga piedad.
Invoca a tu Señor en tu interior, humilde y temerosamente, a media voz, mañana y tarde, y no seas de los despreocupados.
Los que están junto a tu Señor no tienen a menos servirle. Le glorifican y se prosternan ante Él.
Te preguntan por el botín. Di: «El botín pertenece a Alá y al Enviado». ¡Temed, pues, a Alá! ¡Manteneos en paz! ¡Obedeced a Alá y a Su Enviado si sois creyentes!
Son creyentes sólo aquéllos cuyos corazones tiemblan a la mención de Alá, que, cuando se les recitan Sus aleyas, éstas aumentan su fe, que confían en su Señor,
que hacen la azalá y dan limosna de lo que les hemos proveído.
Éstos son los creyentes de verdad. Gozarán de elevada categoría junto a su Señor, de perdón y generoso sustento.
Igual que algunos creyentes se oponían cuando tu Señor te sacaba con razón de tu casa,
así ahora disputan contigo sobre la Verdad, luego de haberse ésta mostrado claramente, como si fueran arrastrados a la muerte, conscientes de ello.
Y cuando Alá os prometió que uno de los dos grupos caería en vuestro poder y deseasteis que fuera el inerme, cuando lo que Alá quería era hacer triunfar la Verdad con Sus palabras y extirpar a los infieles,
para hacer triunfar la Verdad y aniquilar lo falso, a despecho de los pecadores.
Cuando pedisteis auxilio a vuestro Señor y Él os escuchó: «Os reforzaré con mil ángeles uno tras otro».
Alá no lo hizo sino como buena nueva y para que se tranquilizaran vuestros corazones con ello. La victoria no viene sino de Alá. Alá es poderoso, sabio.
Cuando hizo que os entrara sueño, para daros sensación de seguridad venida de Él, e hizo que bajara del cielo agua para purificaros con ella y alejar la mancha del Demonio, para reanimaros y afirmar así vuestros pasos.
Cuando vuestro Señor inspiró a los ángeles: «Yo estoy con vosotros. ¡Confirmad, pues, a los que creen! Infundiré el terror en los corazones de quiens no crean. ¡Cortadles del cuello, pegadles en todos los dedos!»
Es que se habían separado de Alá y de Su Enviado... Y quien se separa de Alá y de Su Enviado... Alá castiga severamente.
¡Ahí tenéis! ¡Gustadlo! Y que los infieles tendrán el castigo del Fuego.
¡Creyentes! Cuando os encontréis con los infieles marchando, ¡no les volváis la espalda!
Quien ese día les vuelva la espalda -a menos que sea que se destaque para acudir a otro combate o para incorporarse a otra tropa- incurrirá en la ira de Alá y tendrá la gehena por morada. ¡Qué mal fin...!
No erais vosotros quienes les mataban, era Alá Quien les mataba. Cuando tirabas, no eras tú quien tiraba, era Alá Quien tiraba, para hacer experimentar a los creyentes un favor venido de Él. Alá todo lo oye, todo lo sabe.
¡Ahí tenéis! Y que Alá hará fracasar la artimaña de los infieles.
«Si buscáis un fallo, ahí lo tenéis. Más os valdría renunciar a vuestra hostilidad. Y, si reanudáis la lucha, Nosotros también la reanudaremos y vuestras huestes no os servirán de nada, por numerosas que sean. ¡Alá está con los creyentes!»
«¡Creyentes! ¡Obedeced a Alá y a Su Enviado! ¡No le volváis la espalda mientras oís...!»
No hagáis como los que dicen: «¡Ya hemos oído!», sin haber oído.
Los seres peores, para Alá, son los sordomudos, que no razonan.
Si Alá hubiera reconocido en ellos bien, les habría concedido la facultad de oír. Pero, aun así, habrían vuelto la espalda y se habrían apartado.
¡Creyentes! ¡Escuchad a Alá y al Enviado cuando éste os llama a algo que os da la vida! ¡Sabed que Alá se interpone entre el hombre y su corazón y que seréis congregados hacia Él!
¡Guardaos de una tentación que no alcanzará exclusivamente a aquéllos de vosotros que sean impíos! ¡Sabed que Alá castiga severamente!
¡Y recordad cuando erais pocos, oprimidos en el país, temerosos de que la gente os capturara! Entonces, os procuró refugio, os fortaleció con Su auxilio y os proveyó de cosas buenas. Quizás, así, fuerais agradecidos.
¡Creyentes! ¡No traicionéis a Alá y a Enviado! ¡No traicionéis, a sabiendas, la confianza puesta en vosotros!
Sabed que vuestra hacienda y vuestros hijos constituyen una tentación, pero también que Alá tiene junto a Sí una magnífica recompensa.
¡Creyentes! Si teméis a Alá, Él os concederá un Criterio, borrará vuestras malas obras y os perdonará. Alá es el Dueño del favor inmenso.
Y cuando los infieles intrigaban contra ti para capturarte, matarte o expulsarte. Intrigaban ellos e intrigaba Alá, pero Alá es el Mejor de los que intrigan.
Y cuando se les recitaban Nuestras aleyas, decían: «¡Ya hemos oído! Si quisiéramos, diríamos algo parecido. Éstas no son sino patrañas de los antiguos».
Y cuando decían: «¡Alá! Si es esto la Verdad que de Ti procede, haz que nos lluevan piedras del cielo o inflígenos un castigo doloroso».
Pero Alá no les iba a castigar estando tú en medio de ellos. Alá no les iba a castigar mientras ellos pedían perdón.
Y ¿por qué no va Alá a castigarles, si apartan de la Mezquita Sagrada? Ni tampoco son amigos de Él. Sólo son amigos Suyos los que Le temen, pero la mayoría no saben.
Su azalá en la Casa no consiste más que en silbidos y palmas. «¡Gustad, pues, el castigo merecido por no haber creído!»
Los infieles gastan su hacienda en desviar a otros del camino de Alá. La gastarán y, después, se lamentarán. Luego, serán vencidos. Y los infieles serán congregados hacia la gehena.
para que Alá distinga al malo del bueno, coloque a los malos unos encima de otros, los amontone a todos y los eche a la gehena. Ésos serán los que pierdan.
Di a los infieles que, si cesan, se les perdonará lo pasado; pero que, si reinciden, seguirán la suerte de los antiguos.
Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda todo el culto a Alá. Si cesan, Alá ve bien lo que hacen.
Y, si vuelven la espalda, sabed que Alá es vuestro Protector. ¡Es un protector excelente, un auxiliar excelente!
Sabed que, si obtenéis algún botín un quinto corresponde a Alá, al Enviado y a sus parientes, a los huérfanos, a los pobres y al viajero, si creéis en Alá y en lo que hemos revelado a Nuestro siervo el día del Criterio, el día que se encontraron los dos ejércitos. Alá es omnipotente.
Cuando estabais en la ladera más próxima y ellos en la más lejana, mientras que la caravana estaba más baja que vosotros. Si hubierais intentado daros cita, no os habríais puesto de acuerdo sobre ella, pero para que Alá decidiera algo que debía hacerse. Para que, ante una prueba clara, pereciera quien debía perecer y, ante una prueba clara, sobreviviera quien debía sobrevivir. Alá todo lo oye, todo lo sabe.
Cuando, en tu sueño, Alá te los mostró poco numerosos; que, si te los hubiera mostrado numerosos, os habríais desanimado y habríais discutido sobre el particular, pero Alá os preservó. Él sabe bien lo que encierran los pechos.
Y cuando Alá, al iniciarse el encuentro, os los mostró poco numerosos a vuestros ojos, igual que os empequeñeció a sus ojos, para que Alá decidiera algo que debía hacerse. Y todo será devuelto a Alá.
¡Creyentes! Cuando encontréis a una tropa ¡manteneos firmes y recordad mucho a Alá! ¡Quizás, así, consigáis la victoria!
¡Y obedeced a Alá y a Su Enviado! ¡No discutáis! Si no, os desanimaréis y se enfriará vuestro ardor. ¡Tened paciencia, que Alá está con los pacientes!
No seáis como los que salieron de sus casas con pompa y ostentación, desviando a otros del camino de Alá. Alá abarca lo que hacen.
Y cuando el Demonio engalanó sus obras y dijo: «¡Nadie podrá venceros hoy, yo os protejo!» Pero, cuando las dos tropas se divisaron, dio media vuelta y dijo: «Yo no soy responsable de vosotros. Veo lo que vosotros no veis. Temo a Alá. Alá castiga severamente».
Cuando los hipócritas y los enfermos de corazón dijeron: «A éstos les ha engañado su religión». Pero quien confía en Alá... Alá es poderoso, sabio.
Si pudieras ver cuando los ángeles llamen a los que no han creído, golpeándoles en el rostro y en la espalda. Y: «¡Gustad el castigo del fuego de la gehena
por las obras que habéis cometido, que Alá no es injusto con Sus siervos!»
Como ocurrió a la gente de Faraón y a los que les precedieron: no creyeron en los signos de Alá y Alá les castigó por sus pecados. Alá es fuerte, castiga severamente.
Esto es así porque Alá no modifica la gracia que dispensa a un pueblo mientras éste no cambie lo que en sí tiene. Alá todo lo oye, todo lo sabe.
Como ocurrió a la gente de Faraón y a los que les precedieron: desmintieron los signos de su Señor y les hicimos perecer por sus pecados. Anegamos a la gente de Faraón: todos eran impíos.
Los seres peores, para Alá, son los que, habiendo sido infieles en el pasado, se obstinan en su incredulidad,
que, habiendo tú concertado una alianza con ellos, la violan a cada momento sin temer a Alá.
Si, pues, das con ellos en la guerra, que sirva de escarmiento a los que les siguen. Quizás, así, se dejen amonestar.
Si temes una traición por parte de una gente, denuncia, con equidad, la alianza con ella. Alá no ama a los traidores.
¡Que no crean los infieles que van a escapar! ¡No podrán!
¡Preparad contra ellos toda la fuerza, toda la caballería que podáis para amedrentar al enemigo de Alá y vuestro y a otros fuera de ellos, que no conocéis pero que Alá conoce! Cualquier cosa que gastéis por la causa de Alá os será devuelta, sin que seáis tratados injustamente.
Si, al contrario, se inclinan hacia la paz, ¡inclínate tú también hacia ella! ¡Y confía en Alá! Él es Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe.
Si quieren engañarte, debe Alá bastarte. Él es Quien te ha fortalecido con Su auxilio y con los creyentes.
cuyos corazones Él ha reconciliado. Tú, aunque hubieras gastado todo cuanto hay en la tierra, no habrías sido capaz de reconciliar sus corazones. Alá, en cambio, los ha reconciliado. Es poderoso, sabio.
¡Profeta! ¡Que Alá te baste! ¡Y a los creyentes que te han seguido!
¡Profeta! ¡Anima a los creyentes al combate! Si hay entre vosotros veinte hombres tenaces, vencerán a doscientos. Y si cien, vencerán a mil infieles, pues éstos son gente que no comprende.
Ahora, Alá os ha aliviado. Sabe que sois débiles. Si hay entre vosotros cien hombres tenaces, vencerán a docientos. Y si mil, vencerán a dos mil, con permiso de Alá. Alá está con los tenaces.
No está bien que un profeta tenga cautivos mientras no someta en la tierra. Vosotros queréis lo que la vida de acá ofrece, en tanto que Alá quiere la otra vida. Alá es poderoso, sabio.
Si no llega a ser por una prescripción previa de Alá, habríais sufrido un castigo terrible por haberos apoderado de aquello.
¡Tomad del botín hecho lo lícito, lo bueno! ¡Y temed a Alá! Alá es indulgente, misericordioso.
¡Profeta! Di a los cautivos que tengáis en vuestro poder: «Si Alá encuentra bien en vuestros corazones, os dará algo mejor de lo que se os ha quitado y os perdonará. Alá es indulgente, misericordioso».
Y si quieren traicionarte, ya antes traicionaron a Alá. Y Él ha dado poder sobre ellos. Alá es omnisciente, sabio.
Los creyentes que emigraron y combatieron con su hacienda y sus personas por la causa de Alá y los que les dieron refugio y auxilio, ésos son amigos unos de otros. Los creyentes que no emigraron no serán nada amigos hasta tanto que emigren. Si os piden que les auxiliéis en nombre de la religión, debéis auxiliarles, a menos que se trate de ir contra gente con la que os una un pacto. Alá ve bien lo que hacéis.
Los infieles son amigos unos de otros. Si no obráis así, habrá en la tierra desorden y gran corrupción.
Los creyentes que emigraron y lucharon por Alá, y quienes les dieron refugio y auxilio, ésos son los creyentes de verdad. Tendrán perdón y generoso sustento.
Quienes, después, creyeron, emigraron y combatieron con vosotros, ésos son de los vuestros. Con todo, y según la Escritura de Alá, los unidos por lazos de consanguinidad están más cerca unos de otros. Alá es omnisciente.
Denuncia por Alá y Su Enviado de la alianza que habéis concertado con los asociadores:
«Circulad por la tierra durante cuatro meses. Pero sabed que no podréis escapar de Alá y que Alá llenará de vergüenza a los infieles».
Proclama de Alá y Su Enviado, dirigida a los hombres el día de la peregrinación mayor. «Alá no es responsable de los asociadores, y Su Enviado tampoco. Si os arrepentís será mejor para vosotros. Pero, si volvéis la espalda, sabed que no escaparéis de Alá». ¡Anuncia a los infieles un castigo doloroso!
Se exceptúan los asociadores con quienes habéis concertado una alianza y no os han fallado en nada ni han ayudado a nadie contra vosotros. Respetad vuestra alianza con ellos durante el plazo convenido. Alá ama a quienes Le temen.
Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociadores dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten, hacen la azalá y dan el azaque, entonces ¡dejadles en paz! Alá es indulgente, misericordioso.
Si uno de los asociadores te pide protección concédesela, para que oiga la Palabra de Alá. Luego, facilítale la llegada a un lugar en que esté seguro. Es que son gente que no sabe.
¿Cómo podrán los asociadores concertar una alianza con Alá y con Su Enviado, a no ser aquéllos con quienes concertasteis una alianza junto a la Mezquita Sagrada? Mientras cumplan con vosotros, cumplid con ellos. Alá ama a quienes Le temen.
¿Cómo si, cuando os vencen, no respetan alianza ni compromiso con vosotros? Os satisfacen con la boca, pero sus corazones se oponen y la mayoría son unos perversos.
Han malvendido los signos de Alá y han desviado a otros de Su camino. ¡Qué detestable es lo que han hecho!
No respetan alianza ni compromiso con el creyente. ¡ ésos son los que violan la ley!
Pero si se arrepienten, hacen la azalá y dan el azaque, entonces serán vuestros hermanos en religión. Exponemos claramente las aleyas a gente que sabe.
Pero, si violan sus juramentos después de haber concluido una alianza y atacan vuestra religión, combatid contra los jefes de la incredulidad. No respetan ningún juramento. Quizás, así, desistan.
¿Cómo no vais a combatir contra gente que ha violado su juramento, que hubiera preferido expulsar al Enviado y os atacó primero? ¿Les tenéis miedo, siendo así que Alá tiene más derecho a que Le tengáis miedo? Si es que sois creyentes...
¡Combatid contra ellos! Alá le castigará a manos vuestras y les llenará de vergüenza, mientras que a vosotros os auxiliará contra ellos, curando así los pechos de gente creyente
y desvaneciendo la ira de sus corazones. Alá se vuelve hacia quien Él quiere. Alá es omnisciente, sabio.
¿O es que habéis creído que se os iba a dejar en paz y que Alá aún no conoce a quienes de vosotros han combatido sin trabar amistad con nadie, fuera de Alá, de Su Enviado y de los creyentes? Alá está bien informado de lo que hacéis.
Los asociadores no deben cuidar del mantenimiento de las mezquitas de Alá, siendo testigos contra sí mismos de su incredulidad. Ésos, ¡qué vanas son sus obras! ¡Estarán en el Fuego eternamente!
.Que sólo cuide del mantenimiento de las mezquitas de Alá quien crea en Alá y en el último Día, haga la azalá, dé el azaque y no tenga miedo sino de Alá. Quizás ésos sean de los bien dirigidos...
¿Vais a comparar al que da de beber a los peregrinos y cuida del mantenimiento de la Mezquita Sagrada con el que cree en Alá y en el último Día y lucha por Alá? No son iguales para Alá. Alá no dirige al pueblo impío.
Quienes crean, emigren y luchen por Alá con su hacienda y sus personas tendrán una categoría más elevada junto a Alá. Ésos serán los que triunfen.
Su Señor les anuncia Su misericordia y satisfacción, así, como jardines en los que gozarán de delicia sin fin,
en los que estarán eternamente, para siempre. Alá tiene junto a Sí una magnífica recompensa.
¡Creyentes! No toméis como amigos a vuestros padres y a vuestros hermanos si prefieren la incredulidad a la fe. Quienes de vosotros les consideran amigos, ésos son los impíos.
Di: «Si preferís vuestros padres, vuestros hijos varones, vuestros hermanos, vuestras esposas, vuestra tribu, la hacienda que habéis adquirido, un negocio por cuyo resultado teméis y casas que os placen, a Alá y a Su Enviado y a la lucha por Su causa, esperad a que venga Alá con Su orden...» Alá no dirige al pueblo perverso.
Alá os ha ayudado a vencer en muchos sitios. Y el día de Hunayn, cuando, complacidos por vuestro gran número, éste no os sirvió de nada; cuando la tierra, a pesar de su vastedad, os resultó angosta y volvisteis la espalda para huir.
Alá, entonces, envió de los alto Su sakina sobre Su Enviado y sobre los creyentes. Hizo también descender legiones invisibles a vuestros ojos y castigó a los que no creían. Ésa es la retribución de los infieles.
Pero, después de eso, Alá se volverá hacia quien Él quiera. Alá es indulgente, misericordioso.
¡Creyentes! Los asociadores son mera impureza. ¡Que no se acerquen, pues, a la Mezquita Sagrada después de este su año! Si teméis escasez, Alá os enriquecerá por favor Suyo, si quiere. Alá es omnisciente, sabio.
¡Combatid conta quienes, habiendo recibido la Escritura, no creen en Alá ni en el último Día, ni prohíben lo que Alá y Su Enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera, hasta que, humillados, paguen el tributo directamente!
Los judíos dicen: «Uzayr es el hijo de Alá». Y los cristianos dicen: «El Ungido es el hijo de Alá». Eso es lo que dicen de palabra. Remedan lo que ya antes habían dicho los infieles. ¡Que Alá les maldiga! ¡Cómo pueden ser tan desviados!
Han tomado a sus doctores y a sus monjes, así como al Ungido, hijo de María, como señores, en lugar de tomar a Alá cuando las órdenes que habían recibido no eran sino de servir a un Dios Uno. ¡No hay más dios que Él! ¡Gloria a Él! ¡Está por encima de lo que Le asocian!
Quisieran apagar de un soplo la Luz de Alá pero Alá no desea sino que resplandezca, a despecho de los infieles.
Él es Quien ha mandado a Su Enviado con la Dirección y con la religión verdadera para que, a despecho de los asociadores, prevalezca sobre toda otra religión.
¡Creyentes! Muchos doctores y monjes devoran, sí, la hacienda ajena injustamente, desviando a otros del camino de Alá. A quienes atesoran oro y plata y no lo gastan por la causa de Alá, anúnciales un castigo doloroso,
el día que esos metales se pongan candentes en el fuego de la gehena y sus frentes, costados y espaldas sean marcados con ellos: «Esto es lo que atesorabais para vosotros. ¡Gustad, pues, lo que atesorabais!»
El número de meses, para Alá, es de doce. Fueron inscritos en la Escritura de Alá el día que creó los cielos y la tierra. De ellos, cuatro son sagrados: ésa es la religión verdadera. ¡No seáis injustos con vosotros mismos no respetándolos! ¡Y combatid todos contra los asociadores como ellos también combaten todos contra vosotros! Y sabed que Alá está con los que Le temen.
El mes intercalar no significa más que un incremento en la incredulidad, con la que se extravían los infieles. Lo declaran profano un año y sagrado otro año, para estar de acuerdo con el número de lo que Alá ha declarado sagrado, declarando así profano lo que Alá ha declarado sagrado. La malicia de sus obras ha sido engalanada, pero Alá no dirige al pueblo infiel.
¡Creyentes! ¿Qué os pasa? ¿Por qué, cuando se os dice: «¡Id a la guerra por la causa de Alá!» permanecéis clavados en tierra? ¿Preferís la vida de acá a la otra? Y ¿qué es el breve disfrute de la vidad de acá comparado con la otra, sino bien poco...?
Si no vais a la guerra, os infligirá un doloroso castigo. Hará que otro pueblo os sustituya, sin que podáis causarle ningún daño. Alá es omnipotente.
Si le negáis auxilio, Alá sí que le auxilió cuando, expulsado por los infieles, con un solo compañero, le decía a éste estando los dos en la cueva: «¡No estés triste! ¡Alá está con nosotros!» Alá hizo descender sobre él Su sakina y le reforzó con legiones invisibles a vuestros ojos. Alá puso Su Palabra por encima de la palabra de los infieles.. Alá es poderoso, sabio.
¡Id a la guerra, tanto si os es fácil como si os es difícil! ¡Luchad por Alá con vuestra hacienda y vuestras personas! Es mejor para vosotros. Si supierais...
Si se hubiera tratado de una ventaja inmediata o de un viaje corto, te habrían seguido, pero el objetivo les ha parecido distante. Jurarán por Alá: «Si hubiéramos podido, os habríamos acompañado a la guerra». Se pierden a sí mismos. Alá sabe que mienten.
¡Que Alá te perdone! ¿Por qué les has dispensado antes de haber distinguido a los sinceros de los que mienten?
Quienes creen en Alá y en el último Día no te piden dispensa cuando de luchar con su hacienda y sus personas se trata. Alá conoce bien a quienes Le temen.
Sólo te piden dispensa quienes no creen en Alá y en el último Día, aquéllos cuyos corazones están llenos de dudas y que, por dudar, vacilan.
Si hubieran querido ir a la guerra, se habrían preparado para ello, pero Alá no ha aprobado su marcha. Les ha infundido pereza y se les ha dicho: «¡Quedaos con los que se quedan!»
Si os hubieran acompañado a la guerra, no habrían hecho más que aumentar la confusión y habrían sembrado la desconfianza entre vosotros, buscando soliviantaros. Hay entre vosotros quienes dan oídos a lo que dicen, pero Alá conoce bien a los impíos.
Ya buscaron antes soliviantar y enredaron bien tus asuntos hasta que vino la Verdad y apareció la orden de Alá, a despecho de ellos.
Hay entre ellos quien dice: «Dispénsame y no me tientes!» Pero ¿es que no han caído ya en la tentación? La gehena, ciertamente, cercará a los infieles.
Si te sucede algo bueno, les duele, y, si te aflige una desgracia, dicen: «¡Ya hemos tomado nuestras precauciones!» Y se van tan contentos...
Di: «Sólo podrá ocurrirnos lo que Alá nos haya predestinado. Él es nuestro Dueño. ¡Que los creyentes, pues, confíen en Alá!»
Di: «Qué podéis esperar para nosotros sino una de las dos contingencias más bellas?» Nosotros, en cambio, esperamos que Alá os aflija con un castigo venido de Él o a manos nuestras. ¡Esperad, pues! Nosotros también esperamos con vosotros.
Di: «Da lo mismo que deis limosna a gusto o a disgusto, pues no se os ha de aceptar, ya que sois gente perversa».
Lo único que ha impedido que su limosna sea aceptada es que no creen en Alá ni en Su Enviado, no acuden a la azalá sino perezosamente y no dan limosna sino a disgusto.
¡No te maravilles de su hacienda ni de sus hijos! Alá sólo quiere con ello castigarles en la vida de acá y que exhalen su último suspiro siendo infieles.
Juran por Alá que son, sí, de los vuestros, pero no lo son, sino que son gente que tiene miedo.
Si encontraran un refugio o cuevas o algún sitio donde poder esconderse irían allá a toda prisa.
Algunos de ellos te critican a propósito de las limosnas. Si se les da de ellas, están contentos; si no se les da de ellas, se enfadan.
Si quedaran satisfechos de lo que Alá y Su Enviado les han dado y dijeran: «¡Alá nos basta! Alá nos dará de Su favor y Su Enviado también. ¡Deseamos ardientemente a Alá!»...
Las limosnas son sólo para los necesitados, los pobres, los limosneros, aquéllos cuya voluntad hay que captar, los cautivos, los insolventes, la causa de Alá y el viajero. Es un deber impuesto por Alá. Alá es omnisciente, sabio.
Hay entre ellos quienes molestan al Profeta y dicen: «¡Es todo oídos!» Di: «Por vuestro bien es todo oídos. Cree en Alá y tiene fe en los creyentes. Es misericordioso para aquéllos de vosotros que creen». Quienes molesten al Enviado de Alá, tendrán un castigo doloroso.
Os juran por Alá por satisfaceros, pero Alá tiene más derecho, y Su Enviado también, a que Le satisfagan. Si es que son creyentes...
¿No saben que quien se opone a Alá y a Su Enviado tendrá eternamente el Fuego de la gehena? ¡Qué enorme deshonra..!
Los hipócritas temen la revelación de una sura que les informe del contenido de sus corazones. Di: «¡Burlaos, que ya sacará Alá lo que teméis!»
Si les preguntas, dicen: «No hacíamos más que parlotear y bromear». Di: «¡Os burlabais de Alá, de Sus signos y de Su Enviado?»
¡No os disculpéis! Habéis dejado de creer después de haber creído y, si perdonamos a alguno de vosotros, castigaremos a otros por haber sido pecadores.
Los hipócritas y las hipócritas son todos uno. Ordenan lo que está mal y prohíben lo que está bien. Cierran sus manos. Han olvidado a Alá y Él les ha olvidado. Los hipócritas son los perversos.
Alá ha amenazado a los hipócritas, a las hipócritas y a los infieles con el fuego de la gehena, en el que estarán eternamente. Les bastará. ¡Qué Alá les maldiga! Tendrán un castigo permanente.
Lo mismo les pasó a los que os precedieron. Eran más fuertes que vosotros, más ricos y tenían más hijos. Disfrutaron de su parte. Disfrutad vosotros también de vuestra parte, como vuestros antecesores disfrutaron de la suya. Habéis parloteado igual que ellos. Vanas fueron sus obras en la vida de acá y vanas lo serán en la otra. Ésos son los que pierden.
¿No se han enterado de lo que pasó a quienes les precedieron: el pueblo de Noé, los aditas, los tamudeos, el pueblo de Abraham, los madianitas y los de las vueltas de arriba abajo? Sus enviados vinieron a ellos con las pruebas claras. No fue Alá quien fue injusto con ellos, sino que ellos lo fueron consigo mismos.
Pero los creyentes y las creyentes son amigos unos de otros. Ordenan lo que está bien y prohíben lo que está mal. Hacen la azalá, dan el azaque y obedecen a Alá y a Su Enviado. De ésos se apiadará Alá. Alá es poderoso, sabio.
Alá ha prometido a los creyentes y a las creyentes jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente, y viviendas agradables en los jardines del edén. Pero la satisfacción de Alá será mejor aún. ¡Ése el éxito grandioso!
¡Profeta! ¡Combate contra los infieles y los hipócritas, sé duro con ellos! Su refugio será la gehena. ¡Qué mal fin...!
Juran por Alá que no han profesado la incredulidad, cuando la verdad es que sí. Han apostado después de haber abrazado el islam. Aspiraban a algo que no han conseguido y han quedado resentidos sólo por no haber obtenido más que aquello con que Alá y Su Enviado les han enriquecido, por favor Suyo. Sería mejor para ellos que se arrepintieran. Si vuelven la espalda, Alá les infligirá un castigo doloroso en la vida de acá y en la otra. No encontrarán en la tierra amigo ni auxiliar.
Algunos de ellos han concertado una alianza con Alá: «Si nos da algo de Su favor, sí que daremos limosna, sí que seremos de los justos».
Pero, cuando les da algo de Su favor, se muestran avaros de ello, vuelven la espalda y se van.
Así, ha infundido en su ánimo la hipocresía hasta el día que Le encuentren, por haber faltado a lo que habían prometido a Alá y por haber mentido.
¿No saben que Alá conoce sus secretos y sus conciliábulos, y que Alá conoce a fondo las cosas ocultas?
Son ellos los que critican, tanto a los creyentes que, espontáneamente, dan limosna, como a quienes sólo con un gran esfuerzo consiguen darla. Se burlan de ellos. También Alá se burlará de ellos y tendrán un castigo doloroso.
Da lo mismo que pidas o no que se les perdone. Aunque lo pidieras setenta veces, Alá no les perdonaría, porque no han creído en Alá y en Su Enviado. Alá no dirige al pueblo perverso.
Los dejados atrás se alegraron de poder quedarse en casa en contra del Enviado de Alá. Les repugnaba luchar por Alá con su hacienda y sus personas y decían: «No vayáis a la guerra con este calor». Di: «El fuego de la gehena es aún más caliente». Si entendieran...
¡Que rían, pues, un poco! Ya llorarán, y mucho, como retribución de lo que han cometido.
Si Alá vuelve a llevarte a un grupo de ellos y te piden permiso para ir a la guerra, di: «¡No iréis nunca conmigo! ¡No combatiréis conmigo contra ningún enenmigo! Preferisteis una vez quedaros en casa. ¡Quedaos, pues, con los que se quedan detrás!»
¡No ores nunca por ninguno de ellos cuando muera, ni te detengas ante su tumba! No han creído en Alá y en Su Enviado y han muerto en su perversidad.
¡ No te maravilles de su hacienda y de sus hijos! Alá sólo quiere con ello castigarles en la vida de acá y que exhalen su último suspiro siendo infieles.
Cuando se revela una sura: «¡Creed en Alá y combatid junto a Su Enviado», los más ricos de ellos te piden permiso y dicen: «¡Deja que nos quedemos con los que se quedan!»
Prefieren quedarse con las mujeres dejadas detrás. Han sido sellados sus corazones, así que no entienden.
Pero el Enviado y los que con él creen combaten con su hacienda y sus personas. Suyas serán las cosas buenas. Ésos son los que prosperarán.
Alá les ha preparado jardines por cuyos bajos fluyen arroyos, en los que estarán eternamente ¡Ése es el éxito grandioso.
Los beduinos que se excusan vienen a que se les dé permiso. Los que mienten a Alá y a Su Enviado se quedan en casa. Un castigo doloroso alcanzará a los que de ellos no crean.
Si son sinceros para con Alá y con Su Enviado, no habrá nada que reprochar a los débiles, a los enfermos, a los que no encuentran los medios. No hay motivo contra los que obran con honradez. Alá es indulgente, misericordioso.
Tampoco contra aquéllos a quienes, viniendo a ti para que les facilites montura, dices: «No os encuentro montura» y se vuelven con los ojos arrasados de lágrimas de tristeza porque no encuentran los medios.
Sólo hay motivo contra los que, siendo ricos, te piden permiso. Prefieren quedarse con las mujeres dejadas detrás. Alá ha sellado sus corazones, así que no saben.
Se excusarán ante vosotros cuando volváis a ellos. Di: «¡No os excuséis! ¡No vamos a creeros! Alá ya nos ha informado acerca de vosotros. Alá y Su Enviado verán vuestras obras. Luego, se os devolverá al Conocedor de lo oculto y de lo patente y ya os informará Él de lo que hacíais».
Cuando regreséis a ellos os pedirán, jurando por Alá, que les dejéis. Dejadles, pues, son una abominación. Su morada será la gehena como retribución de lo que han cometido.
Os conjuran que aceptéis sus excusas. Pero, si vosotros las aceptáis, Alá no las aceptará del pueblo perverso.
Los beduinos son los más infieles, los más hipócritas y los más propensos a ignorar las leyes contenidas en la revelación de Alá a Su Enviado. Alá es omnisciente, sabio.
Algunos beduinos consideran como onerosa obligación pecuniaria lo que gastan, y acechan vuestras vicisitudes. ¡Que sean ellos los que sufran un revés! Alá todo lo oye, todo lo sabe.
Pero hay otros beduinos que creen en Alá y en el último Día y consideran lo que gastan y las oraciones del Enviado como medios de acercarse a Alá. ¿No es esto para ellos un medio de acercarse? Alá les introducirá en Su misericordia. Alá es indulgente, misericordioso.
Alá está satisfecho de los más distinguidos -los primeros de los emigrados y de los auxiliares-, y de quienes les siguieron en sus buenas obras. Ellos también estarán satisfechos de Él, Que les ha preparado jardines por cuyos bajos fluyen arroyos en los que estarán eternamente, para siempre. ¡Ése es el éxito grandioso!
Entre los beduinos que os rodean y entre los medineses hay hipócritas que se obstinan en su hipocresía. Tú no les conoces, Nosotros les conocemos. Les castigaremos dos veces. Luego, serán enviados a un castigo terrible.
Otros en cambio, reconocen sus pecados. Han mezclado obras buenas con otras malas. Tal vez Alá se vuelva a ellos. Alá es indulgente, misericordioso.
¡Deduce de sus bienes una limosna para limpiarles y purificarles con ella! ¡Y ora por ellos! Tu oración les sosiega. Alá todo lo oye, todo lo sabe.
¿No saben que Alá es Quien acepta el arrepentimiento de Sus siervos y recibe las limosnas y que Alá es el Indulgente, el Misericordioso?
Di: «¡Allá vosotros! Alá verá vuestras obras, así como Su Enviado y los creyentes. Se os devolverá al Conocedor de lo oculto y de lo patente y ya os informará Él de lo que hacíais».
A otros se les hace esperar la decisión de Alá: castigo o misericordia. Alá es omnisciente, sabio.
Quienes edificaron una mezquita con ánimo de dañar para ayuda de la incredulidad, para dividir a los creyentes y como refugio para quien había hecho antes la guerra a Alá y a Su Enviado, juran solemnemente: «¡No quisimos sino lo mejor!» Pero Alá es testigo de que mienten.
¡No ores nunca en esa mezquita! Una mezquita fundada desde el primer día en el temor de Alá tiene más derecho a que ores en ella. La frecuentan hombres que gustan de purificarse y Alá ama a los que se purifican.
¿Quién es mejor: quien ha cimentado su edificio en el temor de Alá y en Su satisfacción o quien lo ha cimentado al borde de una escarpa desgastada por la acción del agua y desmoronadiza, que se derrumba arrastrándole al fuego de la gehena? Alá no dirige al pueblo impío.
El edificio que se han construido no dejará de ser motivo de duda en sus corazones, a menos que éstos se hagan pedazos. Alá es omnisciente, sabio.
Alá ha comprado a los creyentes sus personas y su hacienda, ofreciédoles, a cambio, el Jardín. Combaten por Alá: matan o les matan. Es una promesa que Le obliga, verdad, contenida en la Tora. en el Evangelio y en el Corán. Y ¿quién respeta mejor su alianza que Alá? ¡Regocijaos por el trato que habéis cerrado con É! ¡Ése es el éxito grandioso!
Quienes se arrepienten sirven a Alá, Le alaban, ayunan, se inclinan, se prosternan, ordenan lo que está bien y prohíben lo que está mal, observan las leyes de Alá... ¡Y anuncia la buena nueva a los creyentes!
El Profeta y los creyentes no deben pedir el perdón de los asociadores, aunque sean parientes suyos, después de haber visto claramente que morarán en el fuego de la gehena.
El perdón que Abraham pidió para su padre no fue sino en virtud de una promesa que le había hecho; pero, cuando vio claramente que era enemigo de Alá, se desentendió de él. Abraham era, ciertamente, tierno, benigno.
Alá, después de haber dirigido a un pueblo, no va a extraviarle sin antes haberle enseñado lo que debe temer. Alá es omnisciente.
De Alá es el dominio de los cielos y de la tierra. Él da la vida y da la muerte. No tenéis, fuera de Alá, amigo ni auxiliar.
Alá se ha vuelto al Profeta, a los emigrados y a los auxiliares, que le siguieron en una hora de apuro, luego de haberse casi desviado los corazones de algunos de ellos. Se ha vuelto, depués, a ellos. Alá es con ellos manso, misericordioso.
Y a los tres que fueron dejados atrás hasta que la tierra, a pesar de su vastedad, les resultó angosta, y sus espíritus se angustiaron también, y creyeron que no había más refugio contra Alá que Él mismo. Luego, se volvió a ellos para que se arrepintieran. Alá es el Indulgente, el Misericordioso.
¡Creyentes! Temed a Alá y estad con los sinceros.
Los medineses y los beduinos que acampan a su alrededor no deben quedarse a la zaga del Enviado de Alá ni preferir el bienestar propio al de él. Si lo hacen así, no padecerán sed, ni fatiga, ni hambre por Alá. Todo suelo que pisen, para irritación de los infieles, y toda ventaja que obtengan sobre el enemigo, serán inscritos como obra buena. Alá no deja de remunerar a quienes hacen el bien.
No gastarán nada, ni poco ni mucho, no atravesarán valle alguno, que no quede todo inscrito en su favor, para que Alá les retribuya sólo por sus mejores obras.
No tienen por qué acudir todos los creyentes. Que de cada agrupación de ellos sólo algunos acudan a instruirse en la Religión, a fin de advertir a los suyos cuando regresen a ellos. Quizás, así tengan cuidado.
¡Creyentes! ¡Combatid contra los infieles que tengáis cerca! ¡Que os encuentren duros! ¡Sabed que Alá está con los que Le temen!
Cuando se revela una sura, hay algunos de ellos que dicen: «Ésta ¿a quién de vosotros le ha aumentado la fe?» Se la aumenta a los que creen, y de ello se regocijan,
mientras que a los enfermos de corazón les aumenta la mancha que ya tenían y mueren siendo infieles.
¿Es que no ven que se les prueba una o dos veces al año? Pero ni se arrepienten ni se dejan amonestar.
Y cuando se revela una sura, se miran unos a otros: «¿Os ve alguien?» Luego, se van. Alá ha desviado sus corazones, porque son gente que no entiende.
Os ha venido un Enviado salido de vosotros. Le duele que sufráis, anhela vuestro bien. Con los creyentes es manso, misericordioso.
Si te vuelven la espalda, di: «¡Alá me basta! ¡No hay más dios que Él! ¡En Él confío! ¡Él es el Señor del Trono augusto!»
'lr. Éstas son las aleyas de la Escritura sabia.
¿Se sorprenden los hombres de que hayamos revelado a uno de ellos: «Advierte a los hombres y anuncia a los creyentes la buena nueva de que, cuando se presenten a su Señor, tendrán una buena posición»? Los infieles dicen: «Éste es, sí, un mago manifiesto».
Vuestro Señor es Alá, Que ha creado los cielos y la tierra en seis días. Luego, se ha instalado en el trono para disponerlo todo. Nadie puede interceder sin Su permiso. ¡Ése es Alá, vuestro Señor! ¡Servidle, pues! ¿Es que no os dejaréis amonestar?
Todos volveréis a Él. ¡Promesa de Alá, verdad! Él inicia la creación y luego la repite, para remunerar con equidad a quienes han creído y obrado bien. En cuanto a quienes hayan sido infieles, se les dará a beber agua muy caliente y sufrirán un castigo doloroso por no haber creído.
Él es Quien ha hecho del sol claridad y de la luna luz, Quien ha determinado las fases de ésta para que sepáis el número de años y el cómputo. Alá no ha creado esto sino con un fin. Él explica los signos a gente que sabe.
En la sucesión de la noche y el día y en todo lo que Alá ha creado en los cielos y en la tierra hay, ciertamente, signos para gente que Le teme.
Quienes no cuentan con encontrarnos y prefieren la vida de acá, hallando en ella quietud, así como quienes se despreocupan de Nuestros signos,
tendrán el Fuego como morada por lo que han cometido.
A quienes hayan creído y obrado bien, su Señor les dirigirá por medio de su fe. A sus pies fluirán arroyos en los jardines de la Delicia.
Su invocación allí será: «¡Gloria a Ti, Alá!» Su saludo allí será: «¡Paz!» y terminarán con esta invocación: «¡Alabado sea Alá, Señor del universo!»
Si Alá precipitara el mal sobre los hombres con la misma premura con que éstos buscan su bienestar, habría ya llegado su fin. Dejamos, pues, a quienes no cuentan con encontrarnos que yerren ciegos en su rebeldía.
Cuando el hombre sufre una desgracia, Nos invoca, lo mismo si está echado que si está sentado o de pie. Pero, en cuanto le libramos de su desgracia, continúa su camino como si no Nos hubiera invocado por la desgracia que sufría. Así es como son engalanadas las obras de los inmoderados.
Antes de vosotros habíamos ya hecho perecer a generaciones que habían sido impías. Sus enviados les trajeron las pruebas claras, pero no estaban para creer. Así retribuimos al pueblo pecador.
Luego, os constituimos sucesores en la tierra, después de ellos, para ver cómo os portabais.
Cuando se les recitan Nuestras aleyas como pruebas claras, quienes no cuentan con encontrarnos dicen: «¡Tráenos otro Corán o modifica éste!» Di: «No me toca a mí modificarlo por iniciativa propia. Lo único que hago es seguir lo que se me ha revelado. Temo, si desobedezco a mi Señor, el castigo de un día terrible».
Di: «Si Alá hubiera querido, yo no os lo habría recitado y Él no os lo habría dado a conocer. Antes de él, he permanecido una vida con vosotros. ¿Es que no razonáis?»
¿Hay alguien que sea más impío que quien inventa una mentira contra Alá o desmiente Sus signos? Los pecadores no prosperarán.
En lugar de servir a Alá, sirven lo que no puede ni dañarles ni aprovecharles, y dicen: «¡Éstos son nuestros intercesores ante Alá!» Di: «¿Es que pretendéis informar a Alá de algo, en los cielos o en la tierra, que Él no sepa?» ¡Gloria a Él! ¡Está por encima de lo que Le asocian!
La Humanidad no constituía sino una sola comunidad. Luego, discreparon entre sí y, si no llega a ser por una palabra previa de tu Señor, ya se habría decidido entre ellos sobre aquello en que discrepaban.
Dicen: «¡Por qué no se le ha revelado un signo procedente de su Señor?» Di, pues: «Lo oculto pertenece sólo a Alá. ¡Esperad, pues! Yo también soy de los que esperan».
Apenas hacemos gustar a los hombres una misericordia, después de haber sufrido una desgracia, al punto intrigan contra Nuestros signos. Di: «¡Alá es más rápido en intrigar!» Nuestros enviados toman nota de vuestra intriga.
Él es Quien os hace viajar por tierra o por mar. Cuando, navegando con viento favorable, contentos con él, se levanta un viento tempestuoso, azotan las olas por todas partes y creen llegada la hora de la muerte, invocan a Alá rindiéndole culto sincero. «Si nos salvas de ésta, seremos, ciertamente, de los agradecidos».
Y apenas les salva, ya en tierra, al punto se insolentan injustamente. «¡Hombres! ¡Vuestra insolencia se volverá contra vosotros! Tendréis breve disfrute de la vida de acá. Luego, volveréis a Nosotros y ya os informaremos de lo que hacíais».
La vida de acá es como agua que hacemos bajar del cielo. Las plantas de la tierra se empapan de ella y alimentan a los hombres y a los rebaños, hasta que, cuando la tierra se ha adornado y engalanado, y creen los hombres que ya la dominan, llega a ella Nuestra orden, de noche o de día, y la dejamos cual rastrojo, como si, la víspera, no hubiera estado floreciente. Así explicamos los signos a gente que reflexiona.
Alá invita a la Morada de la Paz y dirige a quien Él quiere a una vía recta.
Para quienes obren bien, lo mejor y más. Ni el polvo ni la humillación cubrirán sus rostros. Ésos morarán en el Jardín eternamente.
A quienes obren mal, se les retribuirá con otro tanto. Les cubrirá la humillación -no tendrán quien les proteja de Alá-, como si jirones de tinieblas nocturnas cubrieran sus rostros. Ésos morarán en el Fuego eternamente.
El día que les congreguemos a todos, diremos a los asociadores: «¡Quedaos donde estáis, vosotros y vuestros asociados!» Les separaremos a unos de otros y sus asocidos dirán: «¡No era a nosotros a quienes servíais!
Alá basta como testigo entre nosotros y vosotros de que no hacíamos caso de vuestro servicio».
Allí, cada uno experimentará de nuevo lo que hizo en vida. Serán devueltos a Alá, su verdadero Dueño, y se esfumarán sus invenciones.
Di: «¿Quién os procura el sustento del cielo y de la tierra? ¿Quién dispone del oído y de la vista? ¿Quién saca al vivo del muerto y al muerto del vivo? ¿Quién lo dispone todo? Dirán: «¡Alá!» Di, pues: «¿Y no vais a temerle?»
Ése es Alá, vuestro verdadero Señor. Y ¿qué hay más allá de la Verdad, sino el extravío? ¡Cómo podéis, pues, ser tan desviados!
Así se ha cumplido la sentencia de tu Señor contra los perversos: no creerán.
Di: «¿Hay alguno de vuestros asociados que inicie la creación y luego la repita?» Di: «Alá inicia la creación y luego la repite. ¡Cómo podéis, pues, ser tan desviados!»
Di: «¿Hay algunos de vuestros asociados que dirija a la Verdad?» Di: «Alá dirige a la Verdad. ¿Quién tiene más derecho a ser seguido: quien dirige a la Verdad o quien no da con la buena dirección, a menos de ser dirigido? Pero ¿qué os pasa?, ¿qué manera de juzgar es ésa?»
Pero la mayoría no siguen sino conjeturas, y, ante la Verdad, las conjeturas no sirven de nada. Alá sabe bien lo que y hacen.
Este Corán no puede haberlo inventado nadie fuera de Alá. No sólo eso, sino que viene a confirmar los mensajes anteriores y a explicar detalladamente la Escritura , exenta de dudas, que procede del Señor del universo.
O dicen: «Él lo ha inventado». Di: «Si es verdad lo que decís, ¡traed una sura semejante y llamad a quien podáis, en lugar de llamar a Alá!»
Al contrario, han desmentido lo que no abarcan en su ciencia y aquello cuya interpretación aún no han recibido. Así desmintieron sus antecesores. ¡Y mira cómo terminaron los impíos!
De ellos hay quien cree en él y quien no, pero tu Señor conoce mejor que nadie a los corruptores.
Si te desmienten, di: «Yo respondo de mis actos y vosotros de los vuestros. Vosotros no sois responsables de lo que yo haga y yo no soy responsable de lo que vosotros hagáis».
De ellos hay quienes te escuchan. Pero ¿puedes tú hacer que los sordos oigan, aun cuando no comprendan...?
De ellos hay quien te mira. Pero ¿puedes tú dirigir a los ciegos, aun cuando no vean...?
Alá no es nada injusto con los hombres, sino que son los hombres los injustos consigo mismos.
Y el día que les congregue, será como si no hubieran permanecido más de una hora del día. Se reconocerán. Perderán quienes hayan desmentido el encuentro de Alá. No fueron bien dirigidos.
Lo mismo si te mostramos algo de aquello con que les amenazamos que si te llamamos, volverán a Nosotros. Luego, Alá será testigo de lo que hacían.
Cada comunidad tiene un enviado. Cuando venga su enviado, se decidirá entre ellos con equidad y no serán tratados injustamente.
Dicen: «¿Cuándo se cumplirá esta amenaza, si es verdad lo que decís...?»
Di: «Yo no tengo poder para dañarme ni para aprovecharme sino tanto cuanto Alá quiera. Cada comunidad tiene un plazo. Cuando vence su plazo, no pueden retrasarlo ni adelantarlo una hora».
Di: «¿Qué os parece? Si os sorprendiera Su castigo de noche o de día, ¿querrían los pecadores aún adelantarlo?
¿Dejáis el creer en él para cuando ocurra? Creed ahora, cuando pedís adelantarlo».
Se dirá a los impíos: «¡Gustad el castigo enterno! ¿Se os retribuye por otra cosa que por lo que habéis merecido?»
Te pedirán información: «Entonces, eso ¿es verdad?» Di: «¡Sí, por mi Señor!, que es verdad y no podréis escapar».
Todo impío que poseyera cuanto hay en la tierra, lo ofrecería como rescate. Disimularán su pena cuando vean el castigo. Se decidirá entre ellos con equidad y no serán tratados injustamente.
¿No es de Alá lo que está en los cielos y en la tierra? ¡Lo que Alá promete es verdad! Pero la mayoría no saben.
Él da la vida y da la muerte. Y seréis devueltos a Él.
¡Hombres! Habéis recibido una exhortación procedente de vuestro Señor, remedio para los males de vuestros corazones, dirección y misericordia para los creyentes.
Di: «¡Que se alegren del favor de Alá y de Su misericordia. Eso es mejor que lo que ellos amasan».
Di: «¿Habéis visto el sustento que Alá ha hecho bajar para vosotros? ¿Y habéis declarado esto lícito y aquello ilícito? ¿Es que Alá os lo ha permitido o lo habéis inventado contra Alá?»
El día de la Resurreción ¿qué pensarán los que inventaron la mentira contra Alá? Sí, Alá dispensa Su favor a los hombres, pero la mayoría no agradecen.
En cualquier situación en que te encuentres, cualquiera que sea el pasaje que recites del Corán, cualquier cosa que hagáis, Nosotros somos testigos de vosotros desde su principio. A tu Señor no se Le pasa desapercibido el peso de un átomo en la tierra ni en el cielo. No hay nada, menor o mayor que eso, que no esté en una Escritura clara.
Ciertamente, los amigos de Alá no tienen que temer y no estarán tristes.
Creyeron y temieron a Alá.
Recibirán la buena nueva en la vida de acá y en la otra. No cabe alteración en las palabras de Alá. ¡Ése es el éxito grandioso!
¡Que no te entristezca lo que digan! El poder pertenece, en su totalidad, a Alá. Él es Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe.
¿No es, acaso, de Alá lo que está en los cielos y en la tierra? ¿Qué siguen, pues, quienes invocan a otros asociados, en lugar de invocar a Alá? No siguen sino conjeturas, no formulan sino hipótesis.
Él es Quien ha dispuesto para vosotros la noche para que descanséis en ella, y el día para que podáis ver claro. Ciertamente, hay en ello signos para gente que oye.
Dicen: «Alá ha adoptado un hijo». ¡Gloria a Él! Él es Quien Se basta a Sí mismo. Suyo es lo que está en los cielos y en la tierra. ¡No tenéis ninguna autoridad para hablar así! ¿Decís contra Alá lo que no sabéis?
Di: «Quienes inventen la mentira contra Alá no prosperarán».
Tendrán breve disfrute en la vida de acá y, luego, volverán a Nosotros. Luego, les haremos gustar el castigo severo por no haber creído.
Cuéntales la historia de Noé, cuando dijo a los suyos: «¡Pueblo! Si os molesta que esté entre vosotros y que os amoneste con los signos de Alá, yo confío en Alá. Aunaos, pues, con vuestros asociados y no os preocupéis más. ¡Decidid, luego, respecto a mí y no me hagáis esperar!»
Pero, si dais media... Yo no os he pedido un salario. Mi salario incumbe sólo a Alá. He recibido la orden de ser de los que se someten a Alá.
Le desmintieron, pero les salvamos a él y a quienes estaban con él en la nave, y les hicimos sucesores. Y anegamos a quienes desmintieron Nuestros signos. ¡Y mira cómo terminaron los que habían sido advertidos!
Después de él, mandamos a otros enviados a sus pueblos, que les trajeron las pruebas claras, pero no estaban para creer en lo que antes habían desmentido. Así es como sellamos los corazones de los que violan la ley.
Luego, después de ellos, enviamos a Moisés y a Aarón con Nuestros signos a Faraón y a sus dignatarios. Pero fueron altivos. Eran gente pecadora.
Cuando recibieron la Verdad, venida de Nosotros, dijeron: «¡Esto es, ciertamente, manifiesta magia!»
Moisés dijo: «¿Os atrevéis a tachar de magia la Verdad que habéis recibido?» Los magos no prosperarán.
Dijeron: «¿Has venido a nosotros con objeto de apartarnos de lo que nuestros padres seguían, para que la dominación de la tierra pase a vosotros dos? ¡No tenemos fe en vosotros!»
Faraón dijo: «¡Traedme acá a todo mago entendido!»
Y cuando llegaron los magos, Moisés les dijo: «¡Tirad lo que vayáis a tirar!»
Y cuando tiraron, dijo Moisés: «Lo que habéis traído es magia. Alá va a destruirlo. Alá no permite que prospere la obra de los corruptores.
Y Alá hace triunfar la Verdad con Sus palabras, a despecho de los pecadores».
Sólo una minoría de su pueblo creyó en Moisés, porque tenían miedo de que Faraón y sus dignatarios les pusieran a prueba. Ciertamente, Faraón se conducía altivamente en el país y era de los inmoderados.
Moisés dijo: «¡Pueblo! Si creéis en Alá, ¡confiad en Él! Si es que estáis sometidos a Él...»
Dijeron: «¡Confiamos en Alá! ¡Señor! ¡No hagas de nosotros instrumentos de tentación para el pueblo impío!
¡Sálvanos por Tu misericordia del pueblo infiel!»
E inspiramos a Moisés y a su hermano: «¡Estableced casas para vuestro pueblo en Egipto y haced de vuestras casas lugares de culto! ¡Y haced la azalá!» ¡Y anuncia la buena nueva a los creyentes!
Moisés dijo: «¡Señor! Tú has dado a Faraón y a sus dignatarios lujo y bienes en la vida de acá para terminar, ¡Señor!. extraviando a otros de Tu camino. ¡Señor! ¡Borra sus bienes y endurece sus corazones a fin de que no crean hasta que vean el castigo doloroso!»
Dijo: «Vuestra plegaria ha sido escuchada. ¡Id los dos por la vía recta y no sigáis el camino de los que no saben!»
Hicimos que los Hijos de Israel atravesaran el mar. Faraón y sus tropas les persiguieron con espíritu de rebeldía y hostilidad hasta que, a punto de ahogarse, dijo: «¡Sí, creo que no hay más dios que Aquél en Quien los Hijos de Israel creen! Y soy de los que se someten a Él».
«¿Ahora? ¿Después de haber desobedecido y de haber sido de los corruptores?
Esto no obstante, hoy te salvaremos en cuanto al cuerpo a fin de que seas signo para los que te sucedan». Son muchos, en verdad, los hombres que no se preocupan de Nuestros signos...
Hemos instalado a los Hijos de Israel en un lugar bueno y les hemos proveído de cosas buenas. Y no discreparon sino después de haber recibido la Ciencia. Tu Señor decidirá entre ellos el día de la Resurrección sobre aquello en que discrepaban.
Si tienes alguna duda acerca de lo que te hemos revelado, pregunta a quienes, antes de ti, ya leían la Escritura. Te ha venido, de tu Señor, la Verdad. ¡No seas, pues, de los que dudan!
Y ¡guárdate de ser de los que desmienten los signos de Alá; si no, serás de los que pierden!
Aquéllos contra quienes se ha cumplido la sentencia de tu Señor no creerán,
aunque reciban todos los signos, hasta que vean el castigo doloroso.
¿Por qué no ha habido ninguna ciudad que haya creído y a la que su fe haya aprovechado, fuera del pueblo de Jonás...? Cuando creyeron, les evitamos el castigo, vergonzoso en la vida de acá y les permitimos gozar aún por algún tiempo.
Si tu Señor hubiera querido, todos los habitantes de la tierra, absolutamente todos, habrían creído. Y ¿vas tú a forzar a los hombres a que sean creyentes,
siendo así que nadie está para creer si Alá no lo permite? Y Se irrita contra quienes no razonan.
Di: «¡Mirad lo que está en los cielos y en la tierra!» Pero ni los signos ni las advertencias sirven de nada a gente que no cree.
¿Qué esperan, pues, sino días como los de quienes pasaron antes de ellos? Di: «¡Esperad! Yo también soy de los que esperan».
Luego, salvaremos a Nuestros enviados y a los que hayan creído. Salvar a los creyentes es deber Nuestro.
Di: «¡Hombres! Si dudáis de mi religión, yo no sirvo a quienes vosotros servís en lugar de servir a Alá, sino que sirvo a Alá, Que os llamará! ¡He recibido la orden de ser de los creyentes».
Y: «¡Profesa la Religión como hanif y no seas asociador!»
No invoques, en lugar de invocar a Alá, lo que no puede aprovecharte ni dañarte. Si lo hicieras, entonces, serías de los impíos.
Si Alá te aflige con una desgracia, nadie sino Él podrá librarte de ella. Si Él te desea un bien, nadie podrá oponerse a Su favor. Se lo concede a quien Él quiere de Sus siervos. Él es el Indulgente, el Misericordioso.
Di: «¡Hombres! Os ha venido, de vuestro Señor, la Verdad. Quien sigue la vía recta, la sigue, en realidad, en provecho propio. Y quien se extravía, se extravía, en realidad, en detrimento propio. Yo no soy vuestro protector».
¡Sigue lo que se te ha revelado y ten paciencia hasta que Alá decida! ¡Él es el Mejor en decidir!
'lr. He aquí una Escritura cuyas aleyas han sido hechas unívocas y, luego, explica das detalladamente, y que procede de Uno Que es sabio, Que está bien informado.
¡Que no sirváis sino a Alá! Yo soy para vosotros, de parte Suya, un monitor y nuncio de buenas nuevas.
Y ¡que pidáis perdón a vuestro Señor y, luego, os volváis a Él! Os permitirá, entonces, disfrutar bien por un tiempo determinado y concederá Su favor a todo favorecido. Pero, si volvéis la espalda, temo por vosotros el castigo de un día terrible.
Volveréis a Alá. Es omnipotente.
Se repliegan en sí mismos para sustraerse a Él. Aunque se cubran con la ropa, Él sabe lo que ocultan y lo que manifiestan: sabe bien lo que encierran los pechos.
No hay bestia sobre la tierra a cuyo sustento no provea Alá, Que conoce su madriguera y su depósito: todo está en una Escritura clara.
Él es Quien ha creado los cielos y la tierra en seis días, teniendo Su Trono en el agua, para probaros, para ver quién de vosotros es el que mejor se comporta. Si dices: «Seréis resucitados después de muertos», seguro que los infieles dicen: «Esto no es más que manifiesta magia».
Si retrasamos su castigo hasta un momento dado, seguro que dicen: «¿Qué es lo que lo impide ?» El día que les llegue no se les alejará de él y se verán cercados por aquello de que se burlaban.
Si hacemos gustar al hombre una misericordia venida de Nosotros y luego le privamos de ella, está completamente desesperado, desagradecido.
Si le hacemos gustar una dicha., luego de haber sufrido una desdicha, seguro que dice: «¡Se han alejado de mí los males!» Sí, se regocija, se ufana.
En cambio, quienes sean pacientes y obren bien, obtendrán perdón y una gran recompensa.
Tú, quizás, omitirías parte de lo que se te ha revelado -y te angustias por ello- porque dicen: «¿Por qué no se le ha enviado abajo un tesoro o le ha acompañado un ángel?» Pero tú no eres más que un monitor. Y Alá vela por todo...
O dicen: «Él lo ha inventado». Di: «Si es verdad lo que decís, ¡traed diez suras como él, inventadas, y llamad a quien podáis, en lugar de llamar a Alá!»
Y si no os escuchan, sabed que ha sido revelado con la ciencia de Alá y que no hay más dios que Él. ¿Os someteréis, pues, a Él?
A quienes hayan deseado la vida de acá y su ornato, les remuneraremos en ella con arreglo a sus obras y no serán defraudados en ella.
Ésos son los que no tendrán en la otra vida más que el Fuego. Sus obras no fructificarán y será vano lo que hayan hecho.
¿Es que quien se basa en una prueba clara venida de su Señor, recitada por un testigo de Éste...? Antes de él, laEscritura de Moisés servía de guía y de misericordia. Ésos creen en ella. Quien de los grupos no cree en ella tiene el Fuego como lugar de cita. Tú no dudes de ella. Es la Verdad venida de tu Señor. Pero la mayoría de los hombres no creen.
¿Hay alguien más impío que quien inventa una mentira contra Alá? Esos tales serán conducidos ante su Señor y los testigos dirán: «Éstos son los que mintieron contra su Señor». ¡Sí! ¡Que la maldición de Dios caiga sobre los impíos,
que desvían a otros del camino de Alá, deseando que sea tortuoso, y no creen en la otra vida!
No pudieron escapar en la tierra ni tuvieron, fuera de Alá, amigos. Se les doblará el castigo. No podían oír y no veían.
Ésos son los que se han perdido a sí mismos. Se han esfumado sus invenciones...
¡En verdad, en la otra vida serán los que más pierdan!
Pero quienes crean, obren bien y se muestren humildes para con su Señor, ésos morarán en el Jardín eternamente.
Estas dos clases de personas son como uno ciego y sordo y otro que ve y oye. ¿Son similares? ¿Es que no os dejaréis amonestar?
Y ya enviamos Noé a su pueblo: «Soy para vosotros un monitor que habla claro:
¡No sirváis sino a Alá! Temo por vosotros el castigo de un día doloroso».
Los dignatarios de su pueblo, que no creían, dijeron: «No vemos en ti más que un mortal como nosotros y no vemos que nadie te siga sino la hez de nuestro pueblo, que lo hace irreflexivamente. Ni vemos que gocéis de ningún privilegio sobre nosotros. Antes bien, creemos que mentís».
Dijo: «¡Pueblo! ¿Qué os parece? Si yo me baso en una prueba clara venida de mi Señor -que me ha hecho objeto de una misericordia venida de Él-, y que vosotros, en vuestra ceguera, no percibís, ¿deberemos imponérosla a despecho vuestro?
¡Pueblo! No os pido hacienda a cambio -mi salario incumbe sólo a Alá- y no voy a rechazar a quienes creen. Sí, encontrarán a su Señor. Pero veo que sois un pueblo ignorante.
¡Pueblo! Si les rechazo, ¿quién me auxiliará contra Alá? ¿Es que no os dejaréis amonestar?
Yo no pretendo poseer los tesoros de Alá, ni conozco lo oculto, ni pretendo ser un ángel. Yo no digo a los que vosotros despreciáis que Alá no les reserva ningún bien. Alá conoce bien sus pensamientos. Si tal dijera, sería de los impíos».
Dijeron: «¡Noé! No paras de discutir con nosotros. ¡Tráenos, pues, aquello con que nos amenazas, si es verdad lo que dices!»
Dijo: «Sólo Alá hará que se cumpla, si Él quiere, y no podréis escapar».
«Si yo quisiera aconsejaros, mi consejo no os serviría de nada si Alá quisiera descarriaros. Él es vuestro Señor y seréis devueltos a Él».
O dicen: «Él lo ha inventado». Di:«Si yo lo he inventado, ¡caiga sobre mí mi pecado! Pero soy inocente de lo que me imputáis».
Y se reveló a Noé: «De tu pueblo sólo creerán los que ya creían. ¡No te aflijas, pues, por lo que hicieren!
¡Construye la nave bajo Nuestra mirada y según Nuestra inspiración y no me hables de los que han obrado impíamente! ¡Van a ser anegados!»
Y, mientras construía la nave, siempre que pasaban por allí dignatarios de su pueblo se burlaban de él. Decía: «Si os burláis de nosotros, ya nos burlaremos de vosotros como os burláis.
Veréis quién recibirá un castigo humillante y sobre quién se abatirá un castigo permanente»
Hasta que, cuando vino Nuestra orden y el horno hirvió, dijimos: «Carga en ella a una pareja de cada especie, a tu familia -salvo a aquél cuya suerte ha sido ya echada- y a los creyentes»,. Pero no eran sino pocos los que con él creían.
Dijo: «¡Subid a ella! ¡Que navegue y llegue a buen puerto en el nombre de Alá! Mi Señor es, ciertamente, indulgente, misericordioso».
Y navegó con ellos entre olas como montañas. Noé llamó a su hijo, que se había quedado aparte: «¡Hijito! ¡Sube con nosotros, no te quedes con los infieles!»
Dijo: «Me refugiaré en una montaña que me proteja del agua». Dijo: «Hoy nadie encontrará protección contra la orden de Alá, salvo aquél de quien Él se apiade». Se interpusieron entre ambos las olas y fue de los que se ahogaron.
Y se dijo: «¡Traga, tierra, tu agua! ¡Escampa, cielo!», Y el agua fue absorbida, se cumplió la orden y se posó en el Chudi. Y se dijo: «¡Atrás el pueblo impío!»
Noé invocó a su Señor y dijo: «¡Señor! Mi hijo es de mi familia. Lo que Tú prometes es verdad. Tú eres Quien mejor decide».
Dijo: «¡Noé! ¡Él no es de tu familia! ¡Es un acto incorrecto! ¡No me pidas algo de lo que no tienes conocimiento! Te prevengo: ¡no seas de los ignorantes!»
Dijo: «¡Señor, líbrame de pedirte algo de lo que no tengo conocimiento! Si Tú no me perdonas y Te apiadas de mí, seré de los que están perdidos...»
Se dijo: «¡Noé! ¡Desembarca con paz venida de Nosotros y con bendiciones sobre ti y las comunidades que desciendan de quienes te acompañan. Hay comunidades a las que dejaremos que gocen por breve tiempo. Luego, les castigaremos severamente».
Esto forma parte de las historias referentes a lo oculto que Nosotros te revelamos. No las conocías antes tú, ni tampoco tu pueblo. ¡Ten paciencia, pues! ¡El fin es para los que temen a Alá!
Y a los aditas su hermano Hud. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún otro dios que a Él. No hacéis más que inventar.
¡ Pueblo! No os pido salario a cambio. Mi salario incumbe sólo a Aquél Que me ha creado. ¿Es que no razonáis?
Y, ¡pueblo!, ¡pedid perdón a vuestro Señor y, luego, volveos a Él! Enviará sobre vosotros del cielo una lluvia abundante y os fortalecerá. ¡No volváis la espalda como pecadores!»
Dijeron: «¡Hud! ¡No nos has traído ninguna prueba clara! ¡No vamos a dejar a nuestros dioses porque tú lo digas! ¡No tenemos fe en ti!
Lo único que decimos es que uno de nuestros dioses te ha causado mal». Dijo: «¡Pongo a Alá por testigo y sed vosotros también testigos de que soy inocente de lo que vosotros asociáis
en lugar de Él! ¡Urdid algo todos contra mí y no me hagáis esperar!»
Yo confío en Alá, mi Señor y Señor vuestro. ¡No hay ser que no dependa de Él! Mi Señor está en una vía recta.
Si volvéis la espalda... yo ya os he comunicado aquello con que he sido enviado a vosotros. Mi Señor hará que os suceda otro pueblo y no podréis hacerle ningún daño. ¡Mi Señor todo lo vigila!
Cuando vino Nuestra orden, salvamos por una misericordia venida de Nosotros a Hud y a los que con él creyeron y les libramos de un duro castigo.
Así eran los aditas. Negaron los signos de su Señor y desobedecieron a Sus enviados, siguiendo, en cambio, las órdenes de todo tirano desviado.
En la vida de acá fueron perseguidos por una maldición y también lo serán el día de la Resurreción. ¡No! ¡Los aditas no creyeron en su Señor! ¡Sí! ¡Atrás los aditas, pueblo de Hud!
Y a los tamudeos su hermano Salih. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún otro dios que a Él. Él os ha creado de la tierra y os ha establecido en ella. ¡Pedidle perdón! Luego, ¡volveos a Él! Mi Señor está cerca, escucha».
Dijeron: «¡Salih! habíamos puesto en ti hasta ahora nuestra esperanza. ¿Nos prohíbes que sirvamos lo que servían nuestros padres? Dudamos seriamente de aquello a que nos llamas».
Dijo: «¡Pueblo! ¿Qué os parece? Si yo me baso en una prueba clara venida de mi Señor, Que me ha hecho objeto de una misericordia venida de Él, ¿quién me auxiliará contra Alá si Le desobedezco? No haríais sino aumentar mi perdición.
Y, ¡pueblo!, ésa es la camella de Alá, que seá signo para vosotros. ¡Dejadla que pazca en la tierra de Alá y no le hagáis mal! Si no, os alcanzará pronto un castigo».
Pero la desjarretaron y dijo: «¡Gozad aún de vuestros bienes durante tres días! Es una amenaza que no dejará de cumplirse».
Y, cuando vino Nuestra orden, preservamos por una misericordia venida de Nosotros a Salih y a los que con él creyeron del oprobio de aquel día. Tu Señor es el Fuerte, el Poderoso.
El Grito sorprendió a los que habían sido impíos y amanecieron muertos en sus casas,
como si no hubieran habitado en ellas. ¡No! ¡Los tamudeos no creyeron en su Señor! ¡Sí! ¡Atrás los tamudeos!
Y ya trajeron nuestros enviados la buena nueva a Abraham. Dijeron: «¡Paz!» Dijo: «¡Paz!» Y no tardó en traer un ternero asado.
Y cuando vio que sus manos no lo tocaban, sospechó de ellos y sintió temor de ellos. Dijeron: «¡No temas! Se nos ha enviado al pueblo de Lot».
Su mujer estaba presente y se rió. Y le anunciamos la buena nueva de Isaac y, después de la de Isaac, la de Jacob.
Dijo ella: «¡Ay de mí! ¿Voy a dar a luz ahora que soy tan vieja y este mi marido» tan viejo? ¡Ciertamente, esto es algo asombroso!»
«¿Te asombras de la orden de Alá?» dijeron. «¡Que la misericordia de Alá y Sus bendiciones sean sobre vosotros, gente de la casa! ¡Es digno de ser alabado, glorificado!»
Y cuando el temor de Abraham se hubo desvanecido y recibió la buena noticia, se puso a discutir con Nosotros sobre el pueblo de Lot.
Abraham era, ciertamente, benigno, tierno, estaba arrepentido.
«¡Abraham! ¡Deja de defenderles! ¡Ha llegado la orden de tu Señor y recibirán un castigo ineludible!»
Y cuando Nuestros enviados vinieron a Lot, éste se afligió por ellos y se sintió impotente para protegerles. Dijo: «¡Este es un día terrible!»
Su pueblo, que solía antes cometer el mal, corrió a Lot, que dijo: «¡Pueblo! ¡Aquí tenéis a mis hijas. Son más puras para vosotros. ¡Temed a Alá y no me avergoncéis en mis huéspedes! ¿No hay entre vosotros un hombre honrado?
Dijeron: «Ya sabes que no tenemos ningún derecho a tus hijas. Tú ya sabes lo que queremos...»
Dijo: «¡Ah! Si os pudiera... o si pudiera recurrir a un apoyo fuerte...»
Dijeron: «¡Lot! ¡Somos los enviados de tu Señor! ¡No se llegarán a ti! ¡Ponte en camino con tu familia durante la noche y que ninguno de vosotros se vuelva! Tu mujer, sí que se volverá y le alcanzará el mismo castigo que a ellos. Esto les ocurrirá al alba. ¿No está cercana el alba?»
Y cuando vino Nuestra orden, la volvimos de arriba abajo e hicimos llover sobre ella piedras de arcilla a montones,
marcadas junto a tu Señor. Y no está lejos de los impíos.
Y a los madianitas su hermano Suayb. Dijo: «¡Pueblo! ¡Servid a Alá! No tenéis a ningún otro dios que a Él. ¡No defraudéis en la medida ni en el peso! Os veo en el bienestar, pero temo por vosotros el castigo de un día de alcance universal.
Y, ¡pueblo!, ¡dad la medida y el peso equitativos! ¡No defraudéis a los demás en sus bienes! ¡No obréis mal en la tierra corrompiendo!
Lo que Alá os deja es mejor para‚ vosotros, si es que sois creyentes. Y yo no soy vuestro custodio»
Dijeron: «¡Suayb! ¿Acaso te ordena tu religión que dejemos lo que nuestros padres servían o que dejemos de utilizar libremente nuestra hacienda? Tú eres, ciertamente, el benigno, el honrado».
Dijo: «¡Pueblo! ¿Qué os parece? Si yo me baso en una prueba clara venida de mi Señor y Él me provee de un bello sustento venido de Él... Yo no pretendo contrariaros cuando os prohíbo algo. No pretendo sino reformaros en la medida de mis posibles. Mi éxito no depende sino de Alá. En Él confío y a Él me vuelvo arrepentido.
Y ¡pueblo!, ¡que la oposición a mí no os cause los mismos males que alcanzaron al pueblo de Noé o al pueblo de Hud o al pueblo de Salih! Y el pueblo de Lot no está lejos de vosotros.
¡Pedid perdón a vuestro Señor! Luego, ¡volveos a Él Mi Señor es misericordioso. lleno de amor».
Dijeron: «¡Suayb! No entendemos mucho de lo que dices. Entre nosotros se te tiene por débil. Si no hubiera sido por tu clan, te habríamos lapidado. No nos impresionas».
Dijo: «¡Pueblo! ¡Os impresiona mi clan más que Alá, a Quien habéis pospuesto con desprecio? Mi Señor abarca todo lo que hacéis.
¡Pueblo! ¡Obrad según vuestra situación! Yo también obraré... Veréis quién va a recibir un castigo humillante y quién es el que miente... ¡Vigilad! Yo también vigilaré con vosotros».
Cuando vino Nuestra orden, salvamos por una misericordia venida de Nosotros a Suayb y a los que con él creían. El Grito sorprendió a los que habían sido impíos y amanecieron muertos en sus casas,
como si no hubieran habitado en ellas. ¡Sí! Atrás los madianitas! como también se había dicho a los tamudeos.
Y ya enviamos a Moisés con Nuestros signos y con una autoridad manifiesta
a Faraón y a sus dignatarios. Pero éstos siguieron la orden de Faraón. Y la orden de Faraón no era sensata.
El día de la Resurreción, precederá a su pueblo y le conducirá a beber al Fuego. ¡Qué mal abrevadero...!
En esta vida fueron perseguidos por una maldición y lo serán también el día de la Resurrección. ¡Qué mal regalo...!
Te contamos estas cosas de las ciudades: algunas de ellas están aún en pie, otras son rastrojo.
No hemos sido Nosotros quienes han sido injustos con sus habitantes, sino que ellos lo han sido consigo mismos. Sus dioses, a los que invocaban, en lugar de invocar a Alá, no les sirvieron de nada cuando vino la orden de tu Señor. No hicieron sino aumentar su perdición.
Así castiga tu Señor cuando castiga las ciudades que son impías. Su castigo es doloroso, severo.
Ciertamente, hay en ello un signo para quien teme el castigo de la otra vida. Ése es un día en que todos los hombres serán congregados, un día que todos presenciarán.
No lo retrasaremos sino hasta el plazo fijado.
El día que esto ocurra nadie hablará sino con Su permiso. De los hombres, unos serán desgraciados, otros felices.
Los desgraciados estarán en el Fuego, gimiendo y bramando,
eternamente, mientras duren los cielos y la tierra, a menos que tu Señor disponga otra cosa. Tu Señor hace siempre lo que quiere.
Los felices, en cambio, estarán en el Jardín, eternamente, mientras duren los cielos y la tierra, a menos que tu Señor disponga otra cosa. Será un don ininterrumpido.
No vivas con dudas respecto a lo que sirven esas gentes. No sirven sino como servían antes sus padres. Vamos a darles, sin mengua, la parte que les corresponde.
Y ya dimos a Moisés la Escritura, pero discreparon acerca de ella y, si no llega a ser por una palabra previa de tu Señor, ya se habría decidido entre ellos. Y ellos dudan seriamente de ella.
Ciertamente, tu Señor remunerará a todos sus obras sin falta. Está bien informado de lo que hacen.
Sé recto como se te ha ordenado y lo mismo los que, contigo, se arrepientan. ¡No seáis rebeldes! Él ve bien lo que hacéis.
¡Y no os arriméis a los impíos, no sea que el fuego os alcance! No tenéis, fuera de Alá amigos. Luego, no seréis auxiliados.
Haz la azalá en las dos horas extremas del día y en las primeras de la noche. Las buenas obras disipan las malas. Ésta es una amonestación para los que recuerdan.
¡Y ten paciencia! Alá no deja de remunerar a quienes hacen el bien.
Entre las generaciones que os precedieron, ¿por qué no hubo gentes virtuosas que se opusieran a la corrupción en la a tierra, salvo unos pocos que Nosotros salvamos, mientras que los impíos persistían en el lujo en que vivían y se hacían culpables?
No iba tu Señor a destruir las ciudades injustamente mientras sus poblaciones se portaban correctamente.
Tu Señor, si hubiera querido, habría hecho de los hombres una sola comunidad. Pero no cesan en sus discrepancias,
salvo aquéllos que han sido objeto de la misericordia de tu Señor, y por eso los ha creado. Se ha cumplido la palabra de tu Señor: «¡He de llenar la gehena de genios y de hombres, de todos ellos!»
Te contamos todo esto, sacado de las historias de los enviados, para confirmar tu corazón. Así te llegan, con ellas, la Verdad, una exhortación y una amonestación para los creyentes.
Y di a los que no creen: «¡Obrad según vuestra situación! Nosotros también obraremos....
¡Y esperad! ¡Nosotros esperamos!»
A Alá pertenece lo oculto de los cielos y de la tierra. Él es el fin de todo. ¡Sírvele! ¡Confía en Él! Tu Señor está atento a lo que hacéis.
'lr. Ésas son las aleyas de la Escritura clara.
La hemos revelado como Corán árabe. Quizás, así razonéis.